Francisco Félix | julioastillero.com
¿Muchos partidos? ¿Pocos partidos? ¿Conveniencias electorales? ¿Pragmatismo? ¿Estrategia? Muchas cosas están en juego de cara a las elecciones de este domingo 6 de junio, las más grandes en la historia moderna de México donde se renueva el Congreso federal, 15 gubernaturas, decenas de congresos locales y miles de presidencias municipales con la participación de 10 partidos políticos nacionales y decenas de partidos locales.
En el contexto de creciente competitividad electoral, una de las estrategias políticas más comunes en los últimos años hecho consiste en la celebración de coaliciones, mismas que tienen una doble funcionalidad: por un lado, permiten a los partidos minoritarios sin posibilidad de triunfo y con escaso caudal de votos, sumarse a una posible opción ganadora y recibir algunos espacios en candidaturas con posibilidades reales o, en su caso, cargos en el gobierno de alcanzarse el triunfo. Por el otro lado, los partidos grandes o mayoritarios suman un porcentaje de votos que, aunque pequeño, puede resultar la diferencia entre la victoria y la derrota, en un contexto de elevada competencia.
Las reglas electorales impiden que los partidos de nueva creación puedan coaligarse en su primera participación electoral, por lo que estas organizaciones quedan impedidas de recurrir a dicha práctica. En este caso, se trata de los partidos Encuentro Solidario, Redes Sociales Progresistas y Fuerza por México, que han tenido que postular candidatos propios a las gubernaturas, recurriendo para ello muchas veces al “reciclaje” de viejos políticos de PRI, PAN o PRD. El caso paradigmático es el del aún priista Jorge Hank Rhon, abanderado del PES para la gubernatura de Baja California.
Cuando la estrategia anterior falla siempre queda un último recurso, incluso sin el aval de la directiva del partido político postulante: la declinación. Quizá la primera vez que esto ocurrió en el sistema político mexicano fue en las elecciones presidenciales de 1988 cuando el ingeniero Heberto Castillo, candidato del Partido Mexicano Socialista se sumó a la candidatura de Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional integrado originalmente por partidos considerados satélites del PRI: Partido Popular Socialista, Partido Auténtico de la Revolución Mexicana y Partido del Frente Cardenista de Reconstrucción Nacional. En esa ocasión, sin embargo, lo que estaba en juego era la posibilidad, por primera vez en la historia, de derrotar al PRI hegemónico, algo que fue detenido mediante la famosa “caída del sistema” y el fraude electoral.
A diferencia de esa primera declinación histórica, las declinaciones de candidatos en estas elecciones recientes han obedecido a un cálculo pragmático-estratégico de políticos que sólo pretendieron “taparle el ojo al macho”, como coloquialmente se dice, con sus candidaturas, sabedores de sus nulas posibilidades de triunfo. Conforme se acerca el día de los comicios, aumenta la “tentación” de “venderse al mejor postor”, sumando su pequeño o diminuto caudal de votos a favor de uno u otro de los candidatos punteros, con el fin de inclinar la balanza de uno u otro lado. Como se dijo antes, no es casualidad que los partidos de reciente creación sean los más propensos a las declinaciones, por estar legalmente impedidos de participar en coaliciones.
A continuación, un recuento de las declinaciones en la contienda por las 15 gubernaturas en juego:
Baja California.
Jorge Ojeda de Fuerza por México declinó a favor de Marina del Pilar Ávila de la coalición MORENA-PT-PVEM. Además, el PRI en el estado dejó de apoyar a su candidata, la exreina de belleza, Lupita Jones, para sumarse de facto a la candidatura de su aún militante, Jorge Hank Rhon, quien abandera al PES y pelea por el segundo lugar.
Campeche.
El candidato Luis García Hernández de Fuerza por México, se olvidó de los “principios obradoristas” que pregona Pedro Haces, líder real de este nuevo partido, y decidió dar su apoyo a Christian Castro Bello, candidato de PRI-PAN-PRD y sobrino del dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas. Esta es una de las elecciones más cerradas pues Castro se disputa el triunfo con Layda Sansores (MOREN-PT) y Eliseio Fernández (MC), por lo que el apoyo de FXM podría resultar determinante.
Chihuahua.
En esta elección sui géneris, la candidata puntera, María Eugenia Campos, de la alianza PAN-PRD no ha recibido el apoyo de su correligionario, el gobernador Javier Corral, pero sí de sus otrora rivales de otras fuerzas políticas. Campos se ha visto favorecida por la declinación de Alejandro Díaz Villalobos, de Fuerza por México; María Eugenia Baeza, de Redes Sociales Progresistas y, finalmente, en un hecho sin precedentes, de la candidata del PRI, Graciela Ortiz.
Guerrero.
En un estado donde MORENA pasó por momentos complicados en la definición de su abanderado, donde finalmente Félix Salgado Macedonio se vio impedido para postularse, pero logró colocar a su hija, Evelyn Salgado Pineda, mediante una encuesta ad hoc, también ha habido declinaciones. El exfutbolista Manuel Negrete, alcalde de Coayoacán (CDMX) con licencia por la alianza PAN-PRD-MC, recordó sus “raíces guerrerenses” y abanderó al partido Fuerza por México en este estado, para finalmente declinar a favor de MORENA, olvidando que fue opositor y le arrebató la alcaldía a dicho partido en 2018.
La candidata del PAN, Irma Lilia Garzón, declinó a favor del aspirante de la alianza PRI-PRD, Mario Moreno Arcos, quien se mantiene en segunda posición en las preferencias.
Hasta el cierre formal de las campañas, el aspirante de la coalición PT-PVEM, Pedro Segura, se vio envuelto en rumores respecto a una eventual declinación a favor de MORENA, que finalmente no se concretó formalmente.
Michoacán.
Desde semanas antes de la contienda, el candidato de Redes Sociales Progresistas, Alberto Abraham Sánchez Martínez, declinó a favor de Alfredo Ramírez Bedolla de MORENA-PT, quien fue el candidato sustituto, luego de que el INE invalidara el registro de Raúl Morón. La contienda entre el morenista y la coalición Va por México pareciera haberse cerrado luego de esta sustitución, por lo que el apoyo de RSP podría resultar benéfico para la causa obradorista.
Sinaloa.
El aspirante del PVEM, Tomás Saucedo Carreño anunció hace un par de semanas su apoyo a Rubén Rocha Moya de la alianza MORENA-PAS. En tanto, la candidata del PT, Gloria González Burboa llamó a apoyar al candidato de la alianza PRI-PAN-PRD, el senador con licencia Mario Zamora Gastélum, en lo que fue calificado como una “traición” por el diputado federal Gerardo Fernández Noroña, quien llamó a votar a favor de Rubén Rocha.
Sonora.
Luego de posicionarse presuntamente con el 10% de las preferencias, Ricardo Bours Castello, candidato de MC en este estado, desoyó la línea de su partido de competir solos y representar una presunta “tercera vía” frente a la polarización de MORENA y la alianza PRI-PAN-PRD. Bours, hermano del exgobernador priista Eduardo, regresó a los orígenes familiares y decidió apoyar a Ernesto Gándara, quien compite contra Alfonso Durazo (MORENA-PT-PVEM-PANAL) en una elección que presuntamente se habría cerrado-
Tlaxcala.
En un estado muchas veces relegado en términos noticiosos se prestó poca atención a la particularidad de que concurrieron dos “PES” a la contienda. Sí: al igual que en otras entidades, el Partido Encuentro Social no perdió su registro en Tlaxcala en la elección de 2018, por lo que conservó su derecho a participar en estos comicios. A diferencia de otros lugares, como Jalisco, donde decidió cambiar de nombre para evitar confusiones con el nuevo Partido Encuentro Solidario, en Tlaxcala, el PES local conservó su nombre y sus siglas… y se alió a MORENA, al igual que en 2018. Por su parte, el “nuevo” PES, obligado por la ley, tuvo que contender solo, pero esto duró poco pues su candidata, Liliana Becerril Rojas, declinó por la aspirante de la coalición PRI-PAN-PRD, Anabell Ávalos Zempoalteca, días después de haber negado que declinaría. Ante ello, el dirigente nacional del “nuevo” PES, Hugo Eric Flores Cervantes, dijo que su excandidata iría “al basurero de la historia”.
Zacatecas.
En esta entidad donde pareciera que David Monreal (MORENA-PT-PVEM) tendría un día de campo, y en la que la experredista y hoy priista Claudia Edith Anaya Mota (PRI-PAN-PRD) ha acortado distancias, también se han presentado declinaciones. La primera, de Bibiana Lizardo, del partido local Movimiento Dignidad, a favor de Anaya. Días después, Fernanda Salomé Perera, aspirante de RSP, anunció su apoyo a Monreal. Meses atrás, candidatura fue anunciada con bombo y platillo al tratarse de la primera aspirante transgénero que buscaba encabezar un estado.
Falta muy poco para ver si estas declinaciones tuvieron un efecto político de peso e inclinaron la balanza o sirvieron solamente como meras teatralizaciones y un “show para la foto” de una de las campañas más exóticas y escandalosas que se recuerden.







