Inicio Opinión El Espejo | Somos una plaga/Visibilizar lo invisible. Autor: Iván Uranga

El Espejo | Somos una plaga/Visibilizar lo invisible. Autor: Iván Uranga

Las democracias tienen límites muy visibles y el respeto a la biodiversidad es uno de ellos, no porque todos votemos por extinguir la vida en el planeta, eso es lo correcto.
-Iván Uranga

Sólo 3 mil millones de personas podríamos vivir en la Tierra de forma sostenible bajo los estándares actuales de consumo, pero ese límite lo superamos hace 60 años. En la actualidad somos 8 mil millones de seres humanos que consumimos el 2 % de excedente cada año, lo que significa que en no más de 50 años habremos terminado con todo lo que se podía comer sobre la Tierra, así que nuestra extinción no sólo es amenazada por el calentamiento global que, según datos, nos da más o menos la misma fecha de extinción, pero tanto el consumo de recursos como el cambio climático tienen el mismo origen: nosotros. Si por algún golpe mundial de consciencia dado por esta generación, los seres humanos dejáramos de dañar al planeta y aprendiéramos a vivir en equilibrio, es decir, si dejáramos de usar el agua para la industria y la tierra para la ganadería que es la que produce más gases de efecto invernadero y que además es la que más extensión de tierra usa para producir alimento y elimináramos la agroindustria y en lugar de eso usáramos la tierra para cultivar en policultivos orgánicos por comunidades, en nuestro planeta podríamos vivir de forma sustentable 10 mil millones de personas, cifra que alcanzaremos en los próximos 20 años, pero en lugar de eso usamos 35 litros de agua potable para producir un litro de Coca-Cola que dañará irremediablemente nuestra salud, y seguimos consumiendo la innecesaria carne roja que cuesta 20 mil litros de agua producir un kilogramo, por lo que por ahora, no tenemos futuro. Y contrario a lo que se pueda pensar, no soy una persona pesimista, soy el optimista más grande del mundo, mi defecto es que estoy informado.

¿Cómo parar el crecimiento inexorable de nuestra especie si hay 240 millones de embarazos al año? Todas las especies del planeta, cuando el medio es favorable se reproducen y cuando no, evolucionan o se extinguen. La “inteligencia” de nuestra especie convirtió al planeta en un medio “favorable” para su reproducción usando cada uno de sus recursos para su existencia, olvidando a las otras especies; cuando evolucionaron los primates para convertirse en humanos coexistían con la humanidad unas 100 millones de especies diferentes, en la actualidad hay menos de 30 millones que se van extinguiendo a un ritmo de 55 mil especies al año, lo que significa que nos extinguimos a un ritmo de 150 especies al día; ritmo que terminaría con todas y cada una de la especies en el planeta en 500 años, afortunadamente para las especies sobrevivientes, nuestra especie sólo durará 50 años más, lo que les permitirá sanar a la Tierra y permitirá que surjan nuevas especies. .

Desde el origen de la humanidad hace 315 mil años, hasta nuestros días, nuestra consciencia intenta encontrar una justificación superior de nuestra existencia que no sea el mero accidente de estar vivos, reproducirnos y morir, pero la realidad es que por lo menos la mitad de la humanidad es un accidente; así lo revela el informe presentado el miércoles 30 de marzo de 2022 por el Fondo de Población de la Organización de las Naciones Unidas (UNFPA) que nos dice que de los más de 240 millones de embarazos en el mundo cada año el 50% son no intencionales y de ellos 80 millones cada año terminan en aborto y 50 millones de personas nacen todos los años y andan deambulando en el mundo sin haber sido deseados.

Un mundo en el que todos los embarazos sean deseados, ha sido la primicia del trabajo de esta organización, que no se da cuenta que es parte fundamental del problema. Es cierto que la capacidad de decidir y autodefinirse como principio de libertad es fundamental y que todo ser humano tiene derecho a su autonomía corporal y que todas debieran tener la capacidad de decidir si se quiere tener un embarazo o no, y si lo quiere cuándo y con quién. El problema es que estos derechos humanos son contrarios a los derechos de las demás formas de vida, porque los 8 mil millones de personas que habitamos actualmente la tierra somos una plaga que está aniquilando la vida (hoy somos más del doble de personas que hace sólo 50 años, en el año 1000 d. c. eran sólo 300 millones de personas en todo el mundo).

Hace muchos años trabajando para la ONU en Burkina Faso, demostramos que con un solo año más de estudios en cada mujer se disminuía en 50% los embarazos en la comunidad y hoy el informe de UNFPA nos muestra estos resultados como descubriendo el hilo negro. En 1994, el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) reconoció que el empoderamiento, la igualdad plena y la autonomía de las mujeres eran esenciales para el progreso social y económico. Estos objetivos son en la actualidad uno de los pilares sobre los que se asienta la consecución de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que ningún gobierno respeta. Pero en ella se reconoce explícitamente el papel de la salud sexual y reproductiva y la igualdad de género para abrir las puertas de un futuro más próspero. Contiene asimismo indicadores específicos vinculados a la capacidad de las mujeres y las adolescentes para tomar decisiones informadas sobre las relaciones sexuales, el uso de anticonceptivos y la atención de la salud reproductiva.

Las preguntas que surgen son: ¿Necesitamos que la ONU y todos los países del mundo tomen medidas para garantizar la autonomía corporal de todos? O ¿necesitamos detener el crecimiento poblacional y hacer consciencia total sobre nuestro rol en el mundo? En un mundo finito en donde a pesar de las guerras y pandemias siguen muriendo sólo un tercio que los que nacen algo urgente debemos hacer y no se trata de que mueran más personas, necesitamos que nazcan mucho menos. Las personas que nacen no pueden superar a los muertos, y los vivos no pueden consumir más que lo que regeneran a la Tierra.

El Día Cero está llegando, lo primero que vamos a agotar es el agua, la contaminación del aire nos hará cada vez menos inteligentes y más propensos a enfermedades. Hace algunas décadas, cuando nos dimos cuenta que comenzamos a sufrir las consecuencias de la civilización, las soluciones fueron absurdas, por ejemplo en la Ciudad de México desde principios de los 80, los niños y las niñas nacen con un porcentaje superior de plomo en la sangre que en el resto de México y según estudios existe una íntima relación entre las discapacidades intelectuales y la cantidad plomo en la sangre, y la respuesta del gobierno ante la problemática fue modificar el programa de estudio, disminuyendo drásticamente los contenidos y las habilidades a aprender ¡en todo el país! e imponer un programa que restringía la circulación un día de todos los automóviles en la Ciudad de México, teniendo como resultado mexicanos menos preparados, con muchas menos habilidades y más vehículos circulando, porque quien pudo, compró otro vehículo para circular el día que no le tocaba, pero los demás días circulaban sus dos vehículos y en la práctica, las autoridades contaron con un elemento más para que la corrupción prosperara.

Así como en ese entonces, ahora también las políticas de gobierno no tienen que ver con la realidad. Mientras en ciudades como la súper industrializada Monterrey y su estado Nuevo León prosperaron en el sistema capitalista, al mismo tiempo se fueron agotando sus recursos naturales y ahora la industria consume el 90% del agua (por arriba del promedio nacional que es el 70%) en la producción de carnes, en la minería, en refrescos y cervezas. La población no tiene agua y debe consumir agua embotellada que cuesta por lo menos 4 litros de agua embotellar uno y aunque según datos del mismo gobierno no tendrán más agua para terminar el mes de abril de 2022, los políticos de los diferentes niveles de gobierno, pareciera que no les importa, porque aun “con el agua al cuello” por la falta de agua, les preocupa más estarse atacando políticamente; no duden que ahora los poderosos millonarios de Nuevo León, estén buscando la forma de agotar también el agua del sureste de México, en lugar de buscar un cambio radical en su consumo, todo con tal de no tener pérdidas económicas en un mundo al borde del abismo. Millonarios que tienen el suficiente dinero para vivir bien cientos de años, pero quieren más a pesar de que no tendrán un mundo donde gastarlo, porque el vacío que deja el despojo no hay dinero que lo llene.

Y el gobierno federal actual no canta mal las rancheras, porque todos los científicos le gritan ¡Presidente no hay agua!, ¡Presidente el aire se acaba!, ¡Presidente el cambio climático nos extingue! ¡Presidente necesitamos respetar la biodiversidad! Y el señor presidente responde: ¡Hagan una refinería! ¡Extraigan más petróleo! ¡Que vengan más aviones de esos que contaminan más! ¡Que construyan trenes sobre las reservas de la biosfera! Porque en los 50 años que le quedan a México debemos mejorar la economía.

Está comprobado que sembrar millones de árboles sin cuidado daña más de lo que ayuda, su propio programa Sembrando Vida, obliga a los campesinos a cambio de 5 mil pesos por mes a desmontar millones de hectáreas de plantas sanas, para sembrar arbolitos que ahora están muertos; el 90% de todos los árboles que siembra en su programa mueren, porque les paga por sembrar, y por votar, no por cuidar.

¿Para qué señor presidente? No queremos que regresen los otros neoliberales, pero usted prometió hacerlo diferente y en la realidad, usted pasará a la historia universal como el presidente que tuvo la oportunidad de hacer algo diferente y optó por estar del lado de los que terminaron de matar la vida en el planeta, pero eso sí, con el aval de la mayoría de los mexicanos.

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

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