Murayama en el papel de Scrooge. Autor: Federico Anaya-Gallardo

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Ebenezer Scrooge

Nuestras élites insisten en mostrarnos lo universal y permanente que es el egoísmo. En diciembre de 1843 Dickens publicó el Cuento de Navidad como respuesta a un reporte de la comisión del parlamento inglés sobre trabajo infantil –un informe que había estremecido a la sociedad victoriana el verano previo. Originalmente había planeado escribir un llamamiento social, pero se decantó por un texto de ficción. Tuvo mucho más éxito y, para quien quiera leerlo con atención en este 2018, en medio del cuento y la fantasía sigue fuerte y vigente la denuncia contra la injusticia que sigue causando el capitalismo. Una de las ventajas de la ficción es que el narrador puede condensar rasgos en ciertos caracteres. Pido a los lectores que se olviden de los tres fantasmas y del Pequeño Tim. (Y, especialmente, de los caracteres en las versiones musicales.) Concentrémonos en el texto original en la primera parte, justo al inicio. Estamos en la fría oficina rodeada de gris niebla adonde Ebenezer Scrooge lleva la cuenta de sus negocios. Dos caballeros corpulentos, de agradable apariencia, entran para pedirle que contribuya para un fondo que han organizado. Se trataba de reunir comida y bebida caliente, así como ropa de abrigo, para los muchos necesitados de la ciudad industrial. Scrooge les pregunta si ya no existían las casas de trabajo forzado (adonde se llevaba a los vagos pobres) y si las cárceles habían cerrado. Los caballeros le contestaron que no, pero que aquellas instituciones eran tan terribles que muchos pobres preferirían morir antes que ir allí. Le aclaran: Usted debería saberlo. Scrooge responde que no lo sabe y que no le consta. Se niega a dar ninguna aportación y despide a los filántropos diciéndoles “—No es asunto mío, bastante es para una persona ocuparse de sus propios negocios como para interferir en los de los demás.” Según él, las leyes e instituciones ya existentes debían ocuparse de los pobres. Incluso sugiere que él ya contribuye a ellas ¡y con exceso! a través de sus impuestos. El remate: Scrooge señaló que si los pobres preferían morir a usar las instituciones existentes, “si así lo prefieren, que así lo hagan… bajaría el exceso de población”. Fin de la narrativa dickensiana.

Hoy, tenemos ante nosotros dos narrativas que cuentan el caso del fideicomiso Por los Demás (PLD) que se formó para ayudar a los damnificados de los terremotos que azotaron en septiembre de 2017 Chiapas, Oaxaca, Morelos, Puebla y la Ciudad de México.

La primera narrativa es la del INE, en la resolución recién aprobada por su consejo general el 18 de julio de 2018 (INE/CG638/2018). Puede consultarse en:
https://repositoriodocumental.ine.mx/xmlui/bitstream/handle/123456789/97135/CGor201807-18-rp-5-4.pdf.

Esta narrativa fue difundida en un formato simplificado en los medios al día siguiente por el consejero electoral Ciro Murayama en Milenio (http://www.milenio.com/opinion/ciro-murayama/columna-ciro-murayama/la-sancion-del-ine-al-fideicomiso-de-morena) y por un par de asesores del consejo general del instituto en la revista Nexos (https://eljuegodelacorte.nexos.com.mx/?p=8683). De acuerdo a Murayama y sus asesores: (1) Cuando, ante la emergencia causada por los sismos, Morena planteó que los partidos políticos donasen la mitad de sus presupuestos de campaña a los damnificados, el INE señaló que eso no era posible porque la ley prohibía usar en otros asuntos el dinero asignado a operación y campañas, y sugirió que los partidos renunciaran a esos dineros y se devolviesen a la Tesorería de la Federación para que el gobierno de Peña Nieto los destinase a los damnificados. El INE reconoce que cinco partidos hicieron esto pero que no se tiene noticia de que el dinero se haya destinado a la ayuda a damnificados (nota de fin número 6 del texto de los asesores en Nexos). (2) Pese a lo que advirtió el INE, el entonces presidente de Morena y el máximo órgano colegiado del partido llamaron a formar un fideicomiso en el que se recaudaría dinero para apoyar a los damnificados. (3) Se formó el fideicomiso y se recibieron donativos por una suma de casi 79 millones de pesos hasta el 1 de mayo de 2018. (4) Los depósitos se hicieron de diversas maneras, pero 44.4 millones se depositaron en efectivo, cosa que estaba prohibida por el contrato de fideicomiso. (5) De los depósitos en efectivo, 44.4% se concentraron en dos momentos, cuatro días a finales de diciembre de 2017 y tres días a finales de marzo de 2018. (6) Los fideicomitentes hicieron suyos esos depósitos, pese a que eran recursos procedentes de “fuentes desconocidas” (resolución INE p.77 párrafo 6). (7) En cuanto a los egresos del fideicomiso, el INE encontró que se emitieron cheques por 64.4 millones de pesos a nombre de 70 personas, 56 de las cuales “tienen una relación con Morena”, sea como estar en la nómina del instituto político, ser parte de órganos directivos, ser precandidatos o candidatos, o bien representantes de casilla, militantes o simpatizantes. Por lo mismo, el instituto concluye que el partido controlaba los egresos porque quienes recibían el dinero eran “personas con estrecha relación partidista” (resolución INE pp.93-95). (8) De acuerdo al INE, no hay manera se comprobar que el dinero que el fideicomiso entregó a esas 70 personas efectivamente haya llegado a los damnificados por los sismos porque los “criterios de dispersión” no están consignados en el contrato de fideicomiso (resolución INE p.95). (9) El INE señala que las personas que recibieron el dinero no están “registradas en el padrón de damnificados que elaboró la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano” (resolución INE p.99). (10) El INE acepta que “el partido político no constituyó formalmente por sí el Fideicomiso ‘Por los demás’” pero que “es evidente… que el instrumento (el fideicomiso) se llevó a cabo a través de actos de personas determinadas que tienen un vínculo cercano con el instituto político” (resolución INE p.99).

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De esta narrativa quisiera subrayar cómo al inicio y al final se insiste en que existen otras instituciones para ayudar a los damnificados. Por ejemplo, el consejero Murayama resalta en Milenio, que “los partidos políticos no son parte de la beneficiencia (sic, por beneficencia), buscan el poder político”. Más interesante aún, la resolución del INE sugiere que toda beneficencia ha de ser centralizada y pública, pues nos dice que sólo es damnificado quien esté en el registro de Sedatu. Lo triste es que, de acuerdo al texto de los asesores del INE en Nexos, “aún no se ha dado un debate público para discutir la transparencia y efectividad con que han sido utilizados los recursos que recibió el gobierno federal por concepto de donativos para los damnificados del sismo, recursos que provenían no sólo de los partidos políticos sino de la sociedad en su conjunto”. Por supuesto, este último detalle de la realidad lo ocultan los asesores en una nota de fin de texto. Pero el dato es esencial: los asesores reconocen que la “alternativa” que el INE propuso a los partidos políticos para hacer llegar la mitad de sus gastos de campaña a los damnificados ¡o no funcionó o no sabemos cómo funcionó!

Paso a la segunda narrativa, la del fideicomiso PLD. La presento en los mismos diez puntos de la anterior. La conocimos en una conferencia de prensa que dio su Comité Técnico el sábado 21 de julio: (1) Aunque Morena originalmente deseaba entregar la mitad de su gasto de campaña a los damnificados, cuando el INE señaló que eso no era posible, el partido acató la indicación; y el mismo INE en su resolución encontró que no hubo dinero público del partido depositado en el fideicomiso. (2) Sin embargo, Morena desconfiaba (y desconfía) que el actual gobierno federal sea un canal adecuado para este acto de solidaridad (situación que los asesores del INE reconocen válida) por lo cual se hizo el llamado a formar el fideicomiso –que es un ente jurídico distinto y privado– con la meta de juntar un monto equivalente al 50% del gasto de campaña asignado a Morena. (3) Se formó el fideicomiso y se recibió el dinero que señala el INE, pero se aclara que el mismo provenía de donativos realizados por la ciudadanía en general y por supuesto, de simpatizantes, militantes, legisladores electos y funcionarios de Morena –en un mecanismo que no sólo fue público sino que ya se conocía: desde 2015 Morena ha exhortado a sus funcionarios electos a donar al programa de escuelas universitarias el 50% de sus ingresos (adonde no se han podido bajar los exorbitantes salarios actuales). (4) Los depósitos en efectivo no están prohibidos por el contrato de fideicomiso, pero deben ser autorizados por el Comité Técnico; precisamente a esto se refiere la propia resolución del INE cuando señala que los fideicomitentes hicieron suyos esos depósitos. (5) ¿Por qué se hicieron propios esos depósitos? Porque el fideicomiso sabía de dónde provenía el dinero: de la red múltiple y compleja de contactos sociales que tienen los simpatizantes y militantes de Morena. Esto mismo explica que los depósitos se concentren en ciertas fechas –que es cuando la organización social se fijó hacer los depósitos. ¿El INE pretende penalizar la organización ciudadana? (6) Los recursos en efectivo no vienen de “fuentes desconocidas”, sino de una organización social de la cual Morena es parte –de hecho, los miembros del fideicomiso no niegan su militancia ni su simpatía. De hecho se precian de ella y la reconocieron en público todo el tiempo (detalle que el INE olvida reconocer en su resolución). Su labor en el fideicomiso la realizaron a título personal, recordó don Bernardo Bátiz, como les permite y autoriza nuestra muy liberal Constitución federal. (7) Por lo mismo, no es de extrañar que los cheques autorizados por el fideicomiso salieran a nombre de 70 personas, de las que 56 tienen una relación con Morena –Jesusa Rodríguez fue enfática en la conferencia de prensa: “hace cuarenta años que nosotros estamos luchando por construir una nueva sociedad, no les extrañe que nos encontremos en esta organización”. (8) El INE miente cuando afirma que no tuvo manera se comprobar que el dinero del fideicomiso llegase a los damnificados. Entre los documentos que tuvo ante sí estaban las actas del Comité Técnico, en las cuales no sólo se indica al banco fiduciario a nombre de quién se debe hacer cada cheque, sino a qué damnificados debe repartirse el dinero de cada uno de esos cheques. Es decir, que la resolución del INE tramposamente omite la mitad relevante de la información de cada acta o, mejor: el INE sólo nos cuenta la mitad de la historia de la entrega de recursos. (9) El INE falsamente dice que los damnificados deben estar en el padrón de Sedatu. No hay tal obligación. El fideicomiso levantó su padrón y tiene la información detallada de cada beneficiario. En la conferencia de prensa se mostraron 52 cajas de archivo con todos los documentos, como reportó La Crónica (http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1087704.html) ¿Por qué no se supo antes de esto? Sencillo: porque el INE jamás llamó a juicio al fideicomiso –asumiendo falsamente que el fideicomiso y Morena son lo mismo. (10) De hecho, toda la resolución del INE descansa en la idea de que el partido político y el fideicomiso son lo mismo. Que esto es una falsedad lo muestra incluso la primera nota de fin del texto publicado por sus asesores en Nexos. Allí se da una definición inexacta de lo que es un fideicomiso, olvidando decir al público que todo fideicomiso es una persona moral o jurídica distinta a la de los fideicomitentes y de los fideicomisarios.

Lo último es relevante. El fideicomiso es una “forma asociativa” peligrosa, que ha sido frecuentemente denunciada por la sociedad como una forma de lograr la opacidad en el ejercicio de recursos públicos. Esto nos lo recuerda Miguel Pulido, coautor con Carolina Rocha del Atlas de la Corrupción en México (Grijalbo, 2018). Véase su opinión en https://twitter.com/nomus77/status/1021081454208569345. Pero Pulido también señala que la resolución del INE está peligrosamente cerca de demostrar y castigar las intenciones de los miembros del fideicomiso que también son morenistas. Pulido nos dice: “Que haya tantas identidades (empalmes o como le quieran decir) entre Morena y el fideicomiso es problemático y genera tensión con el derecho electoral.” “…¿puede el INE investigar privados? Sí. ¿Ejercer derechos y libertades de militantes, dirigentes y simpatizantes puede violar la ley electoral? Sí. ¿Importan los indicios para investigar? Sí. ¿Es delicado el fideicomiso? Muy ¿Significa que el INE demostró ilegalidades? No”.

Precisamente por ello fue tan importante que el Comité Técnico se presentase ante los periodistas y ofreciese toda la información –excepto aquélla que por protección de datos personales deben proteger. El fideicomiso PLD demostró que puede explicar cómo es que se organizó la colecta de fondos y que puede detallar cómo se dispersó todo el dinero –los dos extremos en los cuales el INE “sospecha” una trama ilegal de financiamiento partidista y de “malas intenciones”. Lo triste es que el INE pudo haberse enterado de esto desde hace meses y no quiso hacerlo. Lo terrible es que, por mientras esté vigente su resolución, la cuenta del fideicomiso está congelada y muchas ayudas ya aprobadas para damnificados están detenidas.

Vuelvo a Dickens. Su Ebenezer Scrooge es la suma literaria de todos los defectos del egoísmo capitalista. Ciro Murayama es, lo sabemos, un académico liberal y progresista que fue designado por el Congreso para un altísimo cargo de renta impresionante. Por lo primero es tan absurdo verle jugando el papel de Scrooge en esta historia. Por lo segundo no extraña. Dice Scrooge que la caridad no es asunto suyo y que bastante es para una persona ocuparse de sus propios negocios como para interferir en los de los demás; dice Murayama que los partidos políticos no son la beneficencia y que su asunto o “negocio” es buscar el poder político. Dice Scrooge que hay otras instituciones para atender a los necesitados; dicen Murayama y los asesores del INE que había que mandar todo el dinero al gobierno federal.

Igual que Dickens y su sociedad no se quedaron cruzados de brazos, la sociedad mexicana se organizó por cuenta propia. Y ahora pretenden sancionarla. Yo no puedo entender ese mal afán. Pero existe.

En La Crónica, encontré el domingo 22 de julio la siguiente opinión de Rafael Cardona sobre el fideicomiso PLD: “En la política todo se comprende y todo se necesita. Lo único imperdonable es la ingenuidad. O jugar como ingenuo. / Por eso el argumento de una inocua y generosa, casi caritativa y piadosa repartición de dinero sin esperar nada a cambio, es un camelo increíble hasta para un niño de cuatro años. Una patraña insostenible.” (http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1087696.html) Pareciera que nuestra clase política y buena parte de los comentócratas están tan acostumbrados al lodo que asumen que nada en política puede ser bueno (caritativo, piadoso, solidario, desinteresado, virtuoso). Se pavonean como maquiavélicos y olvidan que el gran florentino todo lo subordinaba a la Virtú construida por el pueblo a lo largo de su historia. En Murayama el gazapo de poner “beneficiencia” en lugar de la beneficencia nos da otra pista: los intelectuales devenidos en altos funcionarios conciben la sociedad como una máquina ordenada y bien regimentada (“científica”) en donde cada área tiene competencias específicas y excluyentes entre sí. Desde su torre de marfil adornada con el oro de sus altísimos salarios, nos ordenan: ¡todo dentro de la norma! ¡cada quien en su lugar! ¡Nada debe cambiar! Las y los ciudadanos del Comité Técnico de PLD les respondieron: somos libres de ser solidarios, somos responsables y rendimos cuentas.

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