Irreal, imposibilidad de recontratar a profesores de asignatura de FFyL: Diana Fuentes

Imagen ilustrativa.

Por: Maestra Diana Fuentes.

Es del todo inverosímil que la Facultad de Filosofía y Letras, como cualquier otra facultad o escuela de la UNAM, pueda cumplir sus funciones docentes sin su planta académica de asignatura, es decir, sin el profesorado que cubre cerca del 80% de la carga docente de esta universidad. Los profesores de asignatura, mayoritariamente sin definitividad, somos trabajadores por contrato de un tiempo determinado que debe renovarse, cada semestre o año, sin ningún compromiso laboral de parte de la institución sobre dicha renovación. Los usos y costumbres en la UNAM hacen que a un profesor de asignatura se le recontrate sucesivamente, a menos que haya algún motivo por el que se decida no hacerlo, y a los tres años de dar una misma asignatura adquirimos derechos laborales que nos protegen parcialmente de las arbitrariedades. De modo que nuestras contrataciones tienen que pasar por el Consejo Técnico de nuestras dependencias para que sigamos vigentes en la planta docente.

En las condiciones del paro en la Facultad de Filosofía y Letras, debido a que se aproxima la fecha de vencimiento de nuestros contratos, 31 de enero, se ha propagado la noticia de que si el Consejo Técnico no aprueba nuestras contrataciones, entonces existe la posibilidad de que éstas no sucedan. Esta noticia se ha articulado a la decisión que se ha puesto a discusión en este órgano sobre la aceptación de un calendario de actividades, que habría de aprobarse a pesar de que no tenemos actividades en la Facultad. El sentido de mi declaración es que la posibilidad de la no recontratación es irreal, y lo es no sólo porque ello implicaría el colapso futuro de nuestra dependencia, sino porque ésta no es la primera vez que la UNAM ha resuelto una situación de este tipo. En los nueve meses de la huelga de 1999 – 2000, no se dejó sin trabajo a los profesores de asignatura ni se afectaron sus ingresos; esto demuestra que existe un camino legal para resolver esta posible anomalía durante un paro como el actual. Por supuesto, ello implica voluntad política no sólo de las autoridades locales, sino sobre todo de las centrales, es decir, la Rectoría de nuestra universidad.

De modo que afirmar que no se contratará a más de mil profesores de asignatura de Filosofía y Letras modifica el sentido de mi reflexión y pinta un escenario que tensa más al profesorado y abona a un clima de linchamiento contra las Mujeres Organizadas que se mantienen en paro. Frente a esa amenaza, lo que importa es que las autoridades locales y centrales garanticen la contratación en tiempo y forma de los profesores de asignatura, como lo han hecho en situaciones semejantes en el pasado, y que den pasos certeros para llegar a un acuerdo negociado sobre las demandas de las estudiantes.

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