Keniana pone piedras en una olla para que hijos creyeran que había comida. Conmueve a miles y recibe apoyo (nota de SinEmbargo)

Peninah Bahati, conocida como la “Viuda de Kosauni”, solía lavar ropa a los vecinos y con ello ganaba un poco de dinero para mantener a sus ocho hijos; pero la pandemia del coronavirus modificó la situación y ella se quedó sin trabajo, por lo que no tuvo más remedio que engañar a sus pequeños, haciéndoles creer que ya se estaba cocinando la comida… pero eran piedras.

Por Redacción / Sin Embargo

Ciudad de México, 2 de mayo (SinEmbargo).- Una mujer de Kenia, viuda y desempleada, colocó varias piedras dentro de una cacerola, las tapó y las puso al fuego para “cocinarlas“. Su intención era hacerles creer a sus ocho hijos que estaba preparando la comida para que dejaran de llorar, informó la cadena británica BBC.

Mediante una entrevista concedida a la cadena local NTV, Peninah Bahati Kitsao, quien vive en Mombasa, Kenia, relató que esperaba que sus pequeños se durmieran mientras estaba lista la comida; sin embargo, no sabían que no habría tal.

Bahati Kitsao, conocida como la “Viuda de Kosauni”, solía lavar ropa a los vecinos y con ello ganaba un poco de dinero para mantener a sus ocho vástagos; empero, la pandemia del coronavirus modificó la situación y se quedó sin trabajo, por lo que no tuvo más remedio, cuenta, que engañar a sus pequeños, haciéndoles creer que ya se estaba cocinando la comida… pero sólo eran piedras.

De acuerdo con la BBC, una vecina se percató del hecho y alertó a los medios de comunicación locales, quienes inmediatamente acudieron a la vivienda de Peninah Bahati para entrevistarla.

Luego de la visita de NTV, la viuda recibió dinero y bolsas de comida, además de que la gente abrió una cuenta bancaria para que pudieran hacerle donaciones.

Como parte de las medidas extraordinarias para proteger a los más vulnerables de la crisis del COVID-19, el Gobierno keniano implementó un programa de alimentación; sin embargo, aún no le llegaba a la Sra. Kitsao, que enviudó el año pasado cuando su esposo fue asesinado por una banda de delincuentes.

De acuerdo con las autoridades locales, muchas más familias de ese vecindario también se beneficiarán con el esquema de alimentos para los más necesitados.

Al igual que muchos kenianos de escasos recursos, en el último mes, Bahati Kitsao ha intentado obtener dinero para alimentar a sus hijos, pero el Gobierno decretó la suspensión de actividades no esenciales para limitar la propagación del coronavirus.

La historia de desesperación de la Sra. Kitsao contrasta con la revelación de que el Ministerio de Salud keniano ha gastado enormes sumas de dinero —donadas por el Banco Mundial— para combatir la pandemia.

Kenia, que se encuentra en el este de África, ha registrado 395 casos positivos de COVID-19, y 17 decesos.

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