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Las desafortunadas (yo diría “estúpidas”) declaraciones de Vicente Fox. Autor: Venus Rey Jr.

Todo mundo tiene derecho a hablar y a expresarse. Eso no se discute. Pero hay quienes utilizan ese derecho para decir cosas estúpidas. Es el caso de Vicente Fox.

La mañana del viernes 21 de julio, en su cuenta de twitter, Fox llamó a Claudia Sheinbaum “judía búlgara”. El tono es indudablemente discriminatorio y despectivo, porque la descalifica como mexicana. Y además es antisemita. Claudia Sheinbaum es tan mexicana como Fox o como cualquier otro mexicano de los casi 130 millones que somos. Su ascendencia judía no le resta un ápice a su mexicanidad.

En ese mismo twit, Fox se refirió a Marcelo Ebrard como “fifí francés”, a Gerardo Fernández Noroña como “extraterrestre” y a Adán Augusto López como “de Transilvania”. Enfatizó que la única mexicana es Xóchitl Gálvez. Marcelo Ebrard no es un “fifí francés”. Tiene ascendencia francesa, sí, pero eso no lo descalifica como mexicano, pues no hay mexicanos de primera ni de segunda. Además, habría que recordar a Fox que él también tiene ascendencia extranjera (alemana, española y estadunidense), y eso no lo descalificó como mexicano para ganar la presidencia en el año 2000. Fernández Noroña es de la Ciudad de México, chilanguísimo como el que ahora escribe. Adán Augusto López no es de Transilvania, sino de Tabasco. Sheinbaum, Ebrard, Noroña y Adán Augusto son tan mexicanos como Xóchitl Gálvez. Insisto: no hay mexicanos de primera ni de segunda, así que más le valdría a Fox no decir estupideces ni hacerse el chistoso. Fox se queja y anda de chillón porque López Obrador “divide” a los mexicanos, pero es Fox quien divide a los mexicanos.

Y no es que ahora Fox esté diciendo tonterías. Las ha dicho siempre, algunas de ellas monstruosas y monumentalmente brutas, como aquella que escupió (disculpen la expresión) en un foro internacional, en 2005, según él para defender a los migrantes mexicanos: “los mexicanos hacen (en Estados Unidos) trabajos que ni los negros quieren.” Imperdonable racismo no solo contra los afroamericanos, sino también contra los propios mexicanos. No hay duda: Fox es un racista, siempre lo ha sido y siempre lo será. Un racista no debe ser presidente de ningún país civilizado.

Pero eso no es todo. Hace unos días, el 15 de julio, dijo algo desastroso, también en Twitter. Con faltas de ortografía y con una redacción que da pena, escribió lo siguiente (sic):

“HACE 18 AÑOS, Vicente Fox y el Congreso abusaron del poder para promover el desafuero en contra del entonces aspirante presidencial opositor Andrés Manuel López Obrador.

Reforma.

NO SE PORQUÉ NO CULMINE LA TAREA, CON UNA GRAN ESTOCADA!!”

Fox acepta otra vez lo que todos sabemos: hizo todo lo posible para que López Obrador no ganara la elección de 2006. Abusaron del poder él y el Congreso. Fox se ha jactado de ello y públicamente ha “presumido” que “hizo un favor a México”. Fox metió sus manos en la elección, operó a favor del candidato panista e hizo fraude –con la complicidad de muchas personas, entidades y organismos– para que Calderón “venciera”. Pero ahora al señor Vicente Fox le indigna que López Obrador apoye a sus candidatos.

¿Qué quiso decir Fox con aquello de “culminar la tarea con una gran estocada”? ¿Que debió encarcelar a López Obrador? ¿Que debió acabar con él y desaparecerlo?

Y la cosa no acaba ahí: en diferentes ocasiones Fox ha acusado, sin pruebas, a los hijos de López Obrador de toda clase de ilícitos y corruptelas, pero olvida que durante su sexenio protegió a los hijos de su cónyuge, Martha Sahagún, los “hermanos Bibriesca”, quienes hicieron fechorías delante de todo México desfalcando a Pemex con empresas como Oceanografía. Ellos sí se hicieron ricos de la noche a la mañana durante el sexenio de Fox, y Fox y Martha Sahagún, desde la cúpula del poder y desde ese símbolo de la corrupción que fue la “residencia oficial de Los Pinos” –qué bueno que ahora es un centro cultural–, los encubrieron y los protegieron. Y no se vaya usted a molestar conmigo pensando que estoy defendiendo a los hijos de López Obrador, que seguro no son almas de la caridad, y ya se sabrá si han cometido o no actos ilícitos. Simplemente estoy refiriéndome a lo que dice la Biblia, en la que tanto creen los católicos, entre ellos Fox: “¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mt 7:5)

Y si todo lo anterior no fuera suficiente, hace unos días, durante una entrevista, Fox despotricó contra los beneficiarios de programas sociales. Los llamó huevones, y al mismo tiempo pidió a Xóchitl Gálvez que, una vez en la presidencia, elimine dichos programas y restaure las pensiones a los expresidentes, pues él la necesita. Yo pregunto a todos ustedes: ¿quién es el huevón? Esto fue lo que dijo:

“Ojalá Xóchitl nos cubra eso, de que los huevones no caben en el gobierno y tampoco en el país, ya se acabó que estén recibiendo programas sociales, a trabajar cabrones, como dice Xóchitl.”

Para Fox ser pobre (beneficiario de programa social) es ser huevón. Dice que los huevones no caben en el país. Pero como desde su mentalidad ser huevón y ser pobre es una y la misma cosa, yo le pregunto al señor Fox: ¿dónde va usted a meter a los millones de mexicanos que son pobres? ¿Los va a sacar del país? ¿Los va a confinar? El nivel de estulticia al que ha llegado Vicente Fox es de espanto. Su incontinencia verbal le hace mal a Xóchitl Gálvez, quien, por fortuna, ya se deslindó de él.

Lo peor de Fox no es Fox. Lo peor de todo es que como Fox hay millones de mexicanos que desprecian al pobre y lo llaman “huevón”; que desprecian a los que tenemos piel oscura y nos llaman “indios” o “nacos”; que desprecian a los judíos desde su cristianismo, sea católico o evangélico, porque desde su estupidez, “fueron los judíos quienes mataron a Cristo” –hágame favor–; que desprecian a los trabajadores y los llaman “asalariados” o “Godínez”; que desprecian a los jóvenes marginados, sin oportunidades, y los llaman “ninis”; que desprecian a las mujeres porque “Dios las sometió al gobierno de los hombres” –hágame usted favor otra vez–; que desprecian a quienes tenemos una ideología libertaria y progresista llamándonos “rojillos”, “revoltosos”, “muertos de hambre” (atención: no estoy diciendo que el actual gobierno sea libertario-progresista; dista mucho de ello). Pero yo le digo a Fox y esos millones de mexicanos que él representa, lo siguiente: el gobierno de un país necesariamente y por naturaleza debe tener un sentido social, de lo contrario, como escribió atinadamente Agustín de Hipona, ya desde el siglo V de nuestra era, el gobierno sería “una banda de ladrones”, como ha sucedido una y otra vez en México. Por tanto, es imposible que un gobierno de derecha, sin sentido social, pueda ser benéfico para el pueblo, y solo es benéfico para las élites.

Claro que el señor Fox y todos los que son como él van a decir que estoy equivocado y que soy un chairo. Pero lo que debería ser indiscutible, aun para ellos, es que personas como Fox le hacen un tremendo daño a la oposición y disminuyen sus probabilidades –que de por sí son pocas– para ganar la elección presidencial de 2024.

Venus Rey Jr.
Venus Rey Jr.

Compositor de música sinfónica, escritor, ensayista y académico. Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana y Maestro en Filosofía por la Universidad Anáhuac. Su obra musical ha sido presentada en Estados Unidos, Rusia, Alemania, Reino Unido, Italia, Polonia, Ucrania, Austria, Argentina, Perú y México. Ha grabado diez discos de sus composiciones y publicado dos libros de narrativa, tres volúmenes de poesía y diversos ensayos jurídicos y filosóficos en revistas especializadas de la Universidad Iberoamericana, el ITAM y la Universidad Anáhuac. Es colaborador de Grupo Fórmula. Escribe en el diario El Economista y en las plataformas digitales de los periodistas Eduardo Ruiz Healy y Julio Hernández “Astillero”.

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