Inicio Opinión La necesidad no tiene ley. Autora: Emma Rubio

La necesidad no tiene ley. Autora: Emma Rubio

Debanhi Escobar fue abandonada sobre la carretera Laredo Monterrey. Foto: especial.

El Drecretum Gratiani estipula justamente “necessitas legem non habet”. La proposición, que literalmente significa que “la necesidad no tiene ley”, puede entenderse en dos sentidos correctamente detectados: “la necesidad no reconoce ley alguna”; y, “la necesidad crea su propia ley”. Hoy estamos habitando en un Estado de excepción permanente en cuestión de violencia. México se ha tornado un país en el que no hay estado en el que no haya asesinatos, desapariciones, feminicidios, violaciones. ¿En qué nos hemos convertido como ciudadanía?

Giorgio Agamben nos lo explica de un modo tácito en su Homo Sacer al retomar el concepto de Walter Benjamin de Nuda Vida. Son vidas desnudas, o nudas vidas, aquellas cuya fragilidad está expuesta a la muerte y al vejamen porque nadie puede interceder por ellas. Toda la estructura social y política está montada para que la nuda vida pueda ser posible, y no es que sea una vida previa a la vida bios, vida vivida dignamente, es desnuda porque la han desnudado por el derecho que ha obtenido el poder sobre la vida y la muerte; poder encarnado en el soberano. “Por ello, cuando Schmitt sitúa la célebre definición del soberano como aquel que decide sobre la excepción, realidad lo que allí está ocurriendo es el intento de anexar la violencia anómica que habita por el borde exterior del derecho, al propio derecho”( Bolton, 2012). Esto es algo que ya intuye en su obra Benjamin, que Agamben recoge y permite comprender que el derecho es el organizador de la violencia, incluso de aquella violencia que parece estar fuera de la ley, la violencia anómica que se ejerce en el Estado de excepción. El derecho decide el vivir y el morir.

Esta vida que muere impunemente es la nuda vida, lo es también a quien se decide matar para que el nuevo derecho no pierda su estabilidad. México es el claro ejemplo de la nuda vida, hoy pueden aparecer cadáveres y valiéndose del derecho se inventan historias fantásticas como que una joven aparece mágicamente en una cisterna al igual que el caso de la niña Paulette. La impunidad es el poder más claro sobre nuestras vidas, da terror andar por las calles de cualquier ciudad de este país pues no sabes en qué momento te puede pasar algo. Hoy hace un mes desapareció alguien a quien amo y la ley ya concluyó que lo mejor es ya darle por muerto porque seguro ya lo mataron y pues ni caso buscar un cadáver porque lo más seguro es que lo echaron en ácido. Lo que en el argot delincuencial y policial se conoce como “pozolear”. Así es como las autoridades explican fácilmente y concluyen con su gran labor. Ayer nuevamente vemos como tan fácil se armaron un teatro y con eso dan por terminado el caso. Lo mismo con los 43, en fin; ejemplos hay demasiados en la historia de este gran país y lo más preocupante es la nula voluntad de cambiar estos vicios de profesionalismo inexistente. Llevamos años teniendo gobiernos ineptos incapaces de parar la violencia, pero no por falta de capacidad sino porque ellos mismos son parte de la misma, por años hemos estado gobernados por delincuentes que han solapado e impulsado todo lo que hoy enfrentamos. La delincuencia organizada y sus diversas esferas de negocio son las que han tenido todo el apoyo de los delincuentes que han gobernado. Ahora enfrentamos el resultado de toda esa permisividad, esa ceguera voluntaria. Todos somos corresponsables de tremenda podredumbre y somos parte del problema. Pretender creernos el cuento que nos quieren contar algunos de que esto es por la mala gestión del actual presidente es tan solo querer seguir ciegos ante lo que es una evidencia, el país ya no nos pertenece y la libertad de la que se presumía tener hoy es inexistente pues nadie está seguro en donde pisa, en donde menos lo imagines te puede alcanzar una bala. Lamento mucho si algunos consideran que estoy teniendo una visión muy pesimista, así como la tuvo en su momento Walter Benjamin, puesto que su visión se debe a que presagia a partir de los hechos del presente que le ha correspondido un orden que solo puede imponerse a partir del horror. Vivió la Gran Guerra, conocer las armas que ahora destruyen con mayor letalidad, cómo ahora los imperios caen como fichas de dominó, y en su caída son cientos de nombres que sucumben con la dinámica de la máquina de guerra. En su IX tesis de filosofía de la historia intuye, de modo profundamente poético, cómo el ángel de la historia vaticina tiempos oscuros. Pero no se trata de una profecía, ni es una suerte de sortilegio. El ángel de la historia no hace más que leer el presente para dar cuenta del futuro. Es un texto escrito en el año de 1940, cuando la Segunda Guerra apenas empieza a tomar forma, pero no se necesita más que un poco de inteligencia para comprender todo lo que se avecina: “Pero desde el Paraíso sopla un huracán que, como se envuelve en sus alas, no le dejará plegarlas otra vez. Esta tempestad arrastra al ángel irresistiblemente hacia el futuro que le da la espalda, mientras el cúmulo de ruinas crece ante él, de la tierra hasta el cielo. Este huracán es lo que nosotros llamamos progreso”.

Estamos sucumbiendo ante la debilidad humana y nos estamos quedando cortos ante el milagro de la vida y el compromiso que implica hacer historia. No se trata de volvernos héroes y agarrar las armas como las autodefensas, se trata de llegar a ser lo que debemos ser como lo dictó Píndaro. No seamos las máquinas, la carne de cañón de aquellos que hoy mandan. Seamos comunidad, decimos que rechazamos la violencia sin embargo no toleramos al que piensa distinto por mentar tan solo un ejemplo de la incongruencia en la que habitamos. Nos estamos aniquilando unos a otros, basta ver la histeria con la que viven algunos como por ejemplo la denominada ladyescupitajo, una mujer tan fuera de sí misma que no tuvo ni una pizca de regulación de su persona, pasando por encima de la dignidad e integridad de otra mujer, sí, y no dudaría que esa mujer quizá por puro cliché haya marchado el 8 de marzo. Pues eso es lo que somos, un cliché, nuestra existencia ha quedado en ser tan nuda que lo que hemos permitido que pase en nuestro país lo ha convertido en un mero espejismo de lo que podíamos llegar a ser. Hoy me lamento por todos esos hombres que han asesinado, todos esos jóvenes que han obligado a unirse a las filas del narcotráfico, por todas esas familias desplazadas y que no han visibilizado de ningún modo el éxodo que se vive en todo el país de familias yendo de un lugar a otro huyendo del narcotráfico, dejando su patrimonio y su historia de vida con tal de sobrevivir, hoy me lamento por todos los que han terminado asesinados por no poder pagar el derecho a piso que les piden para poder trabajar, hoy me lamento por todas las mujeres que han asesinado por el hecho de ser mujeres, hoy me lamento por las niñas asesinadas a quienes les arrancaron la vida solo por el placer enfermo o por lo órganos, hoy me lamento por esas mujeres que engañadas han llegado a este país con la ilusión de trabajar y terminan siendo esclavas sexuales de pervertidos, hoy me lamento por los padres y las madres que están llorando a un hijo o una hija, hoy me lamento por los y las periodistas que haciendo su trabajo terminaron molestando al que tuvo el poder sobre su nuda vida. Finalmente me lamento por ver a mi país secuestrado por aquellos a quienes el dinero no les fue suficiente al grado que hoy asumen que la vida humana es una mercancía. Y tú ¿de qué te lamentas hoy?

Emma Laura Rubio Ballesteros
Emma Laura Rubio Ballesteros

Licenciada en filosofía, maestra en educación y especialista en Teoría Crítica y hermenéutica, certificada en educación socioemocional. Autora de diversos artículos en revistas académicas

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