Las Salvajes Tamaulipas. Autor: Federico Anaya Gallardo

SinEmbargo transmitió, el jueves 21 y viernes 22 de julio de 2022, varias grabaciones en las que se escucha a Luis Alejandro ESPINO ACOSTA –quien en 2021 fuera candidato (perdedor) de Movimiento Ciudadano a la Presidencia Municipal de Reynosa, Tamaulipas– tratando de cohechar a tres regidores morenistas de aquel cabildo. Una bomba periodística y un ciclón de aire fresco que nos permite entender mejor de qué trata esto que llamamos transformación política. (Liga 1.) Con este escándalo de pretexto, yo aprovecho para analizar qué ocurre con el sistema político tamaulipeco.

Cada una de las 32 entidades que forman nuestra Federación es en sí misma un universo complejo –y eso sin contar regiones que hace rato debiesen ser estados libres y soberanos (La Laguna, Las Huastecas, El Soconusco y Tehuantepec). Una de las pésimas herencias de nuestro régimen autoritario del siglo XX es creer que todo gira alrededor de la política federal. El reportaje de SinEmbargo demuestra la riqueza alucinante y la confusa complejidad de lo estadual.

Empecemos por decir que el viejo Estado de Las Tamaulipas es extraño. (Sí, su nombre original en 1824 era en plural.) Una de sus rarezas es que tiene varias metrópolis. La capital está en Victoria –en la región centro– con 350 mil habitantes (10% de las y los tamaulipecos). Pero en la región sur impera el gran puerto de Tampico (300 mil), que, unido a la vecina Ciudad Madero (200 mil) llega a medio millón de habitantes –y eso sin contar Altamira que tiene otros 270 mil. Y en la región fronteriza que se extiende por nuestra orilla del Río Bravo del Norte tenemos Matamoros con 540 mil, Nuevo Laredo con 425 mil y la próspera Reynosa con 700 mil habitantes.

Sólo este arreglo poblacional nos indica que el sistema político tamaulipeco es complejo. De las siete grandes ciudades que mencioné, la sede de los poderes queda en cuarto lugar. Por lo mismo, las presidencias municipales de las otras seis urbes son necesariamente poderosas.

La elección para alcalde de Reynosa atrae a la ciudadanía. Por ejemplo, en 2018 (cuando coincidió con la elección presidencial) atrajo a 61% de las y los reynosenses. La metrópoli fronteriza también tiene personalidades fuertes para contender. En 2016, una exsenadora y exsubsecretaria de Salud federal panista, llamada Maki Esther Ortiz Domínguez había ganado la alcaldía con 35% de la votación.

En 2018 Maki buscó la reelección como candidata de la coalición PAN-PRD-MC que postuló a Ricardo Anaya Cortés para presidente. Esa segunda planilla ganó con 53% de los votos. El segundo lugar de 2018, con 34%, correspondió a la planilla de Morena encabezada por José Ramón Gómez Leal –un cuadro que había sido diputado estadual por el PAN años antes. Gómez Leal sería el primer super-delegado de la Administración López Obrador en Tamaulipas en 2018. A veces, se gana perdiendo. Todo fluye.

Tres años más tarde (2021) acudió a las urnas 53% de la lista nominal reynosense. Una baja de 8 puntos respecto de la elección municipal previa. La coalición de derechas que aglutinara Ricardo Anaya se disolvió y en Reynosa Va por México (PAN-PRI-PRD) no se consolidó. Lo más importante es que el grupo panista de Ortiz Domínguez se había confrontado con el gobernador García Cabeza de Vaca (2016-2022). Como en Tamaulipas sólo hay una reelección en ayuntamientos, en la elección de 2021 Ortiz Domínguez no podía competir, pero sí lo hizo su hijo Carlos PEÑA ORTIZ –como cabeza de la planilla de Morena.

La candidatura del hijo de Maki muestra cómo se fortalecía, desde el año pasado, una “gran alianza” alternativa al régimen panista de García Cabeza de Vaca. Pero esta nueva coalición, dirigida por Morena, causó tensiones y rupturas locales. En Reynosa, por ejemplo, Marcelo OLÁN MENDOZA compitió contra Peña Ortiz. Olán Mendoza es abogado, inmigrante, hijo de campesinos veracruzanos, y activista social reconocido. (Liga 2.) En 2020 y 2021 su lucha incluyó una denuncia de Olán contra Peña por la adquisición de un terreno. Eventualmente, Olán aceptó que el abanderado morenista fuese Peña –y al entrar en funciones el nuevo cabildo, Peña le nombró director de contraloría social. Olán se desistió de la denuncia que había realizado –pero la fiscalía tamaulipeca dejó abierto el expediente.

El segundo ayuntamiento reynosense presidido por el grupo makista no arrasó electoralmente como el primero. La planilla de Peña Ortiz quedó en primer lugar, pero con sólo 43% de la votación (10 puntos debajo de su madre en 2018 y con una participación 8 puntos menor). El segundo lugar correspondió al PAN, que aún sin la alianza de los otros partidos de la derecha, alcanzó por sí mismo 32% de los sufragios (una cota parecida a la de 2016). El resto de los partidos de la malograda coalición de derechas obtuvo votaciones marginales: PRI, 5%; PRD, 1%; y el rejego MC, 4%. Si en Reynosa se hubiese consolidado Va por México (PAN+PRI+PRD) su votación acaso habría llegado a 38% –todavía por debajo de Morena. Sólo en caso de unirse MC las derechas podrían haber empatado al nuevo morenismo reynosense.

Al comparar las dos últimas elecciones municipales en la metrópoli fronteriza aflora un detalle más: Morena incrementó sólo 11 puntos, pasando de 32% con la planilla Gómez Leal a 43% con la planilla Peña Ortiz. Esto ubica la potencia electoral actual del makismo en sólo un décimo del electorado efectivo. La transformación del sistema político reynosense es, por tanto, un asunto de élites. Y eso tiene consecuencias graves.

Aunque aparentemente pequeño, el makismo de Reynosa puede hacer la diferencia en un sistema democrático en flujo. El problema es que cuando las élites abandonan coaliciones y se unen a los opositores, los socios abandonados pueden buscar compensar la disminución de su fuerza por cualquier medio. Incluso, a través de acusaciones penales. Y si optan por esto, habrá al principio la apariencia de que la acusación tiene sustento porque los acusadores –justo antes de acusar– habían sido socios de los acusados. Por supuesto, si se mira desde más allá de las élites, el resultado global en el largo plazo es que el electorado concluirá que no hay modo de confiar en ninguna élite.

Una situación necesariamente inestable –y de la que se aprovechan personajes sin escrúpulos como Espino Acosta. Veamos al escándalo de las grabaciones que te mencioné al principio, lectora.

Desde hace meses –es decir, apenas iniciado el periodo constitucional del actual Ayuntamiento reynosense– el nuevo alcalde (Peña Ortiz) fue acusado de diversos delitos (lavado de dinero, uso de identidades falsas) a partir de la denuncia de 2021 de Olán Mendoza –pese a que este ya se había desistido del caso. Entrevistado sobre ello, el todavía director de Contraloría Social del Ayuntamiento morenista declaró en mayo de 2022 a un reportero de La Tarde de Reynosa: “Está muy cabrona la cosa”. (Liga 3.)

Las grabaciones de Espino Acosta demuestran que mantener la acusación desde la fiscalía es una fabricación interesada. Como sea, el alcalde Peña Ortiz ya ha pedido licencia y ya litiga vía amparo las imputaciones que le hace la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción (FECC) de Tamaulipas –un puesto que de acuerdo al moderno sistema de fiscalías autónomas es supuestamente técnico e independiente de los intereses políticos. Espino Acosta señaló que los miembros del cabildo reynosense que no se alineen con la consigna del gobernador García Cabeza de Vaca serán acusados igual que Peña Ortiz.

Espino Acosta es hijo del actual auditor superior tamaulipeco, Jorge ESPINO ASCANIO. A los tres regidores morenistas, su corruptor les explicó que él ya había comprado a una mayoría del cabildo, pero que necesitaba sus votos para que todo pareciera “democrático”. Les ofreció varios millones de pesos para asegurar que, una vez destituido el alcalde Peña Ortiz, su nombre (el de Espino Acosta) apareciese en la terna que propondría el cabildo reynosense a la Legislatura de Victoria para sustituir al edil caído. Como diría mi Nana Mary, en el pecado llevó la penitencia; porque las conversaciones fueron grabadas por los regidores morenistas y las dio a conocer SinEmbargo en un reportaje del periodista Álvaro Delgado Gómez. Esto, por cierto, es completamente legal: cada uno de los regidores eran parte de la conversación y tenían el derecho de darla a conocer.

El 22 de julio de 2022, el exhibido corruptor aceptó que era su voz la que se oía en los audios y que –efectivamente– había dicho todo lo que allí se escucha. Espino Acosta se quejó de que se hubiesen difundido los audios sin su autorización (misma que no se necesitaba) y deslindó de su conspiración a su padre (el auditor superior del Estado) y a otras autoridades estaduales que él había mencionado (el secretario de gobierno, el gobernador y el fiscal general de justicia). (Liga 4.)

Revisemos lo que dijo Espino Acosta a los regidores. Les dijo que su estrategia era ganadora porque, pese a las victorias electorales de Morena de 2021 y 2022, el gobierno de García Cabeza de Vaca se había asegurado de que varios puestos esenciales le siguieran siendo leales por varios años. Uno de ellos, la Auditoria Superior del Estado, que es el órgano de contraloría parlamentaria que vigila a los municipios. Y en la misma circunstancia describió a la supuestamente autónoma Fiscalía General de Justicia.

El actual fiscal general de justicia tamaulipeco es Irving BARRIOS MOJICA. Dijo Espino Acosta: “…la Fiscalía, que es Irving, que es vecino mío en la casa de Victoria, lo va a ganchar [al alcalde de Reynosa], wey. … Irving se va hasta el 2027, mi papá se va hasta el 2024, el Congreso se va hasta el 2024”. Espino Acosta aclaró que si los regidores no aceptaban ser parte de su esquema, los iban a ganchar (al parecer, esta es la forma tamaulipeca de chingar). Y les advirtió que les convenía más aceptar el soborno porque: “los vamos a tener de los huevos porque todos tienen cola que les pisen, wey.” A cambio de la impunidad por sus supuestas colas, les ofreció no sólo el dinero inicial (millones), sino que colaborarían en el nuevo cabildo y “nos mamamos de billetes y la chingada y hacemos las cosas bien para el 2024” (sic ruborizado ante el cinismo).

Los regidores morenistas decidieron apostar a la transparencia, dejaron que los audios se conociesen. Espino Acosta se llamó a ofensa y dio a conocer sus nombres: Carlos Ramírez, Antonio Chávez y Salvador Leal. ¿Es esto una amenaza nueva? En SinEmbargo al Aire Alejandro Páez Varela sugirió darles una medalla. Antes de eso, hay que protegerles. Luego del escándalo, Espino Acosta anunció que se retiraría de la política (aunque sólo por unas semanas) para reflexionar sobre los hechos. Por su parte, Espino Ascanio, su padre-auditor superior del Estado, aclaró que no podía desconocer a su hijo pero que éste ya era mayor y el único responsable de sus actos.

Santiago Nieto Castillo, quien es colaborador del equipo de transición del gobernador electo morenista Américo Villarreal Anaya, opinó que el auditor Espino Ascanio debiese renunciar por dignidad (Liga 4, entrevista con Álvaro Delgado Gómez y Alejandro Páez Varela, minuto 1:01:40.) ¿La razón? Porque es imposible imaginar que el padre fuese ajeno a la conspiración de su hijo… especialmente dado que las acusaciones penales en contra del alcalde reynosense Peña Ortiz las está formulando un fiscal especial que –más allá de este escándalo particular– tiene toda la apariencia de servir bajo consigna política del gobernador saliente, García Cabeza de Vaca.

Sobre cómo ha funcionado la fórmula de fiscalía autónoma en Las Tamaulipas te contaré la semana que viene, querida lectora.

Ligas usadas en este texto:

Liga 1:
https://www.sinembargo.mx/21-07-2022/4224485

Liga 2:
https://notigape.com.mx/marcelo-olan-mendoza-senala-injusticia-si-carlos-pena-se-queda-con-la-candidatura-de-morena/230856

Liga 3:
https://www.latarde.com.mx/mipais/su-denunciante-prefiere-callar/868106

Liga 4:
https://www.youtube.com/watch?v=2LBXPUCu-OY&t=9388s

Federico Anaya-Gallardo
Federico Anaya-Gallardo

Abogado y politólogo. Defensor de derechos humanos. Ha trabajado en Chiapas, San Luis Potosí y Ciudad de México. Correo electrónico: agallardof@hotmail.com

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