El presidente de la Reserva Federal de EU señaló el 28 de agosto de 2026 en el simposio de bancos centrales realizado en Jackson Hole, Wyoming, que la inflación en Estados Unidos sigue siendo “preocupante” y dejó abierta la posibilidad de subir las tasas de interés, debido a que los precios no se desaceleran hacia la meta del 2%. Afirmó que el índice de precios de los gastos de consumo personal fue de 3.7% anual en julio y que cerca de la mitad de los artículos de la canasta de bienes y servicios del índice de precios al consumo registran un aumento superior al 3% anual.
Mencionó que podrían ser necesarias alzas de las tasas de interés para aliviar las presiones sobre los precios. Ello evidencia el predominio ideológico que se mantiene en los bancos centrales de que se requiere contraer la economía, el empleo y la demanda para bajar la inflación, a pesar de que reconoce que son los aranceles y los aumentos de los costos energéticos los causantes de la inflación.
De aumentar la tasa de interés el 16 de septiembre, ello no bajará los aranceles establecidos por su gobierno, ni resolverá la guerra en el Medio Oriente para que baje el precio de los energéticos. El alza de la tasa de interés no bajará la inflación y sí en cambio acentuará los problemas financieros del sector público y de sector privado, dados sus altos niveles de endeudamiento, lo que restringirá el consumo y la inversión, la producción y continuarán las presiones de oferta sobre precios.
Ante la generalización de la inflación derivada de los mayores precios de los energéticos, como de los alimentos, a raíz de la caída de las exportaciones de granos de Ucrania, llevará a los monetaristas de los bancos centrales de los países a aumentar la tasa de interés y a los gobiernos a recortar sus gastos para evitar mayor déficit fiscal y mayor deuda pública, por lo que se contraerá la economía y el comercio mundial, se desestabilizarán los mercados de divisas y de capitales.
El contexto de estancamiento de la economía nacional, aunado a los problemas de sobreendeudamiento del sector privado y la alta dependencia de entrada de capitales en que hemos caído, nos coloca en un contexto de alta vulnerabilidad respecto al comportamiento de los mercados internacionales.
Al generalizarse el alza de la tasa de interés a nivel mundial, México verá reducida la entrada de capitales financieros que desestabilizará el tipo de cambio y comprometerá el financiamiento del déficit externo. Si Banxico responde ante ello con alza de la tasa de interés para evitar salida de capitales y seguir promoviendo entrada de estos, aumentará el déficit financiero del gobierno y del sector privado, lo que contraerá el gasto e inversión, el ingreso nacional y aumentará la insolvencia de las empresas e individuos, lo que desestabilizará al sector bancario.
EU enfrenta altos niveles de déficit fiscal, de deuda pública, altas tasas de interés de su deuda de largo plazo, y al aumentar su tasa de interés de corto plazo el 16 de septiembre, llevará a su gobierno a restringir su gasto para evitar caer en más déficit y deuda, lo que restringirá su actividad económica. Ello acentuará la política de Trump de imponer mayores sanciones al resto de los países para que le compren más y así a través de exportaciones tratar de evitar fuerte caída de su economía. Es decir, crecer a costa del resto de los países, por lo que México no recibirá buen trato en las negociaciones comerciales que se están realizando actualmente, por lo que las perspectivas son de que caigan las exportaciones de México a su principal socio comercial.
La economía mexicana, como consecuencia de las políticas predominantes, tiene menos capacidad productiva y no tiene margen de maniobra para flexibilizar la política monetaria, fiscal y cambiaria a favor el desarrollo productivo y la sustitución de importaciones, para reducir el déficit de comercio exterior y la dependencia de entrada de capitales para encarar el shock externo.




