Juegos de espejos intelectuales. Autor: Federico Anaya Gallardo

Empiezo con una imagen de Fernando Benítez Gutiérrez (1910-2000), que dicen se la prestó luego a Carlos Fuentes. Se trata de un hecho que tal vez no haya ocurrido exactamente así o que acaso haya acontecido muchas veces. Soldados campesinos de la Revolución han sacado unos grandes espejos de una mansión. Se dice que esto pasó en el Paseo de la Reforma. Se dice que esto pasó en la Calle de Plateros (Madero). Es lo de menos. En el invierno de 1914 el Pueblo pobre había conquistado las casas de los ricos. Sacó y saqueó el mobiliario. Los soldados veían azorados su reflejo en el espejo. Benítez relató la escena como un recuerdo de infancia: “me impresionó… ver a los soldados venidos del Norte pasarse largas horas gesticulando frente a los grandes espejos” (Viaje al Centro de México, 1975). Gustavo García Gutiérrez (1954-2013) la reportó en 1999 en un ensayo para LetrasLibres comentando que la escena muestra “un país que se ve, por primera vez, divertido: ‘¡Mira, ese eres tú!’ ‘¡Sácate, qué! ¡Serás tú, si estás re feo!’” (Liga 1.)

Contrastemos el recuerdo de Benítez y su reproducción por García. El primero sólo reporta que los soldados gesticulaban por horas. No hay juicio, sólo descripción. Si acaso, se sugiere que gesticulando aprendían de sus propios gestos. En el segundo se hace burla de su ignorancia acerca de lo que son las imágenes reflejadas. Sospecho que el distinto tono se explica un poco por las fechas de nacimiento de quien cuenta el cuento. Benítez en 1910. García en 1954. El medio siglo que media entre ambos es el tiempo en que se enfriaron las brasas dejadas por la fulguración violenta (Monsiváis dixit) de la Gran Revolución Mexicana.

Junto a su recuerdo de los soldados norteños, Benítez reportó en 1975 el que tenía de los zapatistas, quienes “vestidos de manta, cargados de cananas, tocaban a la puerta y pedían —por el amor de Dios— un taco de frijoles, tratando de ocultar un rifle 30-30”. Otro testigo, Manuel Gómez Morín (1897-1972), recordó en su famoso ensayo 1915 (escrito en 1926, Liga 2) que al momento del triunfo campesino, “con el rifle en la mano, los soldados pedían limosna”. Para el adolescente Gómez Morín y sus condiscípulos en la entonces muy elitista Escuela Preparatoria Nacional, la destrucción del Estado en 1914 y el año de la lucha entre facciones fue una oscura experiencia del caos. Lo dijo así: “no solamente han existido obscuridad intelectual y desorientación política. También son parte de esos años un terrible desenfreno y una grave corrupción moral. … [Un] desbordar de apetitos. Venganzas y saqueos; homicidios robos, violencia. … El homicidio … se hacía por mero espíritu infantil, irresponsable y gozoso de destruir.”

¿Quiénes son los sujetos históricos del 1914-1915 mexicano? Gómez Morín nos lo dice casi a renglón seguido de su recuerdo del caos: “Hasta en el crimen había cierta ingenuidad. La ignorancia de las masas les impedía ver lo que llamamos amplio horizonte del propósito; pero su generoso impulso superaba la pobreza del programa declarado. … Pero peleaban y se entregaban sin reservas por las secretas razones de su corazón.” El joven don Manuel de 1926 no estaba desencaminado. Las masas fueron el protagonista del momento revolucionario. El problema es que Gómez Morín no esperaba nada de “los ignorantes” (de esos que, hoy en día, Aguilar Camín califica de “no-pensantes”). Gómez Morín juzgó en 1926, que al “desenfreno inculcado, irresponsable, natural de la masa, [había] sucedido la verdadera corrupción moral” de los caudillos surgidos de esa masa.

Daniel Cosío Villegas (1898-1976) nos ofrece un par de retratos contrastantes que permiten ubicar la posición epistemológica desde donde hablaban los padres de la интеллигенция (intelligentsia) mexicana. En 1914, don Daniel estaba por terminar lo que hoy se llama “la secundaria” en Toluca, cuando esa ciudad fue ocupada por los zapatistas. Los Cosío huyeron a la ciudad de México. Daniel se quedó para presentar exámenes. Luego pidió salvoconducto al general Genovevo de la O. Este, al igual que sus tropas, era “de tez francamente morena” e iba ataviado con “el familiar calzón y blusa de manta blanca, si bien … solía llevar sobrepuesto un chaquetín que pretendía ser de charro profesional”. Cuando el general decidió firmar el pase para el chico, sacó “de su bolsillo algo que parecía una tarjeta,  y que ocultaba celosamente, comenzó a copiar, al calce del documento, su propia firma, todo un paisaje que un pendolista fantasioso le había pintado en esa tarjeta”. Ya en la gran México, Daniel conoció en San Ildefonso a un Jaime Torres Bodet de 12 o 13 años, quien acababa de entrar como alumno de secundaria: vestía “pantalones cortos, medias a la mitad de la pantorrilla, un cuello duro infantil y ostentoso, más un corbatón bohemio” (Memorias, 1976). En sus retratos sucesivos del general campesino y del estudiante criollo, Cosío Villegas resumía las fuerzas que se enfrentaron en el caos de esos años.

Imágenes de dos inocencias, la de los unos (criollos, catrines, fifís) y la de los otros (soldados campesinos, indígenas, morenos).

Izquierda: Moda inglesa de principios de siglo XX. Foto de Benjamin Britten, 1923. Tomada de la página de la National Portrait Gallery (Londres). [https://www.npg.org.uk/collections/search/portrait/mw161701/Benjamin-Britten]

Derecha: Genovevo de la O circa 1914. Foto tomada de la www.

[https://www.biografiasyvidas.com/biografia/o/o_genovevo.htm]

Gómez Morín y sus contemporáneos reconocieron la irrupción violenta del campesinado en su mundo, pero nunca la terminaron de aceptar, mucho menos la consintieron. Podían aceptar que, en la Revolución  Mexicana apareció ante ellos un “ciudadano armado” pero lo asumían ignorante, infantil y cegado por un “viejo aborrecimiento”. Creían que ese Otro era capaz de cualquier desenfreno. Pese a ello, la más famosa conclusión del ensayo 1915 de Gómez Morín es: “Nos dimos cuenta de insospechadas verdades. Existía México. … ¡Existían México y los mexicanos!”

En 1984, en una serie de conferencias en el estado de Chihuahua, Carlos Monsiváis trató de hacer sentido de esta contradicción gomezmoriniana. En aquellos días, Monsi explicó a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Chihuahua que Vasconcelos (uno de los héroes culturales de Gómez Morín) entendía los murales como “una suerte de pintura devocional… entrenamiento visual donde el Pueblo se disciplinará en la armonía que tanta falta le hace a su vida feroz y desgarrada” (la de Genovevo de la O que copia su firma de una tarjetita). En cambio, los pintores contratados por la SEP “no se interesan en [esas] abstracciones humanistas. … [Tenían] la idea de una cultura y una política a la altura de … la revolución soviética. … Quieren otros cauces para su energía. En primer término, el compromiso doble con el arte y con el Pueblo”. Monsiváis sugirió que la Escuela Muralista Mexicana surgió pese al proyecto vasconcelista y no como resultado necesario del mismo. Ese muralismo creó una “nueva estética [que] despliega con ánimo de epopeya versiones de México [que] …desaf[iaban] la Nación de las élites con la reiterada incorporación a los muros de las masas derrotadas pero no eliminadas del proceso revolucionario”. Es decir, el retrato de lo popular en los murales de Rivera, Siqueiros, Orozco y sus epígonos fue una consecuencia imprevista de las políticas tanto del “Huichilobos” Obregón como del “Quetzalcóatl” Vasconcelos. De hecho, Monsi documentó que Obregón sólo reportó en su Informe de 1923 que “para estimular a los pintores nacionales” se logró “bella decoración a bajo costo”. Por su parte, Vasconcelos compartía la indignación de la burguesía conservadora por los insultos a las creencias tradicionales que los muralistas incluían, y sólo deseaba que sus empleados pintasen rápido y mucho. Un día les dijo: “háganlo tanto o más feo de lo que lo han empezado a hacer, pero háganlo pronto y en la mayor cantidad de metros cuadrados que sea posible”. Aquí, Monsi no interpretaba, citaba el recuerdo de Siqueiros en Me llamaban el Coronelazo. (Liga 3.)

En el mismo 1984, pero ante los estudiantes de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, Monsiváis criticó el país revelado de Gómez Morín denunciando que era en realidad una invención para escamotear culturalmente el país rebelado. Y allí Monsi hizo una magnífica burla del país costumbrista y “típico” de la cultura mexicana posrevolucionaria, que “surge como Minerva del cerebro de Obregón” … e incluye “todo lo que [despliega] la fotografía de Gabriel Figueroa en las películas del Indio Fernández”. Dijo Monsi: “Creo que este país [el inventado] surge a pedido de quienes no quieren reconocer la realidad brutal, interminable, de esa Nación que nunca ha pertenecido a la Nación. De esos millones de campesinos expulsados de toda respetabilidad que han emergido de pronto en los momentos intensos de la guerra a través de esta fulguración violenta y vindicativa de los ejércitos campesinos”. (Liga 4.) Campesinos, obreros y precaristas que seguían excluidos del México de Los de Arriba en 1984.

Monsiváis atinó en su crítica a la leyenda heroica de la cultura mexicana del siglo XX. Al descubrir la “disonancia” o “desencuentro” de 1920-1923 entre el ya muy criollo, católico e hispanista Vasconcelos frente a los ya muy populares, comunistas e indigenistas pintores nos entregó una pista para entender el paradójico maridaje entre las élites surgidas del caos de 1910-1920. En una colaboración previa, sugerí que la relación entre el “Comandante Barrientos” y su amante “Elena” en la serie Un extraño enemigo (Ripstein et al, 2018) representa la cohabitación vergonzosa entre el Estado postrevolucionario y la intelectualidad.

Obregón y su Secretario Vasconcelos sólo deseaban disciplinar en la armonía del nuevo Estado al campesinado insurrecto. Ese es el proyecto “técnico” de Gómez Morín, para quien nada bueno podía venir de la ignorancia de las masas. En contradicción a esa pretensión, los intelectuales más creativos deseaban servir al Pueblo, pese a que este hubiese sido derrotado en Celaya y Chinameca. El naciente Estado de los primeros no tenía discurso cultural propio; los intelectuales radicales tenían un discurso que podía legitimar al nuevo Estado (porque incluía a los Otros oprimidos). Estado e Intelligentsia, tratando de sacar el mejor provecho para su propia agenda, fueron juntos a la cama. Sabían quiénes eran y qué deseaban. Por eso les dolieron tanto los reproches luego del 2 de Octubre.

Regreso al espejo de Fernando Benítez. El Pueblo, el campesinado fugaz y fulgurantemente conquistador de 1914-1915, ha seguido observando –¡ya va un siglo!– sus extraños reflejos en el espejo la producción cultural del régimen. Este régimen volvió a atarlo en la vieja opresión, pero le adoctrinó en la idea de la república popular soñada por las y los intelectuales de los 1920 y 1930. El resultado (no deseado por los caudillos vencedores ni por los licenciados que se encamaron con ellos) fue que periódicamente se volviesen a encender las viejas brasas de 1914. Eso fue el cardenismo. ¿No había sido Jaramillo zapatista? Los estudiantes y campesinos radicalizados de los 1970 ¿no soñaron los mismos ensueños que pintaron y grabaron los comunistas del tiempo de Rivera? La alborada de 1994 es el gesto más claro de esta contradictoria herencia: de donde no hubo zapatismo en 1914 (Chiapas) llegó el neozapatismo –y verbalizó la exigencia de ochenta años antes: “Nunca más un México sin nosotros”… Y lo hizo –¡otra vez!– escondiendo sus fusiles entre sus dignos harapos.

La victoria electoral de 2018 trae otro revival del ensueño. Lorenzo Meyer insiste cada vez que puede que López Obrador no inventó la polarización social. Ya estaba allí. La revive el Presidente al hablar del Pueblo bueno y la revive Aguilar Camín al defender a la “gente pensante”. Está allí desde hace siglos, comentarían Fernando Benítez y Carlos Monsiváis. Y sigue alimentando los fuegos profundos de nuestra política.

agallardof@hotmail.com

Ligas de este artículo:
Liga 1.
https://www.letraslibres.com/mexico/fernando-benitez-hijo-la-revolucion
Liga 2.
http://frph.org.mx/libros/1915_MGM/1915_MGM.pdf
Liga 3.
https://www.youtube.com/watch?v=BMtSeq0T8rc&list=TLPQMTUwNzIwMjCUpJt1YM3H4w&index=22
Liga 4.
https://www.youtube.com/watch?v=roQ1otZzO7g&t=2780s

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