Los colores secuestrados. Autor: Iván Uranga

Alguna vez conocí a un racista ciego…
I.Uranga.

Durante las últimas semanas son los colores los grandes protagonistas de nuestra vida social; la lucha mundial contra el racismo; los azules (conservadores) contra los colorados (liberales); el verde que ahora es ecologista–abortista; el morado feminista; el naranja contra la violencia; el blanco para la paz, y lo último es el semáforo Covid-19 donde el color determina qué puedes y qué no puedes hacer fuera de casa.

Nuestros ojos no son tendenciosos, ni racistas, ni entienden de posiciones políticas, ni saben si es alto o siga, ellos sólo distinguen la luz que emana de cada cuerpo y nuestro cerebro es encargado de interpretar los colores.

Desafortunada o afortunadamente, dependiendo la persona que porte ese cerebro, la interpretación que le daremos a esos colores dependerá de la familia, el medio social, la formación social, la educación oficial, el entorno laboral, la información mediática, la capacidad mental, la alimentación y todo lo que consume con cada una de sus células, determinarán qué significa para cada individuo el reflejo de la luz en cada cuerpo y decidirá de acuerdo a la información y formación acumulada, cuál, de por lo menos 20 mil colores existentes, le asigna a ese cuerpo y con qué carga de sensaciones, emociones, juicios, tendencias y preferencias vestirá a ese color.

Nuestro cerebro es incapaz de interpretar lo que no ha aprendido a interpretar, en pedagogía afirmamos que sí se puede condicionar, pero que ningún ser humano puede enseñar a otro, los docentes mostramos o transmitimos sistemas, a través de otro sistema llamado pedagogía o simple didáctica, para que los humanos puedan interpretar lo que ya saben. Sé que esta afirmación será incompresible para muchos por la misma razón. Lo único que enseña es la congruencia y la experiencia propia, es decir que para poder “enseñar” qué es una esfera, se debe haber jugado con una pelota, y nuestros aprendizajes tienen que ver con la vida diaria; con la experiencia aprendimos que el fuego quema.

La evolución de nuestro entorno es lo que nos da la capacidad de nombrar los colores; Brent Berlin y Paul Kay en su libro “Basic Color Terms: Their Universality and Evolution” analizaron 100 idiomas y plantean siete etapas de madurez de las lenguas de todas las culturas; el primer nivel de desarrollo de una lengua es la Etapa I que tienen sólo los colores negro (oscuro-fresco) y blanco (claro-cálido), hasta lograr incluir un término para 8 colores diferentes o más. Es decir, todos los idiomas tienen términos para blanco y negro, si un idioma tiene tres términos para colores, entonces tiene para negro, blanco y rojo; si una lengua tiene cuatro términos, entonces tiene uno para verde o amarillo (pero no ambos), si un idioma tiene cinco términos, entonces tiene uno para verde y amarillo, si una lengua tiene seis términos, entonces tiene uno para azul, si un idioma tiene siete términos, entonces tiene uno para café y si una lengua tiene ocho términos, entonces tiene uno para púrpura, rosa, anaranjado, gris o alguna combinación de estos. Pero difícilmente encontraremos un término para describir a las personas de otras etnias por su color de piel, regularmente somos nosotros y los otros.

Sí existe una discriminación antropológica en todas las culturas para los que no pertenecen a su etnia, pero no es por su color, sino por las diferencias culturales y el instinto de sobrevivencia que nos llevó originalmente a agruparnos en clanes, por lo que preferimos de forma primaria a aquellos que perpetúan nuestros genes, pero la consciencia y la formación humana nos vamos liberando de nuestra miseria antropológica.

En Mesoamérica, existía la costumbre de terminar los edificios con una capa de estuco que era pulida y sobre la cual se aplicaba el color; sobre su cantera de caracoles y conchas se ponía una base hecha con cal hidratada que servía para tapar los poros de la cantera que daba a su vez un lienzo blanco, en donde lucían los ocres, los azules, los amarillos, los rojos en multiformas representadas con la policromía en plataformas y taludes. Uno de los elementos adyacentes al Templo Mayor en la ahora Ciudad de México, es conocido como el Templo Rojo, es un basamento dedicado a Huitzilopochtli dios de la guerra, por lo que se supone que el color rojo con el que fue pintado es en representación de la sangre.

Aztlán, significa “el país del color blanco”, es decir país del amanecer o de los tiempos primeros para los mexicas. También tenían cuatro deidades asociadas con el color: el Tezcatlipoca rojo, dios del este y del sol de levante; Tezcatlipoca negro, dios del norte, de la noche, del frío, del cielo nocturno; Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, dios blanco del oeste y del sol, y Huitzilopochtli, el dios guerrero pintado de azul, sol triunfante del mediodía. La mayoría de las culturas prehispánicas de América tenían sólo una palabra para designar el verde y el azul o verde-azul o turquesa como lo traducen. 

Para los mayas, según el Chilam Balam, los puntos cardinales eran los colores: el norte blanco, el sur negro, el centro jade (verde o azul), el oriente rojo y el poniente amarillo.

Para los tarascos, los cuatro puntos cardinales estaban considerados como deidades de la lluvia llamadas Tirípemenca. A cada uno de ellos le correspondía un color; el oriente rojo, Tirípeme quarencha; el poniente blanco, Tirípeme turúpten; el norte amarillo, Tirípeme Xungápeti; el sur negro, Tirípeme Caheri y el centro azul (cénit), Ocupi-Tirípeme.

Estos son sólo algunos ejemplos prehispánicos, con la llegada de los europeos comienzan a imponer su visón; un ejemplo muy claro es la imposición del uso del color negro para representar el luto por la muerte de seres queridos; el blanco es el color más usado por las diversas culturas en el mundo para representar el luto, se dice que es por su simbolismo de pureza, paz, inocencia y está relacionado con la palidez del fallecido y el color de los huesos, pero en el Siglo XVI en España a la reina recién viuda, no le “favorecía” el color blanco por lo que decretó que el negro sería el color de luto, así aquel capricho de la reina llegó a las colonias como una orden y volvió costumbre.   

Dentro de la psicología el significado de los colores es el siguiente:

  • Rojo: color del fuego y de la sangre, es el color que produce el calor y sus rayos más próximos al infrarrojo en el prisma, penetran profundamente en los tejidos humanos. Color vigoroso, impulsivo, activo y simpático. Ejerce una acción estimulante y es creador de reacciones emocionales. El rojo aumenta la tensión muscular; por este hecho es causa de una presión sanguínea más fuerte y una respiración más intensa. El rojo es el color de la vitalidad y de la acción, y ejerce una influencia poderosa sobre el humor de los seres humanos.
  • Naranja: es incandescente, ardiente y brillante. Es un color sociable y amable. Por el hecho de ser reconfortante y estimulante, puede calmar o irritar y provoca hambre.
  • Amarillo: es la luz solar, el color del buen humor y de la alegría. Ensayos psicológicos han probado que el amarillo es el color más alegre. Se asocia a lo intelectual, idealista y filosófico. Es el centro de la luminosidad muy elevada en el prisma, estimulante a la vista y, por lo tanto, de los nervios. Los tonos amarillo caliente parecen calmar ciertos estados de excitación nerviosa, Se emplea este color en el tratamiento de la psiconeurosis.
  • Verde: color calmante, tranquilizador, es el color de la naturaleza. Es fresco y húmedo. Se asocia con lo comprensivo, tolerante, condescendiente y sensitivo. Es refrescante, calma la excitación y modera la iluminación solar demasiado viva. Su tono parece producir cierto sosiego al espíritu, dando la impresión de paso insensible del tiempo. Se emplea el verde en el tratamiento de las enfermedades mentales, tales como la histeria y la fatiga nerviosa. El verde induce a los hombres a tener un poco de paciencia.
  • Azul: es el color que se asocia al cielo y al agua. Es claro, fresco y transparente. Color frío, conservador, sensitivo, serio, concienzudo, precavido. Resulta difícil concentrarlo intensamente. En consecuencia, permanece ligero y aéreo. El azul verdoso se asocia a lo sensitivo y a los artistas. Se ha comprobado que la tensión muscular decrece por la influencia de una luz azul, de ahí que este color sea capaz de disminuir la presión sanguínea y de bajar el pulso de la respiración. En el plano emotivo, el azul inspira la paz y la introspección. En la práctica está comprobado que el azul es el color más calmante y universalmente preferido.
  • Púrpura: es un color calmante y algo melancólico. Su calidad es delicada, fresca y aérea. Antaño, a causa de su elevado precio, se convirtió en color símbolo de poder y por ello, aún en nuestros días, parece impresionante, pomposo, magnífico, extraño, misterioso, artista, crítico y maligno. Tiende a provocar la tristeza.
  • Marrón: se asocia a lo sosegado, conservador, perseverante. Produce una depresión cuando se emplea solo; se debe asociar con el amarillo o el anaranjado.
  • Blanco: es un color gentil, limpio. Se asocia al concepto de pureza, de lo inmaculado e impoluto. También tiene relación con lo divino y lo místico. Es frío si no se le asocia con el rojo, amarillo o anaranjado.
  • Negro: color ligero, sofisticado y asociado a lo oscuro, la negatividad y a lo malo. Asociado actualmente con ideas de la muerte y creencias o magias del lado oscuro. Empleado solo, es deprimente, pero es útil para provocar contrastes.

El color azul para los hombres y rosa para las mujeres es una idea muy reciente, hasta antes de la Segunda Guerra Mundial era común que se asociara el rosa con los hombres y el azul con las mujeres al considerar al rosa un color fuerte y al azul un color más delicado, fue en los años 40, tras el efecto babyboom después de la II Guerra Mundial, que se estandarizó en la vestimenta de los niños fueran de azul y la niñas de rosa, así que los nacidos tras este periodo, alcanzaron la madurez en los 80, crecieron con la nueva monda género-cromática y que comenzaron a aplicarla a sus propios bebés a finales del siglo XX.

En la actualidad vivimos una confrontación social permanente entre los colores con los que han vestido a la sociedad, cada partido político tiene su color con el que se representa y con el que se distinguen sus partidarios, las diversas religiones usan sus propios simbolismos cromáticos, los equipos deportivos y sus seguidores se representan con colores definidos, las personas se agrupan por su color de piel, las preferencias sexuales se manifiestan con colores, la lucha contra la violencia a las mujeres tiene un color, el derecho al aborto otro, el feminismo tiene el suyo, los contrarios al derecho al aborto usan otro (o el mismo que la iglesia católica), los activistas en defensa de los derechos humanos tienen el suyo, así como los que defienden el medio ambiente. Ahora lo nuevo es el semáforo para saber qué tan riesgosa es tu zona, cada uno de estos colores ha sido secuestrado y han distorsionado su significado conceptual y psicosocial forjados durante 10 mil generaciones.

En política el rojo suele representar a los partidos de izquierda, tendiendo a cambiar la tonalidad de rojo en función de si un partido es más extremo o no dentro de la izquierda. Su origen viene de los jacobinos durante la Revolución Francesa que adoptaron la bandera roja y ese color fue usado para pintar las guillotinas, se convirtió en la bandera del movimiento obrero, y también se empleó en el arte para crear arte político.

El azul se asocia a la política conservadora, porque está relacionada con el poder y la riqueza; tiene su origen en la creencia de la “sangre azul” con la que se identificaba a la nobleza. El antecedente más aceptado viene del Siglo XVIII cuando los Tories (Conservadores) del parlamento británico escogen el azul como color que representa el orden y la monarquía. Ya durante el Siglo XX es asociado a movimientos de tipo fascista como las camisas negras de Mussolini, la Falange Española, Los Lancieri de Rumania.

El color morado es el color del feminismo. En la época de las sufragistas inglesas, en los orígenes de las reivindicaciones de las mujeres en 1908 la Women’s Social and Political Union (WSPU), inició la lucha feminista con tres colores: el morado, el blanco y el verde y el incendio de la textil Triangle Shirtwaist, en Nueva York, el 25 de marzo de 1911 en donde murieron quemadas 123 trabajadoras textiles; se cuenta que el humo violeta producido por la prendas que confeccionaban se veía a kilómetros, siendo que las telas que confeccionaban eran púrpuras. También se usa la denominación púrpura en algunos países para representar a gobiernos socialdemócratas.

En los casi 2500 municipios de México es muy común encontrar edificios públicos pintados del color del partido político en turno, sin importales que una escuela pintada de rojo genere violencia. Para los políticos los colores que se portan en público son muy cuidados; hace poco el subsecretario de Salud en México el día que se celebraban 13 años de despenalización del aborto en la Ciudad de México en su conferencia de prensa usó una corbata verde que causó furor, porque fue interpretada como un claro signo de apoyo al aborto. En estos días de Covid-19, Ciro Gómez Leyva, un comunicador de televisión, en una clara intención de desestabilización del gobierno de la Ciudad de México mintió descaradamente en su programa de televisión, diciendo que la ciudad entraba en “semáforo verde” poniendo en riesgo la vida de millones de personas con su desinformación.

La diversidad cultural en el mundo se festeja usando “todos” los colores, la representación de las culturas originales de los pueblos indígenas, es una bandera con los colores del mundo, que ahora también usan para representar la “diversidad” sexual, poniendo a la sexualidad en el mismo costal que la reivindicación de las naciones sometidas por la fuerza del capitalismo extractivista, así que ahora podemos ver a miembros de la comunidad LGTB+ capitalistas extractivistas neoliberales, desfilar ondeando una bandera multicolor.

En todo caso el significado de cada color es dinámico en la cultura y el tiempo, y seguirán siendo re-simbolizados al libre albedrío de quienes los usen.

La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga
@CompaRevolución
iuranga@cnpm.mx

1 COMENTARIO

Deja un comentario