Irán mantiene cerrado el Estrecho de Ormuz y pone condiciones a Estados Unidos para reabrirlo (Redacción Astillero Informa)

Teherán asegura que podría normalizar el tránsito marítimo en siete días si Washington cumple los compromisos planteados; Qatar mantiene la mediación mientras el conflicto sigue golpeando el mercado petrolero mundial.
Irán advirtió este domingo 4 de octubre que no reabrirá completamente el Estrecho de Ormuz hasta que Estados Unidos cumpla siete condiciones establecidas dentro de las negociaciones que buscan reducir las hostilidades entre ambos países y restablecer la seguridad en una de las rutas marítimas más importantes del planeta.
Mohammad Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y principal negociador de Teherán, sostuvo que esas condiciones están basadas en el Memorando de Entendimiento de Islamabad, alcanzado en junio entre las partes y que permitió entonces una breve tregua. Según el dirigente iraní, la reapertura del estrecho dependerá de que Washington cumpla los compromisos incluidos en ese entendimiento.
El anuncio mantiene abierto uno de los principales focos de incertidumbre económica internacional. Antes del conflicto, aproximadamente una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado comercializados mundialmente transitaba por el Estrecho de Ormuz, el angosto corredor marítimo situado entre Irán y Omán que comunica el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y posteriormente con el océano Índico.
La interrupción del tránsito se prolonga desde hace meses. El actual conflicto comenzó a finales de febrero con ataques estadounidenses e israelíes contra Irán y desde entonces la circulación marítima por Ormuz ha sufrido severas alteraciones. La crisis ha repercutido directamente sobre las exportaciones energéticas de los productores del Golfo y sobre los precios internacionales.
La situación es especialmente delicada porque los países productores no han conseguido compensar completamente las restricciones. Este mismo domingo, un grupo central de OPEP+ integrado por Arabia Saudita, Rusia, Irak, Kuwait, Argelia, Kazajistán y Omán decidió mantener sin cambios sus objetivos de producción para noviembre. Las exportaciones de los productores del Golfo se han situado durante los últimos meses aproximadamente entre 60% y 80% de sus niveles habituales, mientras el Brent continúa por encima de los 100 dólares por barril.
Una propuesta para abrir Ormuz en siete días
La posición iraní no significa que Teherán descarte una reapertura próxima. Durante la Asamblea General de Naciones Unidas, Irán presentó una propuesta que contempla un periodo de siete días para generar confianza y restablecer el tránsito marítimo normal, siempre que se cumplan determinadas condiciones.
Qatar se ha convertido en el principal intermediario. Funcionarios cataríes han trasladado mensajes entre Washington y Teherán y recientemente entregaron a la delegación iraní la respuesta estadounidense a la propuesta.
Según información conocida sobre esas conversaciones, una de las principales diferencias no estaría necesariamente en los componentes generales de un eventual acuerdo, sino en qué parte debe actuar primero y en qué orden deben aplicarse los compromisos.
Una propuesta iraní anterior contemplaba, entre otros elementos, el fin de las hostilidades en Irán y Líbano, el desbloqueo de activos iraníes, modificaciones a las sanciones estadounidenses sobre el petróleo y el levantamiento del bloqueo estadounidense sobre puertos iraníes. Después de esos pasos, Irán permitiría la reapertura de Ormuz y las partes retomarían las conversaciones sobre el programa nuclear iraní.
Sin embargo, Teherán insistió este domingo en separar, al menos durante esta fase, ambos asuntos.
El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó que la prioridad inmediata de su gobierno es resolver la situación del Estrecho de Ormuz y recuperar la seguridad marítima, mientras Washington continúa planteando cuestiones relacionadas con el programa nuclear.
Irán también negó haber ofrecido permitir inspecciones de sus instalaciones nucleares a cambio del levantamiento de sanciones estadounidenses y aseguró que actualmente no mantiene una negociación nuclear con Washington.
Diplomacia acompañada de advertencias militares
Mientras continúan los contactos indirectos, el ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abbas Araqchi, aseguró este domingo ante diplomáticos extranjeros reunidos en Teherán que su país espera que Estados Unidos opte por una salida negociada.
Al mismo tiempo lanzó una advertencia: si Washington vuelve a recurrir a operaciones militares, Irán afirma estar más preparado que anteriormente para responder. Paralelamente, autoridades militares iraníes anunciaron planes para aumentar el alcance de sus misiles.
Las declaraciones muestran la doble estrategia que mantienen actualmente las partes: negociaciones indirectas mediante intermediarios y, simultáneamente, preparación militar ante la posibilidad de una nueva escalada.
El mundo pendiente de unos kilómetros de mar
Lo que ocurra en Ormuz rebasa ampliamente el conflicto entre Washington y Teherán. El estrecho constituye uno de los principales cuellos de botella energéticos del planeta y cualquier interrupción prolongada repercute sobre las exportaciones de los grandes productores del Golfo.
La dimensión del problema ya obligó a otras potencias económicas a reaccionar. El G7 anunció recientemente la liberación de 100 millones de barriles de petróleo y productos derivados durante los próximos meses, comenzando con cantidades importantes de diésel, en un intento por aliviar las presiones provocadas por las disrupciones del suministro energético.
Por ahora, Ormuz continúa sin recuperar su operación normal. Irán sostiene que existe una ruta diplomática capaz de conseguirlo en cuestión de siete días, pero condiciona ese paso al cumplimiento de sus exigencias por parte de Estados Unidos.
Qatar mantiene abiertos los canales de comunicación y Washington ya hizo llegar una respuesta a la propuesta iraní. El punto decisivo será determinar si ambos gobiernos logran acordar quién debe dar el primer paso.
Mientras eso no ocurra, una de las principales arterias energéticas del mundo continuará convertida
