El 16 de octubre de 2025 en la Reunión Anual del Banco Mundial y el FMI celebrada en Washington, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional instó a los países miembros a “mantener el comercio como motor de crecimiento de la economía mundial a pesar de los nuevos aranceles del presidente Donald Trump”. El problema es que los aranceles impuestos por EU pasan a afectar las exportaciones de la gran mayoría de los países que han venido creciendo en torno a dicho mercado. A ello se suma la desaceleración de la economía mundial que está contrayendo el crecimiento del comercio mundial y, además, los aranceles están proliferando en muchos países para proteger y desarrollar su producción y disminuir el déficit de comercio exterior que enfrentan. El comercio internacional ha dejado de ser el motor de crecimiento para la gran mayoría de los países desde hace años, tal es la situación de Japón, Alemania, China, entre otros. Las exportaciones de China en el periodo 2000 a 2008 crecieron al 25.08% promedio anual, las de Japón en 11.13% y las de Alemania en 11.71% promedio anual. En el periodo 2010 a 2019 las exportaciones de China crecieron en 8.1% promedio anual, las de Japón en 2.59% y las de Alemania en 3.22% promedio anual. En el primer semestre de 2025 en relación con igual periodo de 2024, las exportaciones de China crecieron en 6.1%, las de Japón cayeron en 0.07% y las de Alemania cayeron en 0.6% en igual periodo. (Datos de la UNCTADSTAT y FRED)
También la directora gerente del FMI dijo que “los países con grandes superávits externos, como China, necesitan depender más del consumo interno que de las exportaciones”. Al respecto cabe mencionar que de hecho China, desde que empezaron a caer sus exportaciones a raíz de la desaceleración de la economía mundial, ha venido impulsando el consumo interno para mantener su dinámica económica, pero el énfasis que hace el FMI de que debe depender más de ello que de las exportaciones, es para que no siga China creciendo a costa de desplazar sobre todo a EU del mercado internacional como ha venido aconteciendo en las últimas décadas, lo que refleja cómo tales instituciones financieras internacionales responden a los intereses de EU.
También mencionó la directora gerente del FMI que “los países con grandes déficits fiscales, como Estados Unidos, necesitan reducirlos”. Dicha institución siempre se ha opuesto a los déficits fiscales y al crecimiento de la deuda de los países, sin considerar el impacto que la expansión del gasto público genera en la dinámica económica y en el empleo, que, al impulsar el ingreso nacional, aumenta la recaudación y se reduce el déficit y la deuda. En el caso de EU, gasta en su moneda y se endeuda en ésta y el resto del mundo acepta el dólar, lo que le ha permitido trabajar por décadas con déficit fiscal y déficit de comercio exterior y crecer a costa de todos los países que ahorran dólares y los tienen en sus reservas internacionales, por lo que no tiene problemas de trabajar con déficit fiscal. En un contexto donde el comercio mundial deja de ser el motor del crecimiento, los gobiernos tendrán que hacer uso de su política fiscal y expandir el gasto para impulsar su mercado interno, la sustitución de importaciones y contrarrestar así la caída de exportaciones. Hay que recordar que es el gasto el que genera el ingreso, por lo que el déficit fiscal y la deuda se reducen impulsando el crecimiento. El problema es que muchos países en desarrollo no tienen condiciones de incrementar el gasto y el déficit fiscal, ante el ‘temor’ neoliberal de que ello sea inflacionario y devaluatorio, por lo que no tendrán condiciones de actuar en forma contra cíclica frente a la caída de exportaciones. Perfectamente pueden incrementar su gasto para impulsar el desarrollo tecnológico y la producción, sin que esto sea inflacionario.
También la directora gerente del FMI afirmó que “el auge de la inversión en inteligencia artificial (IA), concentrado sobre todo en Estados Unidos, podría contribuir entre 0.1 y 0.8 por ciento al crecimiento mundial, pero que también podría causar más divergencias entre países ricos y pobres” y señaló que “el riesgo es que acabemos en un mundo en el que la productividad aumente, pero también sea fuente de divergencias dentro de los países y entre ellos”. Esta es una alerta importante, pero debió haberse pronunciado por la necesidad de regular el desarrollo de la IA dado que el gobierno de EU ha liberalizado su desarrollo. Dicho gobierno ha señalado que no debe regularse la IA, debido a que ello frenaría su desarrollo. La IA no solo incrementará el desempleo, sino también desplazará empresas, lo que acentuará la concentración de la producción, por lo que ese desarrollo de productividad, si bien reducirá costos, no se traducirá en menores precios. La IA debe reducir la jornada de trabajo con el sueldo de 40 horas y dirigirse a incrementar el empleo y no a desplazarlo. De no difundir la IA entre empresas y países se acentuarán las desigualdades de ingreso y de riqueza al interior de los países y entre éstos. De no haber políticas de empleo, se incrementarán los problemas sociales, la migración, la delincuencia, problemas sobre los cuales los gobiernos y congresos no están pensando, ni debatiendo cómo encarar.




