El fetiche de la seguridad. Autora: Emma Rubio

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El concepto de fetiche es una figura que engloba la presencia y la ausencia, la presencia en un sentido fantasmal, es decir cree que hay algo pero en realidad no hay nada y a la vez lo que sí está se niega, no se quiere aceptar. Esta idea de fetiche la retomo de Zizek de hecho, da un ejemplo claro de cómo funciona un fetiche, nos cuenta sobre el caso de un amigo suyo que perdió a su mujer, tras la muerte de su esposa dicho hombre se mostraba ecuánime y hablaba del acontecimiento como si éste no le afectara. Los amigos del hombre se cuestionaban qué pasaba con él ¿acaso era un insensible? Sin embargo, Zizek se percató de que el hombre cada que hablaba del tema tenía entre sus manos un hámster que pertenecía a su mujer y lo acariciaba y cito la explicación del pensador sloveno: “Pronto descubrimos el secreto. Es tan simple y ridículo que sólo porque es verdad puedo contarlo seriamente y creerlo. Nos dimos cuenta que siempre que hablaba de su mujer, de los momentos más dolorosos de su muerte, él jugaba en su regazo, con un pequeño hámster, la mascota de su mujer; el hámster era su fetiche. Funcionaba como una especie de negación simbólica de lo que estaba diciendo. Él era capaz de admitir racionalmente la muerte de su esposa, pero con el hámster bloqueaba la verdad contenida en su aceptación de esta muerte. Ustedes se preguntarán si esto es una especie de análisis salvaje muy primitivo, y cómo podemos saber que realmente esto era así. Desafortunadamente tengo la prueba, como saben los hámsters viven por muy poco tiempo: medio año después de la muerte del hámster, el tipo se quebró y debió ser hospitalizado por un intento de suicidio”.

¿No será acaso que es así como sobrevivimos y tomamos al concepto de seguridad entre nuestras manos para no desfallecer? Mi cuestionamiento lo hago a razón de las reacciones que se han manifestado ante la creación de una Guardia Nacional.

Quizás tenga razón Balibar cuando menciona que un rasgo propio de la vida contemporánea es la crueldad excesiva y no funcional. Todos los discursos que se plantean son a favor de la igualdad, la tolerancia, la exigencia de un respeto a las diferencias, pero lo que no comprendo es ¿en qué momento yo puedo ejercer mi activismo a favor de todo lo antes dicho pero ejerciendo justo lo que critico? Yo veo claramente un discurso contradictorio en el que hay reacción, no debate. Bien me dijo un gran amigo: en Méxicofalta mucho la cultura del debate. Hay una predisposición ni siquiera a comprender bien el discurso del otro, sino a comprender desde una subjetividad y atacar si no lo escucho como lo que pienso. Esta polarización me parece un foco rojo para toda la sociedad.

Quizás valdría la pena traer a cuento el “juicio infinito” hegeliano, que afirma la identidad especulativa entre estas explosiones de violencia “inútiles” y “excesivas”, que sólo reflejan un odio puro y desnudo (“no sublimado”) hacia la Otredad. Este universo post-político multiculturalista de la tolerancia con la diferencia que no excluye a nadie. Cuando menciono el concepto multiculturalista me refiero a la idea de “unidad en la diferencia” (“todos iguales, todos diferentes”) consciente, como único modo de marcar la propia diferencia. “Alteridad absoluta” de la cosa imposible, de la amenaza postrera a nuestra identidad; una cosa que debe ser aniquilada si queremos sobrevivir. Ahí radica la paradoja hegeliana: el surgir de la “universalidad concreta” la abolición de los antagonismos, el universo “adulto” de la coexistencia negociada de los diversos grupos, todo esto, resumido en explosiones completamente contingentes de violencia.Ejemplos se me ocurren tantos; sin embargo, hoy nos vemos con la seguridad entre las manos como un fetiche que no queremos soltar porque al hacerlo nos confrontamos con la realidad que ya no queremos ver. Las calles son campos de batallas por los que andamos y la contingencia de nuestro ser aunque es natural, se ha convertido en un temor guardado en el inconsciente colectivo. Lamentablemente la historia de nuestro país nos ha enseñado un discurso infestado de contradicciones y paradojas que por más que intento comprender no le encuentro lógica. ¿La erradicación de un acto violento está en ejercer violencia? Si bien, no va de esto la propuesta pero ¿quién nos garantiza que no será de este modo? La intención seguramente es bastante buena al igual que la propuesta teórica, pero ¿qué hay de aquellos que empoderados tras la funda de un uniforme no ejercerán la violencia que tristemente ya les conocemos en algunos casos? Obvio como en todo, hay sus excepciones pero justo enfrentamos un momento excepcional, la violencia que existe en este país nos rebasa a todos y no dudo que intenten que esto sea una solución que vaya poco a poco acabando con la violencia, pero seamos objetivos, de este lado del país, muchos aplauden la conformación de la misma por el terror que ya tienen aquí en Playa del Carmen muchos dicen ¡sí por fin! Porque nuestras calles ya dan terror pero a la larga ¿es buena idea? No lo sé, sin embargo, una vez más apelo a nosotros, los ciudadanos, pues en definitiva toda la injusticia vivida en México nos compete a todos, no hay cabida a la segmentación, “ esto te corresponde a ti y esto a mí”, “ esto sí concierne a mi género, esto no”.En el instante que dejemos de pensar en lo individual comenzaremos a ser una verdadera comunidad y la dignidad y el valor de la vida humana se verá como obligación y deber de toda la especie sin distinción alguna. La corrupción es un mal que ha atacado a toda la población de modo directo o indirecto, la inseguridad y el crimen organizado ha sido solapado por los gobernantes pero también por la ciudadanía a través de su pasividad. No soy chaira ni pejezombi como me han calificado, soy una mujer mexicana que intenta convocar a los demás mexicanos a hacer conciencia de que la solución nos compete a todos. No es suficiente decir estoy de acuerdo o incluso insultar. Sigo viendo dos clases sociales, los anti Andrés Manuel y los pro Andrés Manuel. México no es Andrés Manuel, México somos todos y yo sólo les pregunto ¿quieren seguir teniendo la seguridad como un fetiche?

@hadacosquillas

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