#EleccionesUNAM2021. Autor: Iván Uranga

Guiar a la UNAM bajo principios morales, económicos o políticos, es encadenar al pensamiento, al arte y a la ciencia y bajo ninguna circunstancia debe servir a intereses privados, porque está financiada con dinero público. Sus aulas y sus investigaciones deben servir al pueblo.
Iván Uranga

Alrededor de medio millón de universitarios tendrán la oportunidad este jueves 11 de noviembre de elegir por primera vez de forma virtual a 258 de los 333 consejeros universitarios que rigen el rumbo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los otros 75 puestos dentro del Consejo corresponden al rector y directores de facultades, escuelas e institutos que no pasan por un proceso democrático para su elección. El Consejo Universitario es el máximo órgano de autoridad colegiada de la UNAM. La Ley Orgánica le confiere facultades para emitir normas y disposiciones con el objetivo de mejorar la organización y funcionamiento de la universidad. Funciona en pleno o en comisiones y en sesiones ordinarias y extraordinarias.

Lo “tradicional” es que los directores de las escuelas, facultades e institutos tomen el control de las elecciones, elijan candidatos e induzcan al voto corporativo, impidiendo bajo cualquier circunstancia  que los candidatos incómodos logren ser consejeros, a quienes bajo cualquier pretexto les levantan actas de investigación administrativas y les inventan supuestas acciones irregulares, llegando incluso a usar grupos de choque (porros) para intimidar y agredir a los candidatos no “oficiales” y a sus seguidores. Para todo esto utilizan la infraestructura oficial, con el fin de favorecer a sus incondicionales candidatos, violando y pervirtiendo todo el proceso.

Lo que ha dado como resultado un ambiente de terror electoral para los estudiantes no politizados, un proceso antidemocrático y que el abstencionismo sea del 97%; la máxima participación en unas elecciones internas en la UNAM fue durante el conflicto de 1968 y fue del 10% de los universitarios.

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El problema fundamental es que sólo el 3% de los universitarios terminan eligiendo al máximo órgano de autoridad colegiada de la universidad más importante de México y ese Consejo elegido por sólo el 3%, elegirá a la Junta de Gobierno de la UNAM, cuyo nombramiento es escalonado: cada año es sustituido el miembro más antiguo de la Junta. Y son ellos los que eligen a los directores y al rector de la UNAM. Si observamos que estas elecciones también son divididas, el resultado es que quien conduce el destino de UNAM no representa ni al 1% de los universitarios.

Podemos observar que los consejeros estudiantiles duran 2 años, los administrativos, académicos e investigadores duran 3 años, el rector dura 4 años y  se puede ser reelecto sólo una vez, pero los miembros de la Junta de Gobierno permanecen en el poder por 14 años. ¿Quién cree usted que tenga el poder el UNAM?

En días pasados publiqué un artículo sobre la correlación de las fuerzas políticas nacionales dentro de la UNAM que puede leer en esta liga: https://n9.cl/wgqvl. Lo que me interesa ahora es destacar la gran oportunidad que presenta el voto virtual para estas elecciones, que aunque la convocatoria afirma que el voto es universal, libre, secreto, personal e intransferible, le falta mucho a la UNAM para ser una institución democrática.

Este 11 de noviembre podrán votar los directores de facultades, escuelas e institutos, los profesores y alumnos de cada una de las facultades y escuelas, alumnos de los programas de posgrado, académicos de los centros de extensión, y de dependencias administrativas, los representantes de los técnicos académicos, los investigadores de institutos y centros, y los empleados administrativos en la página https://www.jornadaelectoral.unam.mx, para elegir a consejeros universitarios estudiantiles por 2 años y por 3 años a los demás, sin que las autoridades y sus porros puedan amedrentar a los votantes, porque lo harán desde sus casas, situación que suena favorable.

El problema es que por primera vez serán elecciones virtuales y esto significa todo un nuevo reto. Se registraron sólo 253 fórmulas (candidato y suplente) de las más de 500 fórmulas que siempre se registran, y esto se debe a la pandemia de Covid-19, porque son muy pocos los alumnos que son regulares actualmente y sólo ellos pueden ser elegibles, y por poner sólo un ejemplo increíblemente por primera vez en la Facultad de Filosofía y Letras sólo hay una formula registrada para alumnos, mientras que para académicos hay 5 formulas registradas, cada uno de estos candidatos tendría que haber hecho campaña, pero por la virtualidad se volvió casi imposible.

Regularmente se acostumbra “salonear”, es decir, pasar a todos los salones de todos los turnos a que te conozcan y conozcan tus propuestas, acompañado de volantes y carteles, más algunos eventos públicos que iban desde reuniones, mítines, hasta conciertos, que hoy fueron imposibles, algunos osados interrumpieron las clases virtuales, pero fueron los menos, en el caso de los alumnos de posgrado es imposible, porque no hay salones virtuales, están distribuidos en decenas de sedes y es imposible contactarlos personalmente, por lo que prácticamente será una elección a ciegas. Aunque si los estudiantes se ponen las pilas y crean tendencia en las redes sociales apoyando a sus candidatos pudieran lograr la primera revolución virtual en la UNAM y elegir a candidatos no alineados a la Rectoría.

En el caso de los investigadores y docentes, sí se conocen y debieran apelar a su conciencia ahora que no tienen la presión directa de las autoridades para elegir a alguien que realmente los represente, aunque me han comentado que algunas autoridades se han atrevido a llamar a los docentes para darles línea, -uno de ellos lo tiene grabado y espero convencerlo de que lo haga público-. 

Detectamos muchas irregularidades en la convocatoria, porque en muchas escuelas no fue difundida o fue difundida muy tarde y que la difusión misma de las elecciones fue casi nula y muy confusa, hasta la misma votación es confusa, porque publicaron varias páginas diferentes con información cruzada porque también se eligen: Consejos Académicos de Área y Consejos Técnicos de algunas escuelas y facultades. Y para colmo, ninguno de los 27 miembros de la Comisión Especial Electoral (los árbitros electorales) son especialistas en informática (por aquello de la virtualidad) así que habrá que tener fe.

  • El teléfono de la UNAM para denunciar irregularidades y despejar dudas: 55 56 22 1550.

En lo personal lo que me parece más doloroso es ver a los que se siguen llamando integrantes de los grupos universitarios de izquierda, que ahora son parte del proyecto neoliberal universitario, porque según ellos llegaron a la conclusión de que formar una oligarquía de ricos financieros y desmantelar el Estado social, era mejor que vivir para siempre en la crisis del viejo estatismo que no había podido resolver ningún problema social de fondo; la realidad es que se rindieron y se entregaron al sistema que hoy se colapsa encima de ellos.

Por lo expuesto, deben ver que no podemos esperar ningún cambio real en la UNAM a través de la elección de sus consejeros; la Junta de Gobierno, los directores, el rector y sus altos funcionarios seguirán usando el dinero del pueblo para oficinas forradas de caras maderas, muebles de lujo, vehículos injustificables, viáticos de lujo, a menos que ustedes crean que una Hummer o un Jeep de doble tracción de lujo y congresos en Cancún sea justificable para un funcionario de la UNAM que no hace trabajo de campo. La única vía probable es cambiar la Ley Orgánica y eso solo lo puede hacer el Congreso de Unión, y sin problema puede ser a iniciativa del Presidente de la República si de verdad quiere hacer un cambio. El ideal sería que la propuesta de esta nueva Ley Orgánica que refunde a la UNAM surja de los universitarios, a través de un Congreso en donde cada universitario tenga voz y voto.

Por ahora veamos qué resultados nos depara esta nueva experiencia virtual, resultados que serán dados a conocer el próximo diciembre.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

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