“La negación es el único argumento de la ignorancia.”
Iván Uranga
Al igual que los capitalistas y los diferentes gobiernos del mundo incrementan su poder y su dinero, intentando desesperadamente que cerremos los ojos ante el calentamiento global y el incremento exponencial de una pandemia que nadie controla y que está dejando millones de víctimas, la sátira sobre la estupidez del poder reflejada en el filme que da nombre al presente artículo, es un espejo nítido de los criterios y las prioridades de quienes profesan el individualismo radical como religión, en donde la ganancia está siempre sobre la vida en el planeta, aun a costa de nuestra extinción.
El negacionismo es una de las formas más antiguas de control del poder sobre la percepción masiva de la realidad, que ha evolucionado hasta llegar a grados tan absurdos como el que nos muestra la nueva película del soso cine estadunidense. Si bien no tenemos una amenaza negada por el poder de un enorme asteroide a punto de extinguir la vida en la Tierra (espero), sí hay diversos eventos catastróficos que nos llevan inexorablemente a la extinción, que son negados en los hechos por el poder político y económico del mundo que muestra una evidente contradicción entre lo que dicen y lo que hacen, porque aun sabiendo que el calentamiento global que nos lleva a la extinción es un hecho, se siguen extrayendo combustibles fósiles de las entrañas del planeta y se siguen construyendo refinerías, y en el caso de la pandemia de Covid-19 que nos azota desde hace más de 2 años, se eliminan los controles sanitarios reales por criterios económicos, que a pesar de que los datos oficiales nos muestran más de 5 millones de muertes en el mundo a causa de la pandemia, la realidad es que son por lo menos el doble, como lo demuestran los datos oficiales en México, en donde nos informan que son 300 mil y la realidad es que según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) de enero de 2020 a enero de 2022, tenemos un exceso de más de 650 mil fallecimientos (+47%) y según estudios de la Universidad de Johns Hopkins, publicados hace unos días, México encabeza la lista de países con mayor mortalidad por cada 100 casos, con 7.5%; seguido de Bulgaria, con 4.1%; Hungría, con 3.1%; Rusia, con 2.9%; y Brasil, con 2.8%. En el análisis del Centro de Recursos sobre el Coronavirus de Johns Hopkins, Estados Unidos ocupa el lugar número 13, con 1.5%. Aclaramos para aquellos lectores que los han convencido de “no mirar hacia arriba”, que no afirmamos que México sea el país con más muertes per cápita en el mundo, lo que sí es, es el país con más enfermos de Covid-19 muertos per cápita del mundo: esto es según las estadísticas de casos reportados; estos resultados sólo son posibles por dos motivos, que el gobierno de México sea el que tuvo el peor manejo de la pandemia en el mundo o que se alteraran las cifras de contagios para cambiar la percepción de la realidad buscando algún beneficio político.
La realidad es que los montajes políticos y económicos para control de la opinión pública son uno de los instrumentos más usados a lo largo de la historia de la humanidad, las empresas y los gobiernos gastan miles de millones de dólares cada año para controlar lo que piensan y/o quieren los ciudadanos y/o consumidores. En México el costo desmesurado de publicidad gubernamental fue sustituido por la inversión de miles de horas de transmisión masiva de la imagen y las directrices del presidente en donde a base de obsesiva repetición, logra imponer el negacionismo con sus “otros datos” sobre la realidad.
Un ejemplo claro fue Donald Trump que negó el cambio climático durante todo su mandato en Estados Unidos, pero no son los únicos ejemplos, piense usted todas las mentiras que ha escuchado a lo largo de su vida de todos y cada uno de los políticos y de los empresarios a través de publicidad engañosa, pero sobre todo recuerde cuántas de estas mentiras fueron creídas por usted y que tiempo después, por necesidad de otro empresario o político se supo que eran mentiras:
- La Coca Cola fue creada por el farmacéutico John S. Pemberton en 1886 como un medicamento. En un principio, la bebida era promocionada como un “tónico cerebral y estimulante nervioso”, un remedio para los dolores de cabeza, neuralgias, histeria, melancolía y básicamente todas las enfermedades nerviosas, para después pasar a ser “La chispa de la vida” y ahora se sabe que su consumo causa enfermedades mortales como la diabetes.
- Nestlé es una empresa que se presenta ante los consumidores como sinónimo de salud, cuando en realidad todos sus productos son perjudiciales para la salud y sus prácticas de producción son extractivistas inhumanas y esclavistas.
- El herbicida Glifosato de Bayer-Monsanto fue ofrecido a los productores del campo de todo el mundo como la solución económica y segura para acabar con las plagas en los alimentos y para incrementar la producción; ahora se sabe que provoca que el consumo de cualquier alimento que hubiera tenido contacto con sus productos causa cáncer.
- Estados Unidos recurre permanentemente a mentiras para invadir países y robar sus recursos, mentiras que van desde simples apoyos a gobiernos amigos, protecciones de ciudadanos norteamericanos en el mundo, hasta auto atacarse o inventar que existen armas nucleares en un país que les interesa invadir.
- Los políticos colocan mentiras a través de “periodistas” en medios de diversos países del mundo para que regresen a su país como noticias “verdaderas” para usarlas para favorecer sus mentiras o atacar a sus contrincantes. Un informe de 1977 recogido por el rotativo New York Times asegura que esta práctica fue habitual durante la guerra de Vietnam. Se buscaba de esta manera apaciguar los ánimos pacifistas de buena parte de la población estadunidense haciéndoles llegar noticias de falsos triunfos atribuidas a fuentes presuntamente desinteresadas.
Son miles de mentiras y negaciones que vivimos los ciudadanos todos los días para que los políticos, los gobiernos y los empresarios mantengan e incrementen su poder y su dinero y hay millones de personas que creen estas mentiras por falta de información y que fundamentan sus decisiones y opiniones en estas mentiras. Desafortunadamente las fuentes de información más veraces son cada vez más escasas, y son abrumadas por los millones de opiniones mal informadas o maliciosas que pululan ahora más gracias al internet y a las redes sociodigitales.
En todo caso, cada ser humano está en su derecho de ser engañado como mejor le plazca.
La vida es una construcción consciente.





