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Empieza el primer Año de Claudia: Retos, Desafíos y Amenazas. Autor: José Reyes Doria

Foto: Galo Cañas Rodríguez | Cuartoscuro

Claudia Sheinbaum tomó posesión el 1° de octubre, pero se espera que su liderazgo real emerja en 2025.

Por José Reyes Doria | @jos_redo

CALENDARIO POLÍTICO

Tomó posesión el 1º de octubre, sin embargo, la expectativa general es que sería hasta el año 2025 cuando empezaríamos a ver a la verdadera presidenta Claudia Sheinbaum. Octubre, noviembre y diciembre fueron inevitablemente condicionados por las inercias, a veces asfixiantes, de un ex Presidente extremadamente poderoso e influyente. Al inicio de este año 2025, es inexorable que emerja la personalidad inequívoca de la Presidenta. El acto de masas por sus primeros 100 días de gobierno, el 12 de enero en el Zócalo, puede representar, en el calendario político del sexenio, el inicio real del primer año de la administración Sheinbaum.

RETOS

1.- Gobernabilidad en el grupo gobernante. Ya debe quedar atrás la cuestión de la presunta influencia o injerencia de AMLO en las decisiones fundamentales de la presidenta Claudia Sheinbaum. Es un hecho que medio gabinete y gran parte de la agenda legislativa e institucional de la Presidenta tienen la marca de López Obrador, sin embargo, tanto la dinámica del poder como los grandes retos y amenazas del gobierno de Claudia requieren responsabilidad y racionalidad política del grupo gobernante.

Que secretarios de Estado, gobernadores, legisladores, propagandistas y seguidores de la llamada Cuarta Transformación, incluido el propio AMLO, acaten el liderazgo político y constitucional de la Presidenta. No que se sometan o depongan las agendas e intereses específicos que representan, pero sí que reconozcan la investidura presidencial, y se conduzcan con lealtad institucional. De esto dependen, en buena mediad, la gobernabilidad, la estabilidad, y el logro de los objetivos del proyecto sexenal.

2.- Reequilibrar el Congreso. La 4T tiene mayoría calificada y ya están demostrando para qué la quieren, con el cúmulo de reformas constitucionales implementadas a una velocidad vertiginosa. Aparentemente no se requeriría mayor ciencia para coordinar los trabajos de los diputados y los senadores de la 4T, puesto la mayoría aplastante que tienen garantiza el trámite de cualquier reforma. Sin embargo, la política y las decisiones fundamentales que se procesan en el Congreso tienen resonancia y ramificaciones extraparlamentarias, lo cual requiere una operación política fina para lograr reformas legítimas, pues mayoría no siempre equivale a consenso. Las coordinaciones de Ricardo Monreal en San Lázaro y Adán Augusto López en el Senado, han generado públicas fricciones con la Presidenta, derivadas de acciones de aquellos que han contrariado posturas de ésta.

Como decíamos, la gobernabilidad depende de un reconocimiento común del liderazgo centrado en la investidura presidencial. Nadie, en el sistema político, tiene más poder que la Presidenta. El equilibrio político entre los coordinadores parlamentarios de la 4T y la Presidenta de la República, no significa igualdad de influencia y liderazgo, mucho menos que aquellos tengan más poder: ese equilibrio se expresa en una relación basada en el reconocimiento del liderazgo presidencial.

Y ojo, me refiero a la Presidenta y a los coordinadores en su calidad de líderes de la 4T; la gobernabilidad y consolidación de su movimiento es impensable sin el reconocimiento, por parte de todos sus integrantes, del liderazgo presidencial legitimado con el 60 por ciento de los votos. No me estoy refiriendo a la relación entre el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo, pues en este tema clásico de la funcionalidad republicana México sigue careciendo de una cultura y un sistema políticos que arraigue dos cosas: legisladores que se deban al electorado y no adopten mecánicamente las peticiones del Ejecutivo cuando éste es de su partido; y un Ejecutivo que no siempre busque someter a los legisladores de su partido.

3.- Renovar la narrativa. Hay indicios de que el discurso y la narrativa de la 4T, ahora encabezada por la presidenta Claudia, debe transitar hacia una nueva fase. Cada vez suena más gastada y vacía la arenga de que Felipe Calderón, los neoliberales, los conservadores y los corruptos se tragaron a México por décadas. Funcionó para definir el voto popular en las elecciones de 2024, pero en buena medida esa funcionalidad obedeció a que la oposición de PRI, PAN y MC está sumamente desprestigiada y debilitada. Pero el cheque no es en blanco ni es eterno, y es importante que en el entorno de la Presidenta observen que hoy, en 2025, al hablar del pasado, millones de personas entienden que ese pasado incluye ya al gobierno de López Obrador 2018-2024.

El caso de la reforma a la Ley del INFONAVIT es un buen ejemplo, el recurso propagandístico de culpar a los corruptos del pasado de haber saqueado el INFONAVIT como argumento para la reforma, choca brutalmente con dos hechos: uno de los directores de ese organismo en la etapa neoliberal corrupta, Alejandro Murat, ahora es flamante senador de Morena; y, sobre todo, el gobierno de AMLO tuvo seis años y nunca hizo nada por depurar el INFONAVIT.

Una nueva narrativa que retome mensajes, símbolos, valores y referencias más propias de una izquierda democrática, podría funcionar de forma más eficaz ante los retos y desafíos que debe enfrentar el gobierno de una Presidenta con formación de izquierda social. Tal vez, incluso, habría que revisar la pertinencia de las conferencias de prensa diarias, las famosas mañaneras de AMLO, porque ese modelo obedeció a una coyuntura específica y a una concepción de la política y un estilo de ejercer el poder muy peculiares, de López Obrador. Espaciar las mañaneras, hacerlas semanales o mensuales, o coyunturales ante un tema candente, a la vez que se implementan otras formas de comunicación política, con las enormes recursos y canales que tiene el Ejecutivo.

DESAFÍOS

1.- Enfrentar honrosamente a Donald Trump. No solo en lo referente a las amenazas reales, o los desplantes que obliguen a México a realizar acciones indeseables, sino también en el tema de la imagen de la Presidenta, evitar a toda costa que Trump pueda lastimar seriamente la investidura.

2.- Construir las bases de la sostenibilidad de la política social. El asunto es crucial, pues el gobierno de Claudia tiene la obligación de evitar que los déficits y la deuda públicos crezcan a tal grado que puedan generar una crisis fiscal y dinámicas de inestabilidad económica; pero a la vez, tiene el mandato de cumplir con el financiamiento de los programas sociales que ha enarbolado la 4T.

3.- Consolidar los cambios constitucionales e institucionales con una perspectiva de izquierda democrática. El alud de reformas constitucionales e institucionales debe implementarse de tal forma, que se destierren los temores de que se va a debilitar seriamente el andamiaje democrático de la representación, la pluralidad, el equilibrio republicano de poderes, la fiscalización, la transparencia. La implementación de la reforma al Poder Judicial puede ser un punto de quiebre, tanto para bien como para mal.

4.- Fortalecer el combate a la corrupción. Ya sin INAI, el reto es mayúsculo porque se juega la credibilidad y el prestigio del Segundo Piso de la 4T, toda vez que el gobierno de Claudia ya tiene un “sexenio anterior” del mismo movimiento. Es decir, ya transcurrieron seis años en los cuales es imposible que no haya existido una dinámica de corrupción y abusos. Sin desatar una cacería de brujas, pero tampoco incurrir en la exoneración automática de los sospechosos del gobierno de AMLO.

5.- Proporcionar más seguridad pública. Es la gran exigencia social. A AMLO, la gran mayoría de la sociedad le “perdonó” los malos resultados, pero es un gran imperativo del gobierno de Claudia bajar sensiblemente los índices de homicidios, secuestros, robos, extorsiones, impunidades, porque la tolerancia social tiene límites

6.- Reconstruir el sistema de salud. La 4T le debe a la sociedad un sistema de salud digno, universal, con aceptable abastecimiento de medicinas; en este tema también ha habido tolerancia social, se le “perdonó” a AMLO la retórica de “Dinamarca” o la Megafarmacia. Es un desafío colosal. Que no siga ocurriendo que la gente más humilde gaste gran parte de los apoyos sociales que recibe en atenderse en consultorios privados, porque eso, además de injusto, es una especie de privatización de la salud, lo cual está en las antípodas de la izquierda social.

7.- Impedir la formación de dinastías políticas familiares que colonicen el Estado. Es muy sencillo: que no sigan floreciendo más Alcaldes, Monreales, Batres, Taddeis, etcétera. Es una especie de rehabilitación de facto de la nobleza y de los feudos.

AMENAZAS

El desbordamiento de alguno o algunos de los problemas antes señalados, podría traducirse en serias amenazas. Si se materializan los escenarios más adversos, no solo estarían en riesgo los logros del proyecto de la Presidenta, sino también la estabilidad de su gobierno y la seguridad y la soberanía del propio Estado mexicano. Es poco probable que se presenten, pero nunca sobra aludir a escenarios catastróficos como los siguientes:

1.- Intervencionismo de Trump. Con posibles incursiones violentas, aranceles, cancelación del T-MEC en sus términos actuales, revelación de información sensible, y muchas variables más de la “amenaza naranja”.

2.- Desbordamiento del crimen organizado y la violencia criminal. Lo que pasa hoy en Sinaloa, Chiapas, Guanajuato, puede y debe disiparse con la acción del Estado; pero también puede ocurrir que no sea así y se incrementen la violencia, la toma de territorios, el descontrol ante presiones de EEUU.

3.- Crisis fiscal. Si no se logran equilibrios entre ingresos y gastos en política social, y si no se asume la decisión de una reforma fiscal redistributiva de gran calado.

4.- Crisis política. Por una combinación de factores, como una fallida implementación de la reforma judicial, balcanización de facciones políticas de la 4T, injerencia extrema de EEUU, entre otros.

José Reyes DoriaPolitólogo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y Maestro en Auditoría Gubernamental por la Facultad de Contaduría y Administración, ambas de la UNAM. Asesor parlamentario en diversos órganos de gobierno y comisiones de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Colaborador en portales informativos. Conferencista sobre temas legislativos y políticos. Consultor en materia de comunicación política, prospectiva y análisis de coyuntura. Contacto: reyes_doriajose@hotmail.com rdj082013@gmail.com

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