La felicidad como ética. Autora: Emma Rubio

Hoy se celebra el día internacional de la felicidad. El 28 de junio del 2012 en la Asamblea General de la ONU se instauró que el 20 de marzo sería el día mundial de la felicidad, debido a que en el Reino de Bután se considera la Felicidad Nacional Bruta, más importante que el Producto Interno Bruto (PIB) y justo recuerdo la cita de Henry Ford que tan sólo parafraseo: el Producto Interno Bruto no mide la alegría de nuestros hijos, la felicidad que me genera la naturaleza… por ahí va la idea y tenía tanta razón. De ahí que sí debería ser prioridad para toda nación ponderar a la felicidad como un derecho inalienable y enfocar toda política gubernamental a favor de la consolidación de este derecho. Porque ser feliz no es estar bien solamente, no es andar brincando de alegría, no es ser positivo y es justa esta perspectiva que se tiene de la felicidad lo que ha hecho de la misma un “producto exclusivo para los pudientes”, y por otro lado, una especie de tiranía que genera más depresión, pues la felicidad se presenta como algo inalcanzable.

Ser feliz es vivir en justicia e igualdad, es trabajar en función del bien común, no es alardear de lo magníficos que somos, sino en todo caso si lo que gusta es el alardeo; hay que alardear de lo conscientes que somos.

Al proclamarse un día internacional de la felicidad no se busca que como en San Valentín se dan corazones y chocolates, ahora se regalen caritas felices o como vi en una publicidad, se “regalen sonrisas”. ¡Por Zeus! Vaya banalización de la felicidad. Si se proclama un día para la felicidad es para que se considere una aspiración universal, un derecho para todo ser humano, y se construya un tejido social con base en políticas públicas y gubernamentales que trabajen para el bienestar de la sociedad. La ONU no habla de la felicidad en términos de individualismo sino en que un día como hoy, dedicado a la felicidad, se promuevan actividades en el ámbito educativo principalmente, pues es ahí donde debemos comenzar a modificar la estructura de pensamiento y enseñar a los niños que la felicidad es algo que nos compete a todos y, por tanto, no sólo es individual.

Justo en esa asamblea de 2012 se desarrollaron 17 objetivos de desarrollo sostenible, los cuales están hechos para trabajar en combatir la pobreza, reducir la desigualdad y cuidar el planeta. Así que, ser feliz es que trabajes en tu educación socioemocional, lo cual es indispensable, pero también, ser feliz implica que seas ético. Pues aún hay muchas mentes pragmáticas que consideran que la ética es algo obsoleto o poco funcional, ya que per se no es redituable, sin embargo, hoy día, la ética es indispensable, fundamental, porque sin ella la sociedad pierde sentido. Por ello, si lo que tú buscas es ser feliz, lo primero que debes preguntarte no es ¿qué me hace feliz? Lo primero a preguntarse es ¿qué tan ético soy? Aristóteles nos habla de virtudes y la ética es la virtud por excelencia y un ser virtuoso será siempre feliz.

@Hadacosquillas

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