El mal gusto al violar un monumento. Autora: Emma Rubio

0
764

He estado pensando en estos días sobre lo acontecido en la marcha que hicieron las mujeres para hacer evidente la violencia que existe en el país contra las mujeres. Mucho se ha dicho y escrito ya al respecto y no pretendo decir algo “nuevo”, más bien, quiero hablar de mi propia experiencia de ser mujer en México.

Vivo en un lugar en el cual llevamos bastante tiempo con alerta de género, para ser un sitio no tan grande los índices son muy alarmantes, al grado que nos ha dado el Estado la opción de una aplicación y con “sólo” agitar el móvil se mandan tres mensajes a tres personas haciéndoles llegar nuestra ubicación. Y ¿saben qué?, no da tiempo de sacar el móvil y agitarlo cuando alguien te ataca y suponiendo que se logra agitar el móvil sólo con el movimiento, es muy probable que puedan violarte en lo que llega alguna de esas tres personas o incluso asesinarte. Estas son las “soluciones” que nos han dado. Son, tristemente, no una sino algunas, las mujeres que conozco que han sido violadas y sin excepción, a todas las que decidieron levantar su denuncia lo primero que les preguntaron es cómo iban vestidas, qué habían hecho ellas para provocar al hombre, siempre, tratando de culpar a la mujer y por tanto quedando impunes los delitos.

Entiendo la indignación de muchos al ver un gran monumento como el Ángel de la Independencia vejado, ultrajado y violado por unas delincuentes que están cansadas de ser vejadas, ultrajadas y violadas, mujeres inconscientes que por su gran temor a ser asesinadas se atrevieron a gritar y hacerse notar a como diera lugar, porque ¿qué creen? su vocación delictiva es el resultado de la indiferencia social, de la violencia activa y pasiva que vivimos todas las mujeres y no sólo de los hombres sino también de otras mujeres que se han casado con la idea machista de que “calladitas nos vemos más bonitas” y que no es adecuado mostrar la ira, el enojo, la frustración, el miedo.

Después de leer, escuchar y soportar críticas, insultos, amenazas, hoy más que dolerme que el feminismo haya sido manoseado por algunas mentes extremistas, que el tema de la “vandalización” haya puesto en segundo plano el quid del asunto, me siento esperanzada y ojalá que dejarán al Ángel de la Independencia tal y como está, pues nunca antes había sido tan representativo de lo que per se simboliza.

En este país no hay independencia para las mujeres, porque vivimos amedrentadas por aquellos acosadores que nos hacen pensar en qué ponernos de ropa para no “llamar la atención”, vivimos soportando que nos paguen menos aunque trabajemos igual o en ocasiones más, vivimos tragándonos la humillación de que insinúen que nuestros éxitos se deben a un intercambio sexual, vivimos soportando la violencia pasiva de algunos hombres incluso muy cercanos, que han normalizado este tipo de violencia y lo replican como parte de un modo de ser adecuado, vivimos escuchando las críticas de aquellas mujeres que prefieren no ver, no reconocer que también ellas han sido violentadas de una u otra forma pero prefieren el confort que da el silencio y el temor a ser señaladas y rechazadas.

De verdad si pudiera le pediría al señor presidente que nos dejara el monumento tal y como está, ya que cada que lo veamos nos recordaría que cada crítica, señalamiento y juicio, también son parte de esa violencia que se vive y de la que estamos hartas. Si tanto les ha indignado esa vejación a un monumento, espero aprendan a indignarse por la vejación a las miles de mujeres que hoy ya no caminan por las calles. Sí, comprendo perfectamente que les indigne lo acontecido porque nos falta tanto ser empáticos que no me extraña nada que prefieran seguir negándose a ver la realidad y seguir indignándose por lo que no confronta, por aquello que les permite seguir en su comodidad existencial. Sólo les pediría que si violan a sus mujeres queridas o las asesinan o incluso las violan a ustedes mujeres que han decidido dar la espalda a quienes buscan justicia, que se controlen, que entiendan la importancia histórica de un monumento, que no griten ni se enfurezcan; ni mucho menos reclamen a la sociedad apoyo, empatía y justicia porque no se ve nada “nice” gritar ¡Ya basta!

@Hadacosquillas

Deja un comentario