Inicio Opinión La historia, un espejo en el olvido. Autora: Emma Rubio

La historia, un espejo en el olvido. Autora: Emma Rubio

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Quisiera comenzar el siguiente texto preguntando ¿qué significa superar el pasado? Parece entenderse como aquello que implica borrar todo lo que ha de ser olvidado y perdonado por parte de aquellos que padecieron la injusticia. Como si entonces la historia realmente consistiera en un tejido de acontecimientos, que nos lleven a padecer y sufrir.

El nacionalsocialismo aún vive y no solo es un fantasma como se llegó a pensar. No ha muerto y está permeado en las conciencias de tal modo que, hoy enfrentamos de nuevo a ese monstruoso sistema de creencias. Es muy preocupante esta supervivencia del nacionalsocialismo justo en tiempos de la democracia. Como dijo Adorno, es potencialmente mucho más amenazadora que la supervivencia de tendencias fascistas contra la democracia.

Es evidente que en Europa el pasado aún no ha sido superado pues el nacionalsocialismo sigue siendo lo incorregible y es por ello por lo que de modo inconsciente se vive con una especie de culpa por lo menos las generaciones mayores. Hay una culpa colectiva que en su momento se percibía en Alemania como si solamente fuese un estigma alemán.

La violencia sigue existiendo, pero lo realmente cuestionable es la manera en cómo se le adorna; un ejemplo lo tenemos en el evento de 1938 el cual fue llamado “La noche de cristales”, un fuerte acontecimiento en contra de los judíos que se manejó con un discurso vacío casi inocente. Es este el modo en cómo somos promotores de la indiferencia medrosa y obtusa.

Al parecer ningún holocausto ha sido suficiente como para avergonzarnos lo suficiente. Tal parece que la desmesura de lo acontecido sirve como justificación ya sea para guardar rencores, querer venganza o simplemente para decir esto ya se ha hecho. Nuestra conciencia resulta tan laxa que el pasado se ha convertido en algo anodino, en mera imaginación de aquello que pudo haber sentido el afectado; una especie de ficción empática o como diría Goethe en su Fausto “Es tan bueno como si no hubiera ocurrido”.

Nuestra banalidad ante la existencia ha destruido los recuerdos y tal parece que a todos los asesinados se les ha sustraído lo único que nuestra impotencia podía ofrecerles, esto es, la memoria.

Hermann Hempel habló repetidamente sobre la atrofia de la conciencia de continuidad histórica en Alemania, un síntoma del debilitamiento social del yo cuya génesis intentó reconstruir Horkheimer y Adorno en La dialéctica de la Ilustración, en donde expusieron el gran desconocimiento que había por parte de las generaciones más jóvenes sobre quién fue Birmarck y el emperador Guillermo I y fue de este modo que confirmó la gran falta de conciencia histórica. Debo decir que yo tristemente lo confirmo a diario en mis aulas pues muchos de los jóvenes de la actualidad no tienen ni idea de lo que fue el muro de Berlín. Me da terror pensar que tenía razón Henry Ford cuando dijo “La historia es charlatanería”.

Max Weber y Werner Sombart adscribieron el principio del tradicionalismo a las formas feudales de la sociedad y el de racionalidad a la burguesía. ¿Qué significa esto? Que el olvido de la historia es intencionado. Tiempo y memoria son liquidados de la sociedad burguesa. La humanidad se limita a reflejar una ley evolutiva objetiva.

La cancelación del recuerdo es más rendimiento de la consciencia demasiado despierta que su debilidad frente a la prepotencia de los procesos inconscientes. Claramente lo vemos ante las reacciones diversas frente a los actuales acontecimientos bélicos. Basta leer o escuchar algunas opiniones para darse cuenta de tal olvido selectivo en donde no dan paso ni al recuerdo ni mucho menos a la reflexión.

Las amenazas nucleares resultan inverosímiles ante la vulnerabilidad de su ególatra razón. Vivimos en tiempos en los que la irracionalidad se ha instalado en la conciencia colectiva y tan solo engullimos las ideas sin procesarlas y asumiéndolas de facto. Tal parece que el malestar actual significa poco más que el lujo de un estado de ánimo.

Stalingrado y los bombardeos nocturnos no están tan lejos de repetirse. El pasado sólo habrá sido superado el día en que las causas de lo ocurrido hayan sido eliminadas. Y si su hechizo no se ha roto aún, es porque las causas siguen vivas.

Emma Laura Rubio Ballesteros
Emma Laura Rubio Ballesteros

Licenciada en filosofía, maestra en educación y especialista en Teoría Crítica y hermenéutica, certificada en educación socioemocional. Autora de diversos artículos en revistas académicas

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