Después de cumplir 21 de los 25 años de su condena, Osiel Cárdenas Guillén, exlíder del Cártel del Golfo, ha sido liberado de la prisión federal de Terre Haute, Indiana. Su salida pone fin a un capítulo en la lucha contra el narcotráfico, pero deja preguntas abiertas sobre su futuro y el impacto que su liberación podría tener en México.
Camila Olvera Burdiles | Astillero Informa
Osiel Cárdenas Guillén, 57 años, conocido por su liderazgo en el Cártel del Golfo y por haber fundado el grupo paramilitar Los Zetas, fue liberado hoy 30 de agosto de la penitenciaría de máxima seguridad de Terre Haute, Indiana, en la cual estuvo recluido desde julio de 2020, según los registros del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos. La fecha original de su liberación estaba programada para noviembre de 2028, pero su tiempo en prisión fue reducido por buena conducta.
Nacido en Matamoros, Tamaulipas, fue detenido en México en 2003 y extraditado a Estados Unidos en 2007. En 2010, logró evitar una cadena perpetua al llegar a un acuerdo con las autoridades estadounidenses, ofreciéndoles información clave sobre la estructura de los cárteles en México. Este acuerdo, cuyos detalles permanecen en reserva, le permitió recibir una condena de 25 años. Además, se le impuso una multa 50 millones de dólares.

FOTO: PGR/CUARTOSCURO
Se ganó el apodo de “el mata amigos” tras asesinar a su mentor, Salvador Gómez. Bajo su mando, el Cártel del Golfo se convirtió en una de las organizaciones criminales más poderosas, controlando rutas de tráfico de drogas desde México hacia Estados Unidos. Desde que tomó el liderazgo del CDG en 1998, a los 20 años, reclutó a más de 30 desertores del Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE) del ejército, bautizado “Los Zetas”.
Según una investigación hecha en 2016 por Alfredo Corchado y Kevin Krause para The Dallas Morning News, Osiel siguió dando las órdenes desde el Penal del Altiplano a través de su abogado, Juan Jesús Guerrero Chapa. Cuando Cárdenas Guillén fue extraditado, Guerrero pasó a ser soplón de las agencias de seguridad estadounidenses, y fue asesinado por un gatillero en Dallas, Texas, en 2013.
La liberación de Cárdenas Guillén ha generado incertidumbre sobre su futuro. Aunque su periodo de libertad supervisada durará cinco años, las autoridades estadounidenses aún no han informado si lo deportarán a México, donde tiene pendientes cargos por crimen organizado y tráfico de drogas. Además, su salida de prisión podría tener implicaciones para la estabilidad en los estados fronterizos del norte de México.
Para enero del próximo año está programada la libertad de su hermano, Mario Cárdenas Guillén, también exlíder del CDG que actualmente cumple una condena de 14 años en Texas. Sin embargo, Mario también tiene una condena pendiente en México por delitos de delincuencia organizada.




