A pocos días del estreno de “Monsters: The Lyle and Erik Menendez Story”, la serie de Netflix que revive uno de los crímenes más impactantes de los años 90, nuevos detalles sobre la vida personal de los hermanos Lyle y Erik Menéndez han despertado la curiosidad del público. Sentenciados a cadena perpetua por el asesinato de sus padres, ambos han mantenido relaciones amorosas desde prisión, lo cual ha sido tema de interés para muchos espectadores que, además de su notorio caso, se preguntan sobre su vida sentimental tras su condena.
Camila Olvera Burdiles | Redacción Astillero Informa
Lyle Menéndez: dos matrimonios tras las rejas
Lyle Menéndez, el mayor de los hermanos, ha estado casado dos veces. Su primer matrimonio fue con Anna Eriksson, una modelo que comenzó a escribirle cartas durante su primer juicio. En 1996, Lyle y Anna se casaron el mismo día que él fue sentenciado a cadena perpetua. Sin embargo, su relación no prosperó, y en 2001, Eriksson solicitó el divorcio, acusando a Lyle de serle infiel al intercambiar cartas con otras mujeres.
Años después, Lyle encontró nuevamente el amor con Rebecca Sneed, una periodista que había conocido una década antes y que comenzó a enviarle cartas tras su separación de Eriksson. Se casaron en 2003 y han mantenido una relación sólida desde entonces. Ahora abogada, Sneed visita regularmente a Lyle en la cárcel de Sacramento. En una entrevista de 2017, Lyle explicó que, aunque su relación carece de algunos elementos tradicionales, han encontrado maneras creativas de mantener su vínculo emocional: “Probablemente tenemos conversaciones más íntimas que la mayoría de los cónyuges casados”, comentó a la revista People.
Erik Menéndez y su relación con Tammi Saccoman
Por su parte, Erik Menéndez también encontró el amor tras las rejas. En 1998, se casó con Tammi Saccoman, una mujer que comenzó a escribirle tras verlo en televisión durante el juicio en 1993. En ese momento, Tammi estaba casada con Chuck Saccoman, quien en 1996 fue acusado de abusar sexualmente de su hija adolescente y posteriormente se suicidó tras entregarse a la policía. Tras ese trágico evento, Tammi y Erik estrecharon su relación a través de cartas, lo que culminó en su matrimonio en 1998.
Erik ha descrito su primer encuentro con Tammi en persona, en 1997, como “la experiencia más hermosa de mi vida”. Tammi, quien inicialmente planeaba mudarse a Georgia, decidió quedarse en Sacramento para estar cerca de Erik y lo visita con frecuencia en la prisión estatal de Folsom. En 2005, Erik afirmó a *People* que el amor de Tammi fue un salvavidas emocional para él.
Sin visitas conyugales
A pesar de las limitaciones que impone la vida en prisión, tanto Lyle como Erik han logrado establecer relaciones profundas con sus esposas. No obstante, ninguno de sus matrimonios ha sido consumado debido a la prohibición de visitas conyugales para presos que cumplen cadena perpetua en California. Sobre esta situación, Lyle explicó en 2017: “La comodidad física es mucho menos importante que la conexión que tienes con las personas a tu alrededor”. Tammi, por su parte, ha señalado que aunque no tener sexo es difícil, su conexión emocional con Erik es suficiente.
El rol del terapeuta en el juicio
Un elemento clave en la historia de los Menéndez es la participación de su terapeuta, L. Jerome Oziel, cuyas grabaciones de las sesiones en las que los hermanos discutían los planes para el asesinato de sus padres se convirtieron en una prueba crucial durante el juicio. La defensa de Erik, liderada por Leslie Abramson, intentó sin éxito excluir las cintas, transformando lo que parecía un claro caso de asesinato premeditado en una compleja batalla legal que marcó un cambio en la percepción pública del caso.
La docuserie de Netflix ha reavivado el interés no solo en el crimen cometido por los Menéndez, sino también en los aspectos más íntimos de su vida. A pesar de las circunstancias, los hermanos han logrado mantener relaciones amorosas duraderas y emocionalmente significativas desde prisión, mostrando un lado menos conocido de su historia que sigue capturando la atención del público.





