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La Secretaria de Gobernación en el INE: ¿captura o mal cálculo? Autor: José Reyes Doria


Autor: José Reyes Doria | @jos_redo

¿Por qué asistió la Secretaria de Gobernación al INE, a la ceremonia de inicio del proceso electoral? Esa presencia causó extrañeza entre propios y extraños. No ocurría algo así desde 1996, año en que el entonces IFE obtuvo la autonomía constitucional. De hecho, el último Secretario de Gobernación que asistió al arranque de un proceso electoral federal, fue Patrocinio González Garrido, priista, en 1993.

Hasta antes del pasado 10 de septiembre, el feliz tabú político indicaba que nunca un Secretario de Gobernación volvería a asistir al INE, por ningún motivo. Por eso la presencia de Rosa Icela Rodríguez despertó suspicacias y sospechosismos, pues el andamiaje electoral mexicano se basa en la no intervención del gobierno en asuntos electorales. Rosa Icela no interviene en nada del proceso electoral, no tiene atribuciones para ello, pero, dijo sabiamente otro priista: en política, la forma es fondo.

Recordemos que el proceso de desmantelamiento del autoritarismo priista, que abarcó de 1929 al año 2000, tuvo como eje que hubiera elecciones libres, votación auténtica y un árbitro electoral independiente y autónomo. En las últimas dos décadas del siglo XX, el desgaste incontenible del régimen priista hizo insostenible las ventajas, trampas, fraudes, leyes, instituciones y mecanismos que favorecían al PRI. Las elecciones las organizaba el gobierno.

En 1996 se acabó la intervención del gobierno en los procesos y en las instituciones electorales. La elección federal siguiente, en 1997, con un IFE al cual la Constitución otorgaba autonomía e independencia, el PRI perdió por primera vez la mayoría en la Cámara de Diputados.
Este recuento permite dimensionar las implicaciones de la presencia de la Secretaria de Gobernación en el INE. Se genera inquietud por una eventual pérdida de autonomía e independencia del INE. En los últimos años se ha implantado la lectura política de que el régimen de la 4T ha capturado al INE, a través de diversas acciones, y por lo tanto, es muy probable que el árbitro electoral oriente sus decisiones fundamentales a favor del gobierno y su partido.

En esta hipótesis, el régimen tendría todas las ventajas para perpetuarse en el poder, porque también habría capturado ya al Tribunal Federal Electoral. Una primera acción de captura habría sido que el régimen de la 4T, gracias a la mayoría calificada que tienen en la Cámara de Diputados, ha podido nombrar a la mayoría de los consejeros electorales del INE, incluida la asignación de la presidencia a Guadalupe Taddei. La consejera presidenta es cercana al entorno de la 4T, lo cual garantizaría que las decisiones esenciales, operativas, fiscalizadoras, serán a favor del régimen.

Si entre 1996 y 2025 no había habido una composición del consejo general del INE con influencia mayoritaria del gobierno y su partido, fue porque los gobiernos del PAN y del PRI, desde 1997, no tuvieron mayoría calificada en la Cámara de Diputados, por lo tanto, tenían que negociar los nombramientos. Ningún órgano es independiente del poder todo el tiempo, pero en un contexto de poder político apabullante como el que detenta la 4T inevitablemente se reducen los márgenes de autonomía.

Otras acciones más contribuyen a la teoría de la captura del INE. Vía reformas legislativas, se facultó a la presidenta del INE, a nombrar a los titulares de las estratégicas direcciones ejecutivas del Instituto, que son las instancias que realizan las funciones sustantivas de la organización de las elecciones. Antes, dichos nombramientos requerían las dos terceras partes de los votos de los consejeros, lo cual era una forma de control. La crítica a esta medida afirma que la centralización de estas decisiones esenciales otorga un poder incontrolable a la presidenta del INE.


Otro hecho relevante: la renuncia de última hora de la secretaria ejecutiva del INE, que es la máxima autoridad administrativa, generó especulaciones que incrementan la sensación de incertidumbre en torno al proceso electoral. El titular de la secretaría ejecutiva se nombra por mayoría calificada del consejo general, de ahí la relevancia estratégica de la función. Para mayor suspicacia, Taddei nombró un encargado de despacho, quien antes había sido propuesto por ella para ese cargo, pero no logró la mayoría calificada de los consejeros.


Otras medidas a nivel de lineamientos causan también todo tipo de suspicacias. Se elimina el proceso de indagatoria sobre la posible pertenencia al gobierno de las figuras de capacitadores y observadores electorales, así como la compulsa en la base de datos del cuerpo de empelados gubernamentales denominado “siervos de la Nación”. Esto genera la sospecha de que esas figuras tan importantes sean ocupadas por empleados del gobierno federal.

Nuevamente, los críticos dicen que se abre la puerta a la intervención del gobierno en las tripas de la organización electoral.

Está también el tema de las “boletas planchadas”, cuya presencia en la urna es inexplicable y no debería contarse el voto, pero ahora se ha autorizado su conteo. Estos elementos de incertidumbre los mencionan no solo los detractores de la 4T, sino que algunos consejeros electorales lo expresaron en la sesión de arranque del proceso electoral.


Desde las elecciones de 1994 no existía esta cuota de escepticismo en torno al árbitro electoral y su capacidad de resistir las presiones intervencionistas del gobierno. El próximo 6 de junio están convocados a las urnas más de 100 millones de ciudadanos, para elegir 500 diputados federales, 17 gobernadores y cientos de diputados locales y presidentes municipales.


Además, el INE enfrenta el reto de controlar y castigar los evidentes actos anticipados de campaña de casi todos los partidos. También pesa sobre el árbitro electoral la función, que no debió asignársele porque lo rebasa, de vigilar que los candidatos no tengan ligas con el crimen organizado. Por si fuera poco, es altamente probable que el presupuesto solicitado por el INE para 2027 sea recortado sensiblemente.


Así las cosas, el INE tiene el compromiso de que la actuación de sus consejeros, sus directores ejecutivos, y todo su personal, se desempeñen con un honorable grado de independencia, autonomía, profesionalismo y legalidad. Debe preservar la confianza y la legitimidad que, desde su creación le otorgó la Constitución y le reconoce la sociedad mexicana. Por más intentos de captura, reales o imaginarios, por más inercias y acosos por parte del gobierno, de los partidos y de todo tipo de poderes fácticos o criminales, por el bien de todos, el INE debe resistir y persistir.


Pero, ¿por qué desde en el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum se consideró buena idea que Gobernación se presentara en el INE? Los liderazgos emblemáticos de la 4T, incluyendo a la Presidenta, saben que la autonomía del INE y la no intervención del gobierno en las elecciones es una bandera histórica.


Conscientes de la carga simbólica negativa que generaría la asistencia de la Secretaria de Gobernación a la ceremonia de arranque del proceso electoral en el INE, se tomó la decisión de hacerlo. Muchos pensamos que el aplastante posicionamiento político de la 4T haría innecesarios este tipo de demostraciones para reafirmar su poder. A menos que haya algo que los mortales no alcanzamos a ver, la presencia de Rosa Icela en el INE genera más pérdidas que ganancias para el régimen en general, y para la Presidenta en lo particular.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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