Llevamos días viendo un circo mediático en el que tal parece que lejos de esclarecer puntos los oscurece más. Es de llamar la atención las diversas reacciones y “posturas”, es un hecho que la sociedad está teniendo una perspectiva más politizada de la realidad. ¿En qué momento la política se convirtió en el único termómetro social? Tal parece que ya no hay nada que no pase por el filtro de la política. Bauman en algún momento comentó sobre el lamentable hecho de que empresa y política se unieran en matrimonio y vaya que fue una muy funesta unión. Pero hoy no hablamos ya solamente de política y empresa sino de una realidad politizada. Si bien como dice Zizek, la ideología la encontramos hasta en el retrete, pero se tenía que hacer un análisis para comprender dicha premisa, hoy por doquier vemos posturas políticas y si acaso me pregunto ¿serán también en realidad posturas ideológicas? Pues me parece claro el proceder de algunos que tan sólo andan repitiendo encomiendas que casi les meten de modo intravenoso.
El desencuentro entre el presidente y Loret está dejando ver mucho de cada uno de los polos en los que se ha ido enmarcando la realidad y por ello creo que es algo que debemos escudriñar detenidamente antes de tomar postura y/o emitir opinión.
Primero debemos tener un acercamiento en el que hay que tomar en cuenta verdaderamente cuál es el foco de tal evento, esto es: por un lado, el golpeteo a un gobierno por parte de un grupo de personas que han dejado de recibir y de hacer a partir de los frenos que se han impuesto por parte del presidente. Andrés Manuel siempre lo dejó claro, que al llegar a la presidencia iba tras los de cuello blanco, y pues estos personajes se están viendo muy afectados pues se cerró la llave de la abundancia, los tratos por debajo y todo aquello que por años puso al país en manos de la propiedad privada. Evidentemente es difícil para mentes de este tipo concebir que no haya algún otro grupo de beneficiados, no pueden concebir que no haya otro cártel de empresarios que sean ahora los beneficiados.
Tras años de estar indagando en la vida de Andrés Manuel, no han podido encontrar algo lo suficientemente penoso o vergonzoso y por ello se hizo de suma importancia checar si se vestía bien o no. Ahora tras poner el foco en la vida de su hijo, se cree que se ha obtenido algo digno de escudriñar y si, en eso estoy de acuerdo, la vida de su hijo sea o no un servidor público no pasa desapercibida. Sin embargo, es un hombre mayor de edad que no hace lo que le dice su padre y el presidente no debe responder por los actos del hijo, vaya es mera madurez emocional creo yo. Vergüenza me daría que a estas alturas de mi vida mi padre respondiera por mis idioteces.
Entonces aquí es donde se ha abierto una primera ventana a la confusión ya tan constante en la vida de nuestro país, habrá que entender esto tan básico: La clara intención por parte del medio que sacó la “investigación”, no es la información que presentan sino el cómo la presentan, un discurso de lo más tendencioso en el que lo importante no ha sido mostrar sino a partir de lo “encontrado”; suscitar un discurso de golpeteo y no precisamente al hijo sino al presidente ¿esto es válido? Aquí ante la respuesta del presidente vemos claramente también por su parte una falta de templanza no digna de un político, se indignaría mucho Platón, pues al engancharse solo les da más elementos para fomentar el golpeteo. Tan fácil como decir, muchas gracias por informar y claro que vamos a pedir al ciudadano hijo mío que ofrezca explicación de eso si así lo desea el pueblo bueno. Pero pues no, salió el padre a la defensa y el hijo tardó mucho en ofrecer razones.
Ante la mirada de aquellos que no perdonan nada esto es un extraordinario desatino que les ofrece oportunidades de manipular a los que todo se comen sin digerir e incluso a los que tenían una capacidad de análisis tambaleante.
El tema aquí a rescatar es el del periodismo, me parece inadmisible que ahora se centre todo en un personaje como Loret de Mola, un tipo sin escrúpulos, corrupto, ambicioso, mezquino, alguien que puede andar por la vida haciendo todo lo mencionado y no estar preocupado por esas vidas a las que puso tras las rejas con sus montajes. Pretender hacer de él una víctima del poder de Andrés Manuel es por demás desproporcionado, Loret no es ninguna víctima y que se haya mostrado la información de sus ingresos al ser Loret me parece que hasta le fue bien, me genera preocupación escuchar a personas decir “no es correcto lo que hizo el presidente con Loret” haciendo de lado todo lo que Loret ha hecho e incluso hasta cómo abordó la temática del hijo. Dando así cabida a una moral de conveniencia tan característica de una sociedad pueril.
No me parece justo ahora meter en la misma canasta a Loret y a los que sí son periodistas. La sociedad debe aprender a discernir, consumir información con un dejo siempre de duda sea de la ideología que sea pues siempre está el mecanismo de manipulación activo y que hoy no seamos capaces de entender la realidad desde ahí habla muy mal de nosotros. No dejemos de ver lo esencial, no permitamos que nos manipulen y nos hagan creer que la vida es dual, aprendamos a ser neutrales. Es muy penoso leer tanto odio en las redes y opiniones tan banales acerca de lo que no debe ser banal como el destino de un país. Hoy los periodistas enfrentan un reto muy difícil pues tal parece que es pecado ser objetivo y neutral, o estás o no estás. Nada más lamentable que pedir una “verdad” de apariencia, es como aquellos que quieren dejar de comer carne, pero piden que la “carne” de creación vegetal sepa lo más cercano a la carne real, me parece absurdo pretender no hacer pero sí haciendo. Seamos sensatos, no podemos aniquilarnos las mentes de este modo pues si no existieran estos personajes que tienen la labor de informar y comunicar entonces ¿qué nos queda? Una vida de manipulación absoluta en la que no se vale decir lo contrario ¿acaso eso desean, vivir bajo el yugo de un ministerio de la verdad? Es menester ser más inteligente y sabiamente egoísta pues si seguimos creyendo que la revolución se encuentra en un espacio pequeño de una red social, en donde los egos más inflados dan sus sabias opiniones a los menos infladillos pues sí que somos un país muy jodido. Salgan a la vida real, lean a los clásicos, tomen la información de aquellos que no tienen odio por nadie y sean libres pues la vida se nos está yendo en pelear esas batallas que ni nos competen.







Debe de conocer muy bien al sr Loret y muy poco al presidente, al primero lo llenó de adjetivos, al otro hizo lo posible para suavizar la critica. Y no debería hacerse la comparación entre ellos, Loret de Mola es peso mosca y el otro es el peso completo. Lo que usted y otros afines al presidente deben usar el poco o mucho para acercarse a él, y ayudarle, asesorarle, aconsejarle. Porque si siguen sólo haciendo este tipo de artículos y dejan que la ala dura (que son los que no leen, los aduladores y la verdadera mafia del poder (los que se están volviendo más ricos, ojalá pueda leer el artículo de Viridiana en El País)) esté en el oído México se seguirá polarizando con resultados tan desastrosos como los que en este momento tenemos. Paterson documentó una anécdota: AMLO en una de sus primeras giras por el sureste mexicano, visitó una escuela, donde un oportunista profesor preparó una canción de adulación para él, y éste en lugar de aterrizar a ese adulador, ese es el problema, no cree?