Hace tres semanas afirmé que, cuando los jurados absuelven a los matadores la sociedad toda confiesa que es cómplice en el asesinato. Comparé dos alegatos de defensa legítima, uno en San Luis Potosí (1895) y otro en Wisconsin (2020). En este último, el problema central es que la absolución de Kyle Rittenhouse ha sido construida como un símbolo de la impunidad natural del white-establishment. En una entrevista realizada por The Guardian (Manchester-Londres) a la historiadora Khatleen Bellew, se reporta que “el veredicto lo celebraron políticos y expertos de extrema derecha de todos los Estados Unidos. Varios legisladores republicanos ofrecieron a Rittenhouse un trabajo de becario y el presentador de Fox News, Tucker Carlson, lo calificó de «chico dulce» (a sweet kid)”. (Ligas 1 y 2.)
Bellew explicó a la reportera de The Guardian (April Glaser) que la absolución de Kenosha no es un susurro de aprobación del racismo, sino un grito de ataque. Y recordó varios precedentes. El que me parece más grave e interesante es la absolución del Ku Klux Klan en la masacre de 1979 en Greensboro, Carolina del Norte. Para entender este precedente primero hay que ir atrás dos siglos.
Greensboro es una ciudad vieja, fundada en 1808 como cabecera del municipio de Guilford. Poca y pequeña cosa, pero en 1865, cuando el gobierno confederado huyó de Richmond, Virginia, el gabinete esclavista se reunió por última vez en ese lugar. También se refugió allí el último gobernador esclavista y ahí fue que el viejo gobierno de Carolina del Norte se rindió ante las tropas libertadoras del general Sherman. La ciudad se volvió desde entonces un símbolo tanto para la izquierda como para la derecha en la perpetua guerra de castas estadounidense. La Reconstrucción trajo a la pequeña ciudad una modernidad y una industrialización liderada por los viejos esclavistas. En 2021 Greensboro sigue siendo 47% blanca.
Pero aparte de fábricas de hilados que modernizaban la explotación de los afroamericanos, también aparecieron nuevas instituciones, como la North Carolina Agricultural and Technical (A&T) State University. La A&T, fundada en 1891, es una de las Historically Black Colleges and Universities: instituciones de educación superior creadas porque las universidades tradicionales prohibían el ingreso a estudiantes afroamericanos. La A&T de Greensboro es el Alma Mater de Jesse Jackson –precandidato presidencial demócrata en 1984 y 1988.
A partir de 1960, Greensboro vio a las y los estudiantes negros de la A&T participar en el gran movimiento de los derechos civiles. Fue allí adonde cuatro estudiantes fueron a comprar en un Woolworth y luego pidieron un café en el “lunch counter” de la tienda. Cuando les negaron el servicio (que sólo atendía a blancos), los chicos mostraron sus tickets de compra. Preguntaron por qué si su dinero era bueno en otras secciones de la tienda, no les permitían comprar y consumir en el restorán. Al día siguiente, decenas de manifestantes se les unieron en un plantón (sit-in). Y este fue sólo el más famoso de los incidentes de la resistencia pacífica en la ciudad. La compañía Woolworth ya ha desaparecido, pero su viejo local en Greensboro sobrevive: es la sede del International Civil Rights Center & Museum.
Los veinte años que van del plantón de Los Cuatro al año de la masacre (1979) no fueron siempre de triunfos civiles. La resistencia pacífica lograba escándalos de prensa, se prometían cambios, se avanzaba un poco … pero el sistema racista perduraba. Cosas tan sencillas como la elección de una sociedad de alumnos en una preparatoria incendiaban de nuevo el escenario. En 1969, las autoridades escolares de la Dudley High School se negaron a registrar la candidatura de un estudiante, Claude Barnes, alegando que era militante del Black Power (aunque esto nunca nadie lo puso por escrito). Barnes participaba en la Greensboro Association of Poor People (GAPP), cuya agenda no era sólo antirracista sino clasista. Los estudiantes de la prepa pidieron apoyo a la A&T y realizaron una manifestación frente a su escuela. La policía los roció con gas lacrimógeno, ellos aventaron piedras a la policía. El gobernador llamó a la Guardia Nacional y esta allanó tanto la preparatoria como la universidad. Cientos de estudiantes fueron detenidos por los militares. Un estudiante fue muerto de un tiro en la cabeza. En 1970, la CCR (Commission on Civil Rights) del gobierno federal, luego de analizar el caso, señaló que en este incidente, lo más preocupante era que la única solidaridad efectiva que encontraron los preparatorianos afroamericanos fue la de los estudiantes la Universidad A&T. (Puedes revisar más detalles del caso en la Liga 3, en un ensayo publicado por la Universidad de North Carolina en Greensboro.)
En 1979, diez años luego del incidente en la preparatoria Dudley, activistas de izquierda organizaron una marcha para denunciar la continua presencia del Ku Klux Klan en Greensboro. Los volantes decían Death to the Klan. Entre los que convocaban, había militantes del Partido de los Trabajadores Comunistas, una organización maoísta creada en 1973. La marcha incluyó niños de las organizaciones, quienes llevaban boinas rojas. El objetivo era realizar una conferencia luego de la marcha, en la All Nation Pentecostal Holiness Church en lo que sería un encuentro con trabajadores afroamericanos de las fábricas de la ciudad. Pero la manifestación fue emboscada por gente armada del Klan y del American Nazi Party (ANP). El ataque fascista dejó cinco muertos y diez heridos.
La prensa reportó inicialmente el incidente como una emboscada (ambush), pero casi inmediatamente cambió la narrativa, calificándolo como un tiroteo (shootout). Jack Scism, editor para la ciudad del periódico Daily News escribió: “Cuatro personas fueron asesinadas y al menos otras diez fueron heridas en un tiroteo, pleito a palos, entre Ku Klux Klanes y miembros de un grupo radical de izquierda”. El periódico cabeceó la nota así: “Mueren cuatro en tiroteo Klan-Izquierdistas”. La nota venía acompañada por una foto mostrando a un hombre hincado junto a otro que yace tendido en el césped. En el pecho de este último se ven heridas sangrantes. El hincado lleva un casco de obrero. La foto es de Don Davis, del Daily News. El pie de foto dice: “WVO Member, Pistol Hanging From His Right Hand, Kneels Beside Dead Friend” (miembro de la WVO, con una pistola en la mano derecha, se arrodilla junto a su amigo muerto). La calidad de la foto no permite saber si lo que lleva en la mano el hincado es un arma. (Ver el video creado en 2018 por Haldan Kirsch en el taller multimedia Journalist as Witness del Guilford College, en la Liga 4.)
La WVO era la Workers View Organization, una de las organizaciones de izquierda que convocaron a la marcha y conferencia. El Daily News claramente les acusaba de haber “invitado al Ku Klux Klan a una confrontación pública”, señalando los volantes y boletines de prensa usados para anunciar la marcha-conferencia. Subrayaba que la WVO había quemado una bandera del Klan en un evento previo y que uno de los voceros de la organización obrera había declarado: “Invitamos a esos cobardes (el Klan) a salir de debajo de sus piedras el 3 de Noviembre” (fecha del evento en Greensboro).
Este cambio en la narración sobre la masacre fue llevado al tribunal que un año más tarde juzgó a la docena de ku klux klanes y nazis arrestados por la muerte de los manifestantes. Todos alegaron que dispararon en defensa propia ante una manifestación de comunistas armados. Un jurado (formado sólo por blancos) los absolvió. El paralelo entre los casos de Greensboro 1979 y Kenosha 2020 es evidente. Dos movilizaciones sociales se encuentran, una armada y otra prácticamente desarmada. Los armados causan muerte y luego argumentan defensa propia.
Pero hay otras coincidencias que importa recalcar. Recordemos que 1979 fue el año del triunfo sandinista, de la revolución islámica en irán y de la invasión soviética de Afganistán. Es decir, estábamos en un momento muy caliente de la guerra fría. Un último instante en que parecía que el bloque socialista podía ganar. Esta tensión aupó la candidatura conservadora de Ronald Reagan en 1980. De hecho, el proceso contra los asesinos fascistas fue acompañado por carteles en que la comunidad blanca condenaba el comunismo y a las organizaciones afroamericanas.
Regreso a la entrevista con Bellew: aunque las redes del sistema de castas dominado por los blancos estadounidenses siempre han estado activas, ahora han pasado a una situación de alerta combativa. Ya veremos si los legisladores republicanos cumplen y hacen becario a Rittenhouse, o si Fox News convierte al sweet boy convertido en héroe en su nuevo rostro público.
¿Qué es lo que se pelea hoy en EUA? Desde hace años, el Partido Republicano sabe que su base electoral tradicional, la población caucásica, tiende a disminuir porcentualmente. Los Estados Unidos evolucionan consistentemente hacia una sociedad efectivamente multicultural. En ese escenario, el viejo arreglo entre élites blancas no puede seguir funcionando. Por ello es que los republicanos sistemáticamente han obstaculizado el voto de las minorías no-blancas. Por ello es que el discurso racista resuena tanto entre la minoría blanca. Aparte, la crisis financiera de 2008 demostró que el capitalismo neoliberal no es confiable y que, más allá de la composición étnica, hay problemas estructurales ligados a la lucha de clases. El surgimiento de movimientos anti-sistémicos mejor articulados dentro de los EUA y su coincidencia ideológica y emocional con las oleadas populares en América Latina (recordemos la Toma de Seattle en 1999) completan un “cóctel Molotov” que seguramente recuerda a las milicias racistas estadounidenses el “peligro comunista” de antaño.
Este es el contexto en el que la sociedad de Wisconsin absolvió a Kyle Rittenhouse y se hizo cómplice en el asesinato de sus víctimas.
Ligas usadas en este texto:
Liga 3:
http://libcdm1.uncg.edu/cdm/essay1969/collection/CivilRights






