La economía estadounidense enfrenta riesgos con las políticas antimigrantes de Trump. Migrantes mexicanos, responsables de un impacto económico de billones de dólares (3% del Producto Interno Bruto (PIB) del país), sostienen sectores esenciales como la agricultura, el cuidado personal y la construcción, advierten estudios recientes.
Camila Olvera Burdiles | Redacción Astillero Informa
Trump ha reiterado su intención de deportar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados en el país, de los cuales aproximadamente 5.1 millones son mexicanos. De acuerdo con una nota publicada en La Jornada, estudios del American Immigration Council estiman que estas deportaciones provocarían un desplome del PIB entre 500 mil millones y un billón de dólares, afectando gravemente la estabilidad económica de Estados Unidos.
Entre las consecuencias inmediatas de estas medidas se anticipan:
- Incremento en precios de alimentos: La agricultura depende de trabajadores extranjeros para tareas como la cosecha y la aplicación de pesticidas. Según el Departamento de Trabajo, el 42% de estos empleados no tienen autorización legal para trabajar.
- Falta de personal en construcción: La industria podría perder a uno de cada ocho trabajadores, lo que elevaría los costos y retrasaría proyectos, según el American Immigration Council.
- Cierre de negocios: El empresario restaurantero Sam Sánchez, presidente de Third Coast Hospitality, teme que hasta el 50% de los restaurantes podrían cerrar sin la mano de obra indocumentada, lo que provocaría una pérdida masiva de ingresos.
En 2022, los trabajadores extranjeros en Estados Unidos contribuyeron con 3.83 billones de dólares al PIB, según datos del profesor Raúl Hinojosa de la Universidad de California en Los Ángeles. De esta cifra, los trabajadores no autorizados, en su mayoría mexicanos, representaron 1.28 billones, cerca del 5% del total del PIB. Además, los mexicanos indocumentados representan el mayor grupo de inmigrantes no autorizados, con el 45% del total.
A nivel laboral, los migrantes mexicanos tienen una alta participación en sectores esenciales como:
- Agricultura y recursos naturales.
- Construcción y mantenimiento.
- Producción y transporte.
- Cuidado de personas mayores y niños, donde representan un tercio de la fuerza laboral.
Pese a su retórica antimigrante, Trump y su equipo enfrentan un desafío económico y social evidente: la dependencia de la economía estadounidense en la fuerza laboral inmigrante. Incluso Tom Homan, su zar fronterizo, reconoció la importancia de proteger a estos trabajadores, particularmente en sectores como la industria lechera.
La Cámara de Comercio de Estados Unidos ha insistido en que los inmigrantes, legales o no, son fundamentales para compensar la caída de la tasa de natalidad y el envejecimiento de la población. “Ahora mismo, los datos más recientes indican que tenemos 8 millones en oferta de trabajo en Estados Unidos, pero sólo 6.8 millones de trabajadores desempleados… Tenemos muchos empleos, pero no suficientes trabajadores para tomarlos. Si cada desempleado en el país encontrara un trabajo, aún tendríamos millones de ofertas de empleo más”, señaló Stephanie Ferguson Melhorn, directora de Políticas de Fuerza Laboral de la organización.
De acuerdo con la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), la falta de inmigrantes podría costarle a Estados Unidos casi 9 billones de dólares en los próximos 10 años, incluyendo 1.2 billones en ingresos fiscales al gobierno federal. Este panorama pone en duda la viabilidad de las políticas migratorias prometidas por Trump, ya que podrían poner en riesgo sectores económicos enteros y la calidad de vida de millones de estadounidenses.
Con información de La Jornada







