La venta de sangre de pacientes recuperados de COVID-19 se vuelve un negocio de millones de dólares: The Washington Post (nota de SinEmbargo)

Imagen ilustrativa. Foto: Xinhua/Mohammed Mohammed.

Por Redacción / Sin Embargo

Ciudad de México, 30 de mayo (SinEmbargo).- La sangre de los pacientes recuperados por la COVID-19 ha comenzado a convertirse en un negocio de millones de dólares, en Estados Unidos, ante la necesidad de mejorar las pruebas serológicas que detecten la presencia del nuevo coronavirus en la población, señaló el periódico estadounidense The Washington Post.

De acuerdo con un reportaje firmado por Denise Roland, los laboratorios destinados a la creación de pruebas rápidas pagarían hasta mil dólares por un mililitro de sangre de pacientes recuperados de la COVID-19 a los llamados vendedores de sangre.

La urgencia de hallar un tratamiento para una enfermedad que ha causado la muerte de más de 365 mil personas en el mundo y de mejorar las pruebas rápidas para la detección del virus, ha elevado el precio de la sangre de pacientes recuperados y la ha comenzado a convertir en un negocio redituable para unos pocos.

Stefanie Lenart Dallezotte, una supervisora de operaciones de la farmacéutica Epitope Diagnostics Inc., relató para el diario estadounidense la odisea en la que se ha convertido la búsqueda de sangre de pacientes recuperados con la COVID-19, con el fin de buscar tratamientos y mejorar las pruebas rápidas de detección del virus.

“Nos la pasamos fatal, intentando adquirir muestras constructivas a buen precio (…) Siento que la gente se está beneficiando excesivamente del estado de cosas, como resultado de la demanda irregular de sangre”, apuntó para el reportaje.

Esto ha llevado a los laboratorios destinados a la creación de pruebas rápidas a invertir una mayor cantidad de dinero en la búsqueda de sangre de pacientes recuperados, con el fin de mejorar sus procesos y satisfacer la evaluación de la Agencia de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos.

El reporte señala que el precio de un mililitro de sangre suele variar entre decenas y cientos de dólares, de acuerdo a la rareza de la enfermedad y la logística del trasladado; sin embargo, la irrupción de la COVID-19 ha provocado que los costos de la sangre de pacientes recuperados se eleve a precios exorbitantes.

La investigación del Post arroja que los llamados corredores de sangre pagan por el plasma, para posteriormente revenderlo a laboratorios dedicados a la producción de pruebas rápidas.

Sin embargo, apuntó el proveedor alemán Biomex GmbH, la demanda de sangre ha superado la oferta disponible en el mercado, lo que podría dar auge a un mercado negro de sangre.

“Estamos recibiendo consultas de todo el mundo, ya sea en Asia, Europa, o aquí mismo en los Estados Unidos”, declaró un representante de Boca Biolistiscs LLC, empresa recolectora de plasma en Florida, ante el aumento de la demanda de sangre.

EL PLASMA, ESPERANZA CONTRA COVID-19

Estudios recientes han demostrado que el uso de plasma en pacientes con COVID-19 es seguro, pero su efectividad no ha sido probada en profundidad. Dos nuevos ensayos clínicos que empezarán a finales de mayo planean evaluar qué tan efectiva es esta terapia para tratar a las personas que se han expuesto al virus o que se encuentran en las primeras fases de la enfermedad, informó USA Today.

Científicos de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore lideran los ensayos, que se llevarán a cabo en distintas ciudades de EU. Los dos nuevos estudios serán ensayos clínicos controlados aleatorios, donde los pacientes serán elegidos al azar para recibir plasma con anticuerpos contra el coronavirus o plasma ordinario donado antes de la pandemia. De esta manera los especialistas buscan medir la efectividad del tratamiento en la lucha contra el virus.

Los nuevos estudios en curso se realizarán en dos grupos. El primero incluye a 150 trabajadores de la salud que han tenido una exposición prolongada a pacientes con COVID-19 sin usar protección. Mientras que en el segundo grupo participarán 300 pacientes que han dado positivo en las pruebas de coronavirus o que presentaron síntomas de la enfermedad en los últimos 10 días.

Al respecto, David Sullivan, especialista en enfermedades infecciosas del Hospital Johns Hopkins, considera que esto puede ayudar a “evitar hospitalizaciones y muertes”. Además, considera que si los resultados son favorables, para las personas resultaría más fácil regresar al trabajo al haber un tratamiento efectivo.

También sugirió que si el plasma tiene éxito, miembros del Gobierno y otros trabajadores esenciales podrían recibir una infusión una vez cada dos meses para protección mientras se desarrolla una vacuna. Los médicos son optimistas sobre que suficientes estadounidenses que hayan sobrevivido a la enfermedad y tengan niveles de anticuerpos adecuados en su plasma aceptarán donarlo.

Los dos nuevos ensayos clínicos utilizarán plasma con altos niveles de anticuerpos. Se sabe que cerca del 30 por ciento de las personas que se recuperan de la COVID-19 no tienen niveles de anticuerpos lo suficientemente altos como para que su plasma sea adecuado para tratar a un paciente, y por lo general los hospitales no miden los niveles de anticuerpos en la sangre.

Un estudio presentado la semana pasada por investigadores de la Clínica Mayo, de la Universidad Estatal de Míchigan, y la Universidad Johns Hopkins, concluyó que la transfusión de plasma convaleciente a personas infectadas con coronavirus provocó un pequeño número de efectos adversos graves, así como una baja tasa de mortalidad.

EL CASO MEXICANO

En la lucha por encontrar una cura para los enfermos de COVID-19, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) aplica desde abril un tratamiento con el uso de plasma convaleciente a pacientes que están en condición grave, como Hortensia, una mujer de 65 años quien pasó de estar hospitalizada con un ventilador a la recuperación en casa. Con ella, son ya 50 personas con el nuevo coronavirus que están bajo este procedimiento.

El doctor David Macedo Reynada, médico hematólogo del Banco Central de Sangre del Centro Médico Nacional La Raza (Ciudad de México), explicó a SinEmbargo, que el tratamiento consiste en la transfusión directa de plasma de personas recuperadas de la infección:

“Esta es una intervención terapeútica, una medida médica que decidimos comenzar a implementar dado que existen varios antecedentes de otras epidemias con evidencia disponible. Consideramos que había evidencia suficiente para poder considerar al plasma como una alternativa más, pero esto siempre apegados a un protocolo para después tratar de analizar los resultados y ofrecer esta opción a más pacientes”.

Hasta el momento, son cuatro centros del IMSS están nutriendo el plasma: Centro Médico Nacional La Raza, Centro Médico Nacional de Occidente en Guadalajara, Unidades Médicas de Alta Especialidad (UMAE) de cardiología de Monterrey y el Centro Médico Siglo XXI.

Para poder ubicar a los pacientes candidatos a donación de plasma, el IMSS se basa en una base datos con acceso directamente desde el nivel central donde se registran todas las pruebas PCR, que son las pruebas que se necesitan para el diagnóstico de la enfermedad.

“En la base de datos se observa cuáles son los pacientes que son probables candidatos por el tiempo de recuperación que ya llevan. Se les contacta telefónicamente, se les platica el protocolo y se les invita a participar”, destacó el médico hematólogo de La Raza.

Para que un enfermo recuperado de COVID-19 se considere como donador de plasma, tiene que pasar por un breve filtro: preguntas de perfilamiento para ver si son aptos para donación o no y una segunda prueba para comprobar que ya están negativos a la enfermedad. Todo bajo la Norma Oficial Mexicana 253.

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