Embarazoso PANegírico de extrema derecha y de extrema necesidad. Autora: Pilar Torres Anguiano

Tal es el jeroglifo que esconde la figura,
que confirma la historia, que ostenta la escritura
en esa persistente equis de los destinos,
estrella de los rumbos, cruce de los caminos.
Alfonso Reyes
Figura de México
La X en la Frente.

Los productos y lo que venden.

Uno puede rellenar de champurrado el vaso de Starbucks y hacer que rinda toda la semana, llevarlo a la oficina y dejarlo encima del escritorio para que se note el poder adquisitivo. Así las cosas, todos hemos escuchado (y experimentado) que Coca Cola no vende refrescos, vende felicidad; que Amazon no vende productos, vende comodidad; Apple no vende celulares, sino estilo; Mac Donald’s no vende comida, vende rapidez… Así, VOX no vende extrema derecha, sino “Extrema necesidad”.

La mercadotecnia -o el cinismo- se hace cada vez más sofisticada y líquida, cada vez más capaz de colarse a todos los rincones; y cada vez más capaz de adoptar la forma de su contenedor.

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La política echa mano de todo: psicología, sociología, economía, tradición y todo lo que se ocupe para conectar con las necesidades que ‘flotan en el aire’ para materializarlas y vendérselas a quien las quiera comprar con discursos que imitan los antiguos panegyrikos griegos, destinados al pueblo con la finalidad concreta de loar a un héroe, a un dios… o a un pasado glorioso que solo existe en sus recuerdos.

Así, Vox y sus panegíricos venden colonialismo, xenofobia, homofobia y racismo, pero con otros nombres y con otras frases: reconquistar España, Iberosfera y extrema necesidad, por ejemplo.

Creo saber a qué se refiere Santiago Abascal con su iberosfera, sobre todo si recalca su mensaje escribiendo México con J, con clara intención ofensiva, gramaticalmente avalada por la múltiplemente mentada Real Academia Española. Sabe lo que representa “La X en la frente”, sabe que México le tiene apego a su x “como a una reliquia histórica, a un discreto santo y seña en que reconozco a los míos…”, en palabras de Alfonso Reyes.

Al firmar la Carta de Madrid, los senadores panistas -dicen- intentaron vender un “contrapeso al presidencialismo”, valores y democracia. Es lo de menos. Por más que intenten aludir al contenido de la carta, en el mejor de los casos, olvidan dos verdades: que, en política, la forma es fondo; y, en comunicación, el medio es el mensaje.

En México, panegíricos como el de Abascal, aluden al siempre presente fantasma del racismo. Al parecer, no estaría de más recordarle a los racistas que las razas no existen, y la iberosfera tampoco. Pero no son tontos, saben lo que implica emplear el término. Ellos sí saben que el medio es el mensaje y por eso utilizaron a los senadores panistas que cayeron redonditos en su juego.

Termino con un fragmento del “Embarazoso panegírico de la muerte”, poema de Mario Benedetti, que nada tiene que ver con el tema… así como, de la misma manera, la Carta de Madrid nada tiene que ver con democracia.

“porque las vejaciones
o simplemente los caprichos
nos van colocando en compartimientos
estancos

nos separan los odios
las discriminaciones
las cuentas bancarias
el color de la piel
la afirmación o el rechazo
de dios

en cambio la muerte
no hace distingos
nos mete a todos en el mismo saco
ricos y pobres
súbditos y reyes
miserables y poderosos
indios y caras pálidas
ibéricos y sudacas
feligreses y agnósticos

reconozcamos que la muerte hace siempre
una justa distribución de la nada
sin plusvalías ni ofertas ni demandas
igualitaria y ecuánime
atiende a cada gusanito
según sus necesidades

neutra y equitativa
acoge con igual disposición y celo
a los cadáveres suntuosos de extrema derecha
que a los interfectos de extrema necesidad

la muerte es ecléctica pluralista social
distributiva insobornable

y lo seguirá siendo
a menos que a alguien
se le ocurra
privatizarla”

Pilar Torres Anguiano
Pilar Torres Anguiano

Filósofa, profesora y ensayista.

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