Tras años de sufrir Munchausen por parte de su madre decidió que solo había una salida de ese abuso
El año 2015 un terrible homicidio sacudió a la sociedad estadounidense, la madre de una joven con diferentes enfermedades entre ellas cáncer, epilepsia y cuadraplegia había muerto de una manera muy violenta y su hija había desaparecido, asimismo en la cuenta de Facebook de Gypsy publicaron una frase “Esa perra está muerta”.
La policía no sabía por donde comenzar a investigar puesto que al momento de descubrir el cuerpo ensangrentado de Dee Dee Blanchard también se descubrió la gran mentira que había hecho que varias persona la ayudaron, pues les había hecho creer que Gypsy era una niña con múltiples enfermedades, pero la verdad saldría a la luz cuando descubrieron quien había sido el autor del homicidio.

La larga tortura de Gypsy
Gypsy Rose nació completamente sana, sin embargo, a los 3 meses de edad, su madre Dee Dee se preocupó porque la pequeña hacía sonidos extraños al dormir, por lo que la llevó al pediatra quien indicó que sufría de apnea del sueño por lo que recomendó que la niña usara un aparato para respirar y fue ahí donde comenzó todo.
El padre de Gypsy dijo en el documental “Mother Dead and Dear” que poco a poco Dee Dee aumentaba el número de padecimientos que supuestamente la niña sufría, a los 3 años Gypsy comenzó a usar silla de ruedas, pues de acuerdo a su madre una enfermedad genética la había dejado cuadripléjica, además hizo que se le colocara una sonda al estómago por donde era alimentada.
Cuando los médicos comenzaban a sospechar que Gypsy no estaba enferma, inmediatamente cambiaban de hospitales, lo que justifica que Dee Dee se saliera con la suya durante más de 20 años; durante los cuales recibieron miles de dólares en donaciones, como viajes a Disneyland e incluso les regalaron una casa.
Nadie imaginó que esa casa sería la última morada de Dee Dee, puesto que luego de años de maltrato, pues a pesar de la imagen infantil y angelical que Gypsy daba al público, la realidad es que no era una niña, a pesar de que fueron encontradas varias actas de nacimiento y de que Gypsy creía que era mucho menor, el padre confirmó que tenía 24 años al momento en que la muerte de Dee Dee ocurrió.
Matar a mamá y huir
A pesar de todos los esfuerzos de su madre por mantener a Gypsy como una niña, esto no pudo ser, la niña ya era una jovencita que empezó a buscar pareja en el internet, y ahí encontró a Nicholas Godejohn un chico que tenía problemas de conducta, y de inmediato se enamoraron, sin embargo, ambos sabían que la madre de Gypsy no permitiría la relación, por lo que tomaron una decisión extrema.
Tras haber planeado juntos, una noche decidieron llevar a cabo lo ya pactado, Gypsy dejó entrar a Nicholas por la puerta trasera, luego fue al baño y ahí se encerró mientras que su novio apuñaló en varias ocasiones a su mamá, hasta dejarla sin aliento en medio de una escena sangrienta.
Al ponerle fin a la vida de Dee Dee los dos enamorados robaron alrededor de 5 mil dólares y se fueron de la casa, en videos que tomaron ambos no se les observó estar arrepentidos o afectados por la muerte de Dee Dee, y no duraron mucho tiempo libres puesto que la policía rápido entendió que ellos habían cometido el crimen.
Luego de cometer el crimen, la pareja huyó a Wisconsin, donde fue localizada por la policía y se destapó la verdadera situación de Gypsy.
¿Que es el Síndrome de Munchausen?
Ahora se sabe que Gypsy fue víctima de un abuso sistemático e intencional por parte de su propia madre, dicho abuso se conoce como Síndrome de Munchausen, el cual se considera una enfermedad mental que consiste en someter a los hijos a síntomas falsos o provoca síntomas reales para que parezca que el niño está enfermo.
La sentencia
Durante el juicio, la joven se ganó la simpatía del jurado debido al abuso que había sufrido durante años por parte de su madre, y se le concedió un acuerdo para aceptar una sentencia de diez años por asesinato en segundo grado, que aceptó. Se espera que salga de prisión durante este 2023.
Nicholas Godejohn, por su parte, fue declarado culpable de asesinato en primer grado y sentenciado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.
Durante su juicio, Gypsy Rose declaró en su favor y relató la pesadilla vivida todos esos años atrás. “No pensé que nadie me creería. Temía a mi madre más que a cualquier otra persona”, llegó a asegurar.




