“Hugo López-Gatell, atrapado entre la ciencia y la política”. Autora: Ivonne Acuña Murillo

Foto: Xinhua

Cada tarde-noche, de lunes a domingo, hace poco más de cuatro meses ya, el Dr. Hugo López-Gatell Ramírez ha buscado construir un equilibrio entre su saber científico y las exigencias de la actividad política, con más o menos éxito.

El 1 de diciembre de 2018 fue nombrado subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO). A finales de febrero de 2020 sus funciones se ampliaron y se convirtió en el vocero del gobierno federal en todo lo relacionado con la pandemia provocada por la propagación del coronavirus.

Desde el 29 de febrero, al otro día de que se confirmara el primer caso de coronavirus en México, hasta el 5 de julio, el subsecretario ha dictado 128 conferencias de prensa, en las cuales ha enfrentado una serie de retos. Tres en particular: Uno, las preguntas recurrentes de reporteros y reporteras en torno a un mismo tema, la pandemia y su manejo en México, por supuesto. Dos, ofrecer cada semana una arista novedosa del mismo tema. Tres, los embates de personajes de la vida pública, un comunicador de televisión, tres gobernadores, pero sobre todo de los “malquerientes” del primer mandatario y la Cuarta Transformación (4T).

En el primer caso, su paciencia para responder una y otra vez a las mismas preguntas se ha vuelto legendaria, a pesar de lo cual ha habido momentos de rispidez cuando alguna reportera o reportero le ha hecho una pregunta particularmente incomoda como aquella de porqué había llevado a su menor hijo sin cubrebocas a Palacio Nacional, desatendiendo sus propias recomendaciones.

En el segundo caso, se las ha ingeniado para invitar a especialistas del área de la salud, comenzando por el propio secretario del ramo el Dr. Jorge Alcocer Varela, para abordar diversos temas en torno a la enfermedad de Covid-19. A personas como la jefa de División de Programas de Enfermería del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Mtra. Fabiana Maribel Zepeda Arias, conocida como la ‘Jefa Fabiana’, quien en la conferencia del 21 de abril hizo un conmovedor llamado a no agredir al personal médico que día a día arriesga su vida y a sus familias para atender a los enfermos. El 12 de mayo, ella misma fue diagnosticada con Covid-19, para recuperarse posteriormente.

De la misma forma, en las conferencias nocturnas se han abordado una diversidad de temas como el tabaquismo, el embarazo, la diabetes, el sobrepeso y su relación con el coronavirus. La idea, brindar amplia información a la población y oxigenar las conferencias ofreciendo un amplio panorama sobre el contexto en que la enfermedad, venida de Oriente, se propaga en México.

Por supuesto, no podían faltar las conferencias especiales como la del 30 de abril en la que el subsecretario se dedicó a responder las inquietudes principales de un grupo de niñas y niños.

La estrategia funcionó y en pocos meses, un funcionario de segundo nivel se convirtió en estrella de rock, símbolo sexual (como lo prueban la cantidad de memes donde se le muestra como un hombre atractivo) y fenómeno mediático. En este último punto, sus conferencias han robado cámara a Televisa y TV azteca como demostró la empresa Investigación de Mercados INRA, S.C., en un informe presentado la tercera semana de abril.

En el tercer caso, el más complejo de todos, el subsecretario hace malabares para mantener a flote su saber y con este su prestigio como científico, frente a las exigencias de la vida pública. Una y otra vez, ha tenido que sortear las presiones ejercidas por parte de quienes buscan posicionarse en el contexto de la elección presidencial que tendrá lugar en 2024, como el gobernador Enrique Alfaro, de Jalisco, quien ha encontrado en su enfrentamiento con el primer mandatario, el camino para treparse en su ola de popularidad y darse a conocer a nivel nacional como un prospecto a ocupar la silla presidencial.

Alfaro, como otros, ha decidido que López-Gatell es el eslabón que debe romper en la cadena de poder formada por López Obrador, por lo que arremetió con el pretexto de la necesidad de hacer pruebas rápidas de coronavirus a nivel nacional. Su argumento fue rápidamente destruido por el subsecretario con contundentes argumentos científicos.

Otros gobernadores, como Jaime Bonilla, de Baja California; y Miguel Barbosa, de Puebla, buscaron igualmente notoriedad atacando lo hecho en materia sanitaria por la administración federal, siendo López-Gatell el centro de sus embestidas.

Por si fuera poco, el vocero en materia de coronavirus ha sido objeto de los ataques de uno de los hombres más ricos del país, de Ricardo Salinas Pliego quien, en un intento por mantener su actividad productiva pretendió desautorizar al subsecretario, vía Javier Alatorre, quien en la emisión nocturna del 17 de abril llamó a desobedecer sus recomendaciones ante una supuesta irrelevancia de las cifras por él ofrecidas.

Así, las cifras se volvieron también un lugar para arremeter en contra del vocero, campo de lucha que se ha mantenido abierto y que es abonado por quienes desean ver fracasar la estrategia sanitaria de la administración federal, con la esperanza de que esto le aseste un golpe mortal al presidente de la República y a Morena, el partido con el que llegó al poder, de manera que pierdan la mayoría en la Cámara de Diputados en las elecciones del próximo año, así como la mayor parte de las 15 gubernaturas que se disputarán en dicha elección.

Pero, como soñar no cuesta nada, se espera que, incluso, los ecos del fracaso alcancen para que en 2024 sea derrotada la 4T y vuelvan al poder los de antes, los que fueron echados por la contundencia de 30 millones de votos y puedan regresar a los jugosos negocios que pueden maquinarse desde la silla presidencial.

La poca efectividad de los ataques en contra del subsecretario, llevaron al extremo de pretender impedirle legalmente seguir dictando conferencias. Fue así como Óscar David Hernández Carranza quien, entre 2012 y 2017, se desempeñó como presidente de la Comisión Nacional de Salud y Protección contra Riesgos Sanitarios y presidente de la Comisión Nacional de Seguridad Social y Salud de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), presentó ante el juzgado Séptimo de Distrito en materia Administrativa de Primer Circuito, un amparo argumentando que los datos proporcionados por López-Gatell “no son correctos o actualizados”.

La jueza Laura Gutiérrez de Velazco Romo, se negó a tal solicitud, argumentando que las conferencias de López-Gatell son el medio de comunicación oficial establecido por el gobierno federal para mantener informada a la población en general y que suspenderlas incidiría negativamente en el orden público y en el interés social.

Sin embargo, el mayor reto de López-Gatell se relaciona justo con la actividad pública de quien le nombró primero subsecretario y luego vocero. Los conocimientos científicos, la estrategia sanitaria del Sector Salud y los dichos de López-Gatell, como aquel de “quédate en casa”, no siempre han tenido como referente lo hecho por el presidente de la República.

Dos estrategias: una política y una científica han puesto a López-Gatell en aprietos, al punto de que ha tenido que ajustar los criterios tan metódicamente expuestos a las necesidades superiores de la vida pública.

Un primer momento, se dio previo al anuncio de la emergencia sanitaria, la necesidad del confinamiento voluntario y la campaña de la Sana Distancia, cuando las giras presidenciales y la intención del primer mandatario de mostrarse tranquilo, para no causar pánico en la población ante la pandemia, llevaron a López-Gatell a afirmar, el 16 de marzo, que “Afortunadamente él (López Obrador) goza de buena salud y aunque pase de los 60 años, no quiere decir que es una persona de especial riesgo. Le voy a decir una cosa, muy pragmática (dijo a un reportero): casi sería mejor que padeciera coronavirus porque lo más probable es que él en lo individual, como la mayoría de las personas, se va a recuperar espontáneamente y va a quedar inmune y entonces ya nadie tendría esta inquietud sobre él”.

No conforme, contra toda evidencia científica, sostuvo que “sería mejor que le diera coronavirus porque quedaría inmune” y así no contagiaría pues la suya era “una fuerza moral no de contagio”. Su cara lo dijo todo, no había convicción en él, sino el intento de salvar al presidente de las críticas por hacer giras sin tomar las debidas precauciones.

La necesidad política de mantener la actividad productiva del país y posponer lo más posible el paro económico, con la convicción de que la población que vive de la economía informal sería la más afectada, llevó al primer mandatario a desoír las recomendaciones de su propio vocero.

Un segundo momento, tuvo lugar en los días en que los contagios por Covid-19 seguían en aumento, cuando el 27 de mayo López-Gatell, contraviniendo su costumbre, dio una respuesta larga, rebuscada, repetitiva, pero contundente a la pregunta: ¿Por qué el presidente de la República debe salir a trabajar?

“Le voy a explicar con toda claridad a todo mundo las consideraciones que hemos estado teniendo en tiempo real en las reuniones de gabinete que él convoca. Eh.., mañana jueves nos volvió a citar a las 8 de la noche, eh… de manera análoga a la que tuvimos ayer a las 8 de la noche y es una reunión rutinaria de seguimiento de Covid-19, pero él lo que dijo es ‘vamos a darle un tiempo muy específico a esta reflexión’ eh… para que, como él dice, ‘los médicos me digan cuáles son sus consideraciones respecto a si debo salir o no’. Así como lo dice él, por cierto, en las conferencias matutinas y en otros momentos, así es como ocurre a puertas cerradas en sesión de trabajo. O sea, tal como él dice, ‘le he pedido a los médicos que me digan su opinión y su recomendación’. Allá nos dice ‘a ver médicos digan’ y nos escucha con mucha atención, lo cual agradezco mucho. Entonces, ¿por qué debe salir el presidente? porque la vida pública del país, incluyendo las actividades gubernamentales, es muy importante, igual que es importante todo lo demás que aquí hemos conversado extensamente, la vida económica y social que en un momento dado se reactive. En todo ese mapa está desde luego el presidente de la República y hay una serie de elementos programáticos de actividades de gobierno que no se pueden y no se deben quedar paradas porque de ello depende el bienestar y el desarrollo de este país y se tienen que reactivar”. Pero, continuó, debe quedar claro que “él no tiene un estado excepcional ni de protección biológica como ser humano, ni tampoco que tiene privilegios específicos por ser el jefe del Estado. Todos los elementos se consideran importantes de acuerdo a su utilidad pública”.

Es así como un científico, cuyas credenciales nadie puede poner en duda, mucho menos si se revisa con cuidado su formación académica y trabajo como investigador y escritor científico, queda atrapado entre la ciencia y la política.


IVONNE ACUÑA MURILLO

ARTICULISTA

Prensa Ibero y Revista Zócalo

ARTÍCULOS PUBLICADOS

25 académicos y más de 250 periodísticos

COLUMNISTA INVITADA 

El Economista, El Universal, Milenio Diario, Excélsior, The Huffington Post México y La Silla Rota.

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