Inicio Opinión Golpe blando contra AMLO: ¿desestabilización, paranoia o realpolitik? Autor: José Reyes Doria

Golpe blando contra AMLO: ¿desestabilización, paranoia o realpolitik? Autor: José Reyes Doria

Imagen ilustrativa. Foto: Gobierno de México.


José Reyes Doria @jos_redo

LO QUE ES EL GOLPE BLANDO

Se atribuye al politólogo estadounidense Gene Sharp la teoría del “golpe blando”, el cual tiene por objeto desestabilizar y derrocar a un gobierno, a través de métodos no violentos, diferente al golpe de Estado clásico donde las fuerzas armadas asaltan las riendas de un país. Dado que la estrategia del golpe blando se diseñó en buna medida desde la CIA, y se ha aplicado a gobiernos hostiles a Washington, se asocia generalmente a posturas de derecha interesadas en descarrilar gobiernos populares o de izquierda.

En esta perspectiva, el golpe blando incluye acciones no violentas para generar y promocionar un clima de malestar en la sociedad, destacando denuncias de corrupción, promoción de intrigas o divulgación de falsos rumores, así como intensas campañas en defensa de la libertad de prensa y de los derechos humanos, acompañadas de acusaciones de totalitarismo o comunismo contra el gobierno. Contempla operaciones de guerra psicológica y desestabilización, creando así un clima de ingobernabilidad. En esta fase, el golpe blando aspiraría a movilizar a grandes sectores sociales contra el gobierno, exigiendo la renuncia de sus integrantes.

LA 4T ACUSA GOLPE BLANDO

Personajes cercanos al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, como El Fisgón, Epigmenio Ibarra, Fabrizio Mejía y hasta Hugo López Gatell, entre otros, han denunciado en diferentes momentos que está en marcha un golpe blando contra del gobierno de la Cuarta Transformación. Fundamentan su denuncia en acciones como los reportajes de Carlos Loret de Mola, en los cuales se publican casos de presunta corrupción de funcionarios y familiares de AMLO, pero que estarían basados en mentiras o verdades a medias. Las afirmaciones y noticias sobre el desabasto de medicamentos, en particular la falta de terapias y medicinas para niños con cáncer, también formarían parte de la estrategia del golpe blando contra López Obrador, pues el objetivo de esas exigencias no es garantizar el derecho a la salud sino generar indignación contra el gobierno encabezado por AMLO.

La divulgación de mensajes y noticias insistentes en resaltar los aspectos más escabrosos de la violencia criminal, por ejemplo, también encajarían en la teoría del golpe blando contra López Obrador. Machacar con el número de asesinatos, la violencia contra las mujeres, los homicidios contra periodistas, así como la impunidad casi absoluta, tendrían el claro fin de generar un clima de miedo y condena al gobierno obradorista por dejar a su suerte a la sociedad. Acciones como las anteriores, sumadas a noticias falsas sobre la economía, las inversiones, la inflación, o relativas a irregularidades y deficiencias en programas sociales, en el Banco del Bienestar, en el Tren Maya o en la Refinería de Dos bocas, darían forma, en conjunto, a una amplia conspiración encaminada a desestabilizar, acorralar y eventualmente derrocar al gobierno popular presidido por López Obrador.

El propio AMLO sintetiza y da forma a lo anterior en sus cotidianos mensajes, con una gran habilidad para comunicar a la gente un poderoso mensaje: los conservadores, enojados porque se acabaron sus privilegios y la corrupción de la cual se enriquecían empobreciendo al pueblo, tratan de desprestigiar y descarrilar al gobierno de la Cuarta Transformación. Los conservadores, así confabulados, no se detienen ante nada y recurren al reclutamiento de periodistas, organizaciones, figuras públicas y medios, para golpear a su gobierno. Incluso, reciben abiertamente recursos del extranjero, en particular de Estados Unidos, en su obsesión por restaurar el régimen de corrupción y privilegios, sin importarles que con esa postura destruyen la soberanía de México.

INCONVENIENTES DE LA TEORÍA DEL GOLPE BLANDO

La narrativa del golpe blando tiene asideros incuestionables en la realidad política que observamos todos los días. Sin embargo, es importante mirar con detenimiento el tema, porque, al menos en el plano teórico-analítico, presenta aspectos inconsistentes. En una primera mirada, podríamos decir que la frontera entre el golpe blando y la realpolitik es muy tenue, de tal forma que resultaría difícil clasificar ciertas acciones. Es decir, desde la perspectiva del realismo político, la disputa por el poder se da de forma encarnizada, sin detenerse en sutilezas ni escrúpulos. Desde hace milenios, la lucha política ha echado mano de mentiras, manipulaciones, hostigamiento, propaganda, generación de climas de miedo, rechazo y zozobra.

En la antigua Grecia, los opositores a Pericles no dudaron en atacarlo ferozmente por su amasiato con Aspasia con el objetivo de debilitarlo y condicionarlo, a Julio César lo desestabilizaron sin piedad aún antes de llegar a la solución final de su apuñalamiento. En tiempos recientes, digamos en los últimos 200 años, el juego político ha estado enmarcado en leyes y procedimientos, pero los factores de poder explotan al máximo la inteligencia para debilitar al gobierno o al opositor y avanzar en la ruta de conquistar el poder, en una interminable guerra de posiciones.

En este sentido, las acciones que incluye el golpe blando, podrían perfectamente ser consideradas como propias de la disputa por el poder. Los opositores al gobierno, a cualquier gobierno, recurren a todo tipo de artimañas para debilitarlo y destruir su imagen; en muchas ocasiones, sin reparar en los límites legales de sus acciones, ya no digamos los límites legítimos, porque la legitimidad les importa muy poco a todos, salvo contadas excepciones. Pongamos por caso la denuncia de la falta de medicamentos para los niños con cáncer. El tema es demoledor para cualquier gobierno y el desabasto de medicamentos es un hecho reconocido por el propio AMLO. Es probable que grupos de interés poderosos estén manipulando a los padres de los niños con el objeto de dañar la imagen de López Obrador. La pregunta es: ¿cómo clasificaríamos esa acción, como parte de un golpe blando o como expresión de una acción opositora, inescrupulosa, sí, pero ancestral en la historia política?

La respuesta es muy relevante para determinar la acción política del gobierno, pero huelga decir que esa respuesta necesariamente está contaminada por fobias, ideologías, militancias y lealtades. Sin embargo, es relevante la forma en que el gobierno enfoca este tipo campañas y cuestionamientos. Lo aconsejable sería que los enfocara con una mirada amplia, tanto en el sentido de una posible conspiración, como en el plano de una legítima e inevitable expresión de un sector de la sociedad. Aquí es donde se perfila el gran problema de asumir, sin más, la teoría del golpe blando: que el gobierno puede incurrir en una escalada incontenible de considerar toda crítica, e incluso toda noticia o difusión de información precisa sobre los resultados de su gobierno, como parte de una conspiración en la ruta del golpe blando.

Asumir sin mediaciones la idea del golpe blando, puede llevar al gobierno a condenar todas las acciones opositoras radicales y a enfrentarse encarnizadamente con sus autores, en una dinámica tendiente a identificarlos como conspiradores golpistas, lo cual implica un desgaste que puede acelerar su declive natural asociado al paso de los años rumbo al fin del sexenio. Si se impone la perspectiva del golpe blando, una consecuencia adicional, y más riesgosa, es que, al ritmo de la intensificación de la disputa política, se llegue a una situación donde el gobierno rechace y condene cualquier crítica o, más delicado aún, cualquier mención a resultados desfavorables de su gobierno en cualquier rubro. Una intolerancia no solo ante la crítica, sino ante la misma realidad expresada en información generada por las propias dependencias del gobierno de AMLO.

En suma, cuando un gobierno asume la teoría del golpe blando para desplegar su acción política, es posible que pierda lo noción de los límites y que su galería de enemigos se llene hasta con actores que, apenas ayer, eran habituales compañeros de viaje, como Carmen Aristegui. Es también una forma de ir perdiendo contacto con la realidad política y social de un país tan complejo como el nuestro.

HAY UNA DISPUTA POR LA NACIÓN

Desde luego, estamos viviendo una nueva disputa por la nación. El gobierno de AMLO plantea un cambio de régimen, que se ha expresado en una reasignación de poder y recursos caracterizada por la decisión de favorecer a los más pobres y limitar a los grupos que en las últimas décadas se han enriquecido sin límite ni pudor. A la vez, López Obrador, intenta recuperar la rectoría del Estado en materia energética, en una postura tendiente a fortalecer la soberanía nacional, combatir los abusos y el saqueo de empresas nacionales y extranjeras y garantizar la seguridad energética con una perspectiva de bienestar social.

CONCLUSIÓN

No sabemos qué grado de éxito tendrá el gobierno de AMLO. Sin embargo, la reacción a su gobierno es claramente agresiva y exacerbada, en la lógica de la disputa descarnada por el poder, los recursos y los privilegios. Esa reacción ante las decisiones de la llamada 4T se está dando básicamente a través de actores y espacios extra partidistas y extra parlamentarios, lo cual plantea el desafío, para el gobierno, de encauzar la lucha política hacia esos espacios institucionales donde puede haber más certidumbre y control, a fin de cerrar el paso e eventuales acciones desestabilizadoras. Para lograr esto último, poco ayuda le visión del golpe blando, la cual, si se asume de forma absoluta, puede aislar al gobierno en la comunidad política y generar aquella paradoja de la “profecía autocumplida”.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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