Inicio Opinión Morena protagoniza farsa democrática. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Morena protagoniza farsa democrática. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Félix Salgado Macedonio arrancó su campaña a la gubernatura de Guerrero el fin de semana. Foto: Dassaev Adame Téllez, Cuartoscuro.

Morena, el partido que llegó al poder gracias al voto popular, poco más de 30 millones de votos, a dos años de su mayor triunfo se burla e insulta a las mujeres, de dentro y fuera de la institución, a través de una farsa democrática con la cual impone al senador con licencia Félix Salgado Macedonio como candidato a la gubernatura del estado de Guerrero. Nada importó la inconformidad de miles de mujeres guerrerenses y de todo el país, de más de 500 dentro del propio partido incluidas su secretaria general, Citlalli Hernández, y de Carol Arriaga quien encabeza la Secretaría General de las Mujeres, ni las voces del Movimiento Feminista y de mujeres de los diversos ámbitos de la acción pública, al momento de otorgar la candidatura a un presunto violador sexual.

El que dice ser un partido diferente, el que prometió el renacimiento de la política, el que ofreció escuchar la voz del pueblo protagonizó una farsa democrática, despacio, tratando de no levantar más protestas, pero a paso firme a sabiendas de que Salgado Macedonio sería su candidato en Guerrero: sí o sí.

Demostraron, como remate de lo hecho por los partidos a quienes sacaron del poder, para regresarlos a través de candidaturas en esta y otras elecciones, que la democracia sólo existe en el discurso políticamente correcto pero que, en los hechos, es otra farsa o una abstracción sin asidero en la realidad.

El pueblo, una abstracción más, les ha servido para lograr sus objetivos políticos, pero a la hora de dotarlo de contenido deciden, de manera facciosa y oportunista, a quién incluir y a quién no. O ¿es acaso que las mujeres no somos “pueblo”?

Que desilusión constatar que, a la mera hora, “todos son iguales”. Todos los partidos políticos anteponen sus intereses patriarcales de grupo a las necesidades y demandas de quienes forman poco más de la mitad de la población. Felicidades “para eso nos gustaban”.

Podrán responder que son progresistas porque incluyen mujeres en sus filas, ¡vaya una gracia! Lo han hecho como bonita concesión después de que han desgastado su propio prestigio masculino en la política, pero no por convicción o reconocimiento de derechos femeninos. Bien es sabido que las cuotas y la paridad total han tenido que imponerse vía sanciones y que aun hombres al interior de los institutos políticos buscan la manera de no dejar en manos de las mujeres las candidaturas y los puestos más apreciados.

¡Farsa y más farsa!

Farsa democrática la que protagonizaron los hombres de Morena -teniendo como actor central a su presidente nacional, Mario Delgado Carrillo quien afirma, sin empacho, que su partido “es un claro defensor de los derechos de las mujeres”-, alargando de manera cínica y vergonzante el proceso para no confirmar, antes de tiempo, las certezas de las mujeres que se manifestaron el 8M respecto de la ratificación de la cuestionada candidatura. No querían echar más leña al fuego de la ya de por sí encendida hoguera feminista.

Farsa democrática que protagonizó la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena, al desplazar el foco de atención a la reposición del proceso de elección y tratando de quitar de la vista la conducta denunciada de su candidato, Salgado Macedonio, argumentando no encontrar elementos que permitieran afirmar su mala fama pública, pues las menciones de sus supuestos abusos en medios no alcanzaban para afirmar tal cosa. A propósito, pasó por alto esta comisión que la “fama pública” en una sociedad mediática como la actual se construye, precisamente, en los medios de comunicación.

Farsa democrática de los hombres de Morena que se hicieron tontos solos al suponer que engañaban a alguien al simular dos veces un proceso de elección democrática, por demás oscuro, para sostener la candidatura de un individuo acusado de violación y abusos sexuales en contra de, al menos, dos mujeres.

Farsa democrática de los hombres de Morena que “delegaron” en el pueblo, en las mujeres guerrerenses para mayor precisión, la ratificación de la candidatura de un presunto violador. En el diseño de la supuesta segunda encuesta, aplicada casa por casa entre el 3 y el 6 de marzo, se incluyeron los sesgos necesarios para que el senador con licencia saliera victorioso, más aún, para que fueran las mujeres, las “grandes electoras”, las que le confirmaran pudiendo haber elegido a una mujer como candidata por Morena a la gubernatura de Guerrero.

Los hechos:

1. La Comisión Nacional de Encuestas de Morena, tuvo el cuidado suficiente para que la mayoría de las personas encuestadas, 1 mil 388 en total según informaron, fueran mujeres, 63.5%, contra 36.5% de hombres.

2. Esta misma comisión cuidó la selección de quienes aparecerían en esta segunda encuesta de manera que Salgado compitiera sólo contra mujeres, a saber: la senadora Nestora Salgado (nivel de conocimiento por parte de la población 20.6%); la alcaldesa de Acapulco, Adela Román (conocimiento 31.2%); Esther Araceli Gómez Ramírez, integrante del CEN de Morena y delegada electoral en Guerrero (conocimiento 8.4%), y María de la Luz Núñez Ramos, exalcaldesa de Atoyac y excandidata de Morena al gobierno de Michoacán (conocimiento 7.7%). (Datos de la propia encuesta aplicada por Morena, ver en Aristegui Noticias https://aristeguinoticias.com/1103/mexico/salgado-macedonio-gana-encuesta-de-guerrero-asegura-milenio-morena-lo-desmiente/).

3. Igualmente, la comisión dejó fuera de la encuesta a aquellos aspirantes más conocidos por la población guerrerense y que si hubieran podido disputar la candidatura a Salgado Macedonio como: Beatriz Mojica, exdirigente nacional del PRD, y Luis Walton, exalcalde de Acapulco.

Dejar fuera de la encuesta a dos candidatxs con impacto en el estado y la inclusión de mujeres sin posibilidad de hacer frente a Salgado en términos de conocimiento popular, como se mostró arriba, dio como resultado que más mujeres votaran por el candidato “más conocido” (por el 65.9% de la población) y “mejor posicionado”, expresando así un apoyo “ficticio” en favor de su candidatura.

Farsa democrática de la Comisión Nacional de Encuestas de Morena que atribuyó la decisión “al mandato del pueblo de Guerrero” y sostuvo que “serían respetuosos (de la decisión del pueblo), pese a la exigencia de mujeres militantes, simpatizantes, feministas y activistas, que rechazaron la candidatura de Salgado Macedonio por las acusaciones de violencia sexual que pesan en su contra”. Confusión total, no queda claro cuando las mujeres son pueblo y cuando no; no queda claro qué mujeres son pueblo y cuáles no. Las feministas, al parecer, no forman parte del “pueblo bueno”, no tienen cabida en el discurso morenista y lopezobradorista más que cuando es políticamente correcto o conviene denostarlas y “asimilarlas” a la oposición conservadora.

Farsa democrática de los hombres de Morena que ignoraron las denuncias en contra de Salgado Macedonio y la postura de sus propias compañeras de partido y que, sin prurito, se atrevieron a decir, después de sostener y ratificar la candidatura de un presunto violentador sexual de mujeres, que la cuarta Transformación (4T) vive “una auténtica democracia donde el pueblo manda”. Nuevamente cabe preguntarse ¿cuál pueblo?

Farsa democrática vestida de condescendencia insultante de la Comisión Nacional de Encuestas de Morena que señaló: “es legítima la indignación y el dolor de las mujeres de Morena ante la violencia de género”, asegurando no ser omisos pues se llevaron a cabo procesos internos de investigación de oficio, además del levantamiento de una segunda encuesta, para al final, se diría aquí, confirmar una decisión tomada de antemano y contra todo interés o protesta femenina.

Farsa democrática llevada a cabo por Morena siguiendo pie justillas los posicionamientos del presidente Andrés Manuel López Obrador, constatando con ello la falta de un pensamiento y una voluntad propios. Las mismas palabras, un “corta y pega” que se repite una y otra y otra y otra vez.

Que decida el pueblo de Guerrero dijo el presidente. “¿Por qué no van a decidir las mujeres y los hombres de Guerrero? ¿Por qué no aceptar el método democrático?, ¿Por qué imponer?”, se preguntó. Y raudos y veloces los morenistas se aprestaron a simular un proceso democrático en el que “decidiera el pueblo”, “las mujeres” de Guerrero. Así, cuando “su gobernador” Salgado Macedonio se salte las trancas y vuelva a las andadas al fin y al cabo es un “toro sin cerca”, “un incorregible”, como él mismo se llama, la culpa será de ellos, de ellas en particular, por haberlo “elegido”. Pero, sobre todo, para que nadie les diga a los morenistas “se los dijimos”.

Farsa democrática de “el toro sin cerca”, del “incorregible” que agradeció, en un tuit, al pueblo de Guerrero por “refrendarme su confianza en otro nuevo ejercicio democrático que realizó mi partido MORENA” y afirmar “Estamos seguros que vamos a triunfar y que llegará a Guerrero la cuarta transformación que encabeza nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador. Las mujeres y los jóvenes son el motor de la 4T”. No podía faltar el remate ¡Viva Guerrero! ¡Hay Toro!”.

Farsa democrática será la que protagonicen las mujeres de Morena que fijaron su postura en contra de la candidatura del “toro sin cerca” si no presentan su renuncia, como lo hiciera Estefanía Veloz en una muestra de total congruencia, a un partido que las ha hecho a un lado, que las ha burlado pasando por encima de sus derechos como militantes y como mujeres. En ellas está la decisión.

Cierra esta colaboración con el texto proyectado con luz sobre Palacio Nacional, por grupos feministas, esta mañana del 15 de marzo:

“Un violador será gobernador”

“No + violencia”

“Somos las mujeres, somos una voz colectiva”

“AMLO, date cuenta”

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