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Las Listas de la discordia en la pugna Medios Vs. Poder: ¿para qué? Autor: José Reyes Doria

José Reyes Doria | @jos_redo

La Consejera Jurídica de la Presidencia de la República, Luisa María Alcalde, presentó el miércoles pasado unas listas de periodistas, comunicadores, medios, cuentas de redes sociales, que, afirmó, difunden de forma orquestada información contra el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y, en general, contra la 4T.


En su programa semanal denominado “Derecho de Réplica”, la Consejera Jurídica presidencial difundió esas listas con el objeto, precisó después, de dar a conocer cómo funciona un presunto “ecosistema digital de amplificación artificial de tendencias”. Ese ecosistema incluiría una narrativa coordinada, que, a través de trolls y bots (cuentas falsas y golpeadoras), retoman y explotan masivamente información y opiniones emitidas por medios y periodistas, con el fin de generar conversaciones multitudinarias contra el gobierno, pero esas conversaciones son realmente artificiales, asegura Alcalde.


Lo anterior es la versión de la Consejera Jurídica, en un comunicado donde afirma que los nombres de medios, personajes políticos y periodistas se exhibieron solo con fines ilustrativos, y que de ninguna manera el gobierno de la República construye una lista negra de sus enemigos mediáticos.


De entrada, a muchos observadores ha llamado la atención que una figura tan relevante del gabinete presidencial, como lo es la Consejera Jurídica de la Presidencia de la República, se enfrasque en una actividad tan polémica como alejada de las funciones institucionales que le corresponden por Ley

. Hemos planteado la conveniencia de reflexionar si es necesaria y beneficiosa para el gobierno la confrontación permanente con los medios, ahora cabría también pensar si esa disputa debiera encabezarla una persona sin cargo gubernamental, a fin de evitar distracciones en esferas sensibles del servicio público.


En el sexenio de AMLO, una estrategia similar, denominada “Quién es quién en las mentiras”, la desempeñó Ana Elizabeth García Vilchis, pero ésta no ocupaba ningún cago público, o al menos no un cargo de la trascendencia y solemnidad de la Consejería Jurídica de la Presidenta. Esta referencia permite, a su vez, revisar si las condiciones y el contexto del gobierno de AMLO, en las que el ex Presidente consideró necesaria una estrategia de confrontación intensa con ciertos medios, adversarios y periodistas, revisar si en el actual escenario nacional esa estrategia es necesaria y útil para la Presidenta Sheinbaum; analizar sin son más los beneficios políticos que los costos en imagen, o viceversa.


La reacción de medios y periodistas que aparecen en esas listas no se hizo esperar. No solo los aludidos, también una legión de críticos y opositores saltaron a condenar esa práctica del gobierno de Sheinbaum, acusando que se trata de una estrategia clásica de estigmatización y exposición de los adversarios mediáticos como blancos de ataques de todo tipo. Afirman que la Presidenta les ha colocado una marca en la frente, a manera de blanco para que todo tipo de tiradores dirija contra ellos los proyectiles que tengan a la mano.


Es verdad que muchas de estas reacciones de los integrantes de las ya famosas listas son realmente exageradas y desproporcionadas. Como la reacción de Leo Zuckermann, quien equiparó su aparición en las listas de Alcalde con la experiencia de su abuelo, quien figuraba en las listas del régimen nazi y, por ello, tuvo que huir de Alemania en su momento. Otros periodistas y medios, también han potenciado el significado de las listas de Alcalde, alertando que podrían emparentarse de algún modo con las listas de Stalin, de Pol Pot o de McCarthy.


Los detractores del régimen, los integrantes conspicuos de las listas de Alcalde, unos de forma genuina, otros claramente falsarios, expresan miedo e inquietud ante la posibilidad de que esa exhibición pudiera ser el punto de partida para implementar acciones legales, de acoso o de agresiones diversas contra ellos. En el marco de la creciente disputa del régimen de la 4T con medios y periodistas críticos, que tiene como más reciente episodio los controvertidos Lineamientos para la defensa de las audiencias, se puede entender la inquietud de quienes de forma auténtica la experimentan.


Muchas preguntas surgen ante esta saga de encontronazos del gobierno de la República con un sector de la comunidad mediática-periodística. En el caso de las listas de Alcalde, vienen a la mente preguntas como: ¿para qué publicitar esas listas? ¿Realmente la gente quiere o necesita saber sobre los pormenores del presunto “ecosistema digital de amplificación artificial de tendencias”? ¿Quiénes son los cerebros y los intereses detrás de esa supuesta conspiración tan grande y poderosa?


Desde afuera, no se observa una necesidad apremiante de apretar a los medios, periodistas, comunicadores, cuentas de redes sociales, plataformas críticos o adversarios del régimen. Porque la Presidenta goza de una popularidad consistente que ronda el 70 por ciento, lo cual es en verdad avasallador contra cualquier intento de descalificación proveniente de cualquier “ecosistema”. Las críticas, las exageraciones, las manipulaciones, la virulencia de información difundida contra el régimen, tienen un efecto marginal sobre los niveles de aprobación de Claudia Sheinbaum.


Las críticas fundadas, las denuncias documentadas, los cuestionamientos puntuales al gobierno de la República, tampoco han causado daño significativo en el posicionamiento político-electoral de Morena de cara a las elecciones del 2027. Las estrategias permanentes de crítica y descalificación, muchas veces con información manipulada o francamente falsa, así como el inocuo activismo de la oposición que se monta en estas andanadas, no han alcanzado para minar la fuerza política del régimen.


Entonces, desde afuera no se percibe la necesidad de desplegar una política de confrontación con la comunidad mediática crítica por parte del régimen. Porque en tal circunstancia, las pérdidas en materia de imagen y legitimidad son mayores que los beneficios, sean los que sean éstos. Pero tal vez existan factores que, desde afuera, no alcanzamos a percibir los mortales.


Es probable que, en una lectura integral de la coyuntura, en Palacio Nacional consideren que la política hacia los medios críticos sea indispensable para los acontecimientos que vienen en el corto plazo, de aquí a las elecciones. De no ser así, de no existir una necesidad imperativa, tal vez lo adecuado sería acudir a la filosofía del Divo de Juárez: pero qué necesidad.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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