Inicio Coronavirus Julio Astillero relata su experiencia con el coronavirus (nota de Francisco Félix)

Julio Astillero relata su experiencia con el coronavirus (nota de Francisco Félix)

Francisco Félix | julioastillero.com

Ante la enfermedad por el coronavirus, no tiene caso angustiarse ni echar culpas, ni tampoco tiene sentido suponer que alguien se descuidó o especular, sino mantener una actitud positiva y pelear, en todo momento, contra el miedo y no dejarse hundir. Así lo expresó el periodista Julio Astillero en emotiva charla que sostuvo con su colega Adriana Buentello, en la que ofreció algunos pormenores sobre su experiencia en días recientes, luego de que contrajera la COVID-19.

El periodista señaló que la experiencia ha sido bastante complicada en términos tanto físicos como espirituales pues no se compara con enfrentarse al diagnóstico de una enfermedad reconocida, que tiene una ruta de tratamiento específico. Con la COVID-19, dijo, no hay ruta conocida ni camino seguro que otorgue una certeza sobre qué hacer, por lo que se entra fácilmente en un laberinto y un canal oscuro, donde priva la incertidumbre.

En el momento más conmovedor de la entrevista, Julio Astillero reconoció que pasó una noche que fue una especie de “epitafio adelantado”, en la que desconocía la velocidad con la que podría extinguirse la vida. Sin embargo, en medio de la rapidez y el vértigo, ocasionados por la enfermedad, señaló que recibió muchos mensajes de ánimo y apoyo de parte de familiares, amigos y seguidores, quienes le externaron su agradecimiento por el estilo y la forma de periodismo que practica. A todos ellos, el periodista agradeció profundamente su amabilidad y cariño. El periodista hizo énfasis en externar su agradecimiento específico a varias personas, comenzando por su familia: su esposa Ángeles y su hija Sol, a quienes calificó como “sus ángeles guardianes”.

De acuerdo con Julio, hubo un momento donde él y su familia estuvieron listos para salir a un hospital para internarse, algo que ahora estima que quizá habría sido un gran error. Dijo que Mayra O. Williams, amiga de Veracruz, fue la primera persona que le urgió a actuar con rapidez y tomar una tomografía para atender el problema. Agradeció también a Celeste Sáenz del Club de Periodistas, quien envió un escrito donde señalaba especificaciones sobre el cuidado médico, alimenticio y sanitario. Ella puso a Julio en contacto con el doctor Francisco Santiago Fernández López, quien dio el primer esquema médico para empezar el tratamiento. Otra persona a quien Julio reconoció fue Juan Aguirre Abdó, director de La Octava y de Radiocentro, quien consiguió que llegara un concentrador de oxígeno ante las dificultades para conseguir uno.

En la charla, Julio Astillero, narró cómo, después, con apoyo de familiares de su natal Coahuila, entró en contacto con la doctora Violeta Rodríguez Rivera, especialista en medicina interna, enfermedades infecciosas y virología, del equipo de asesores científicos de la Secretaría de Salud del Estado de Coahuila, quien desde entonces ha sido la encargada del seguimiento de atención médica de Julio. Por decisión propia, éste afirmó que se sometió de manera “ortodoxa” a un solo médico, ignorando recursos alternativos y fundando su disciplina en lo anti inflamatorio y lo anti coagulante, con muchos exámenes para dar seguimiento a la evolución de los síntomas.

En la lista de agradecimientos de Julio Astillero también se encuentran: Christian Tavares Navarrete, médico general y residente de Pediatría del Hospital Infantil de Sonora, así como el personal de Laboratorios Chopo, particularmente, Juan Carlos Toganice Zambrano, director de Negocios de Occidente y la Química Florencia Gallardo Díaz, subdirectora regional.

También fue merecedor de reconocimiento el personal que estuvo acudiendo al domicilio particular de Julio Astillero para las tomas de sangre con el fin de realizar los estudios clínicos: Tania Macías Argote, técnico laboratorista y Damaris Fernández Vázquez, enfermera.

Con respecto a su recuperación, Julio Astillero señaló que actualmente presenta gran resistencia y recuperación en lo físico, lo cual atribuye a que, desde el inicio de la pandemia en marzo, comenzó a hacer ejercicio. Ello, sumado a una buena alimentación y al cuidado de su familia, le permitió estar en buena condición para afrontar la enfermedad. No obstante, reconoció que aún se encuentra en una etapa a la que calificó de “neblinosa” y de “ligereza”, en la que mantiene cierta incapacidad para leer, analizar y concentrarse, sobre todo durante periodos prolongados de tiempo. Aunque señaló sentirse mentalmente bien y recuperando paulatinamente la agilidad mental, dijo que su principal inconveniente en estos momentos es la voz, que es “su arma de trabajo” y que aún sigue fallando.

Para concluir, Julio Astillero destacó que lo que ha vivido es una “experiencia irrepetible, totalmente personal”, por lo que no es una fórmula ni una recomendación específica; reconoció que pudo salir de otra manera. Mencionó que resulta clave atenderse a tiempo y movilizarse de inmediato ante cualquier molestia, dolor de cabeza, afección muscular…  También destacó la importancia de los exámenes rápidos y nuevamente agradeció a todos sus seguidores por haberse mantenido preocupados por su salud. Finalmente, subrayó que, con ánimo y siguiendo los debidos cuidados, espera retomar poco a poco la actividad periodística en este 2021.

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