El Espejo | La UNAM, AMLO, Bartlett, Soberón, De la Fuente, Graue, Narro y las #CalaverasLiterarias2021. Autor: Iván Uranga

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”
Salvador Allende

 “La calma es la cuna del poder”
Gilbert Holland

Durante los últimos días el presidente López Obrador se ha pronunciado públicamente primero contra el proyecto neoliberal de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y luego específicamente contra el grupo que aparentemente encabeza José Narro Robles ex rector de la máxima casa de estudios, la razón de tales declaraciones, nada tiene que ver con el futuro de la educación superior, sólo se debe a que en los próximos días la UNAM elegirá a su consejo universitario, y si el presidente quiere dejar a alguien cercano a su proyecto político al frente de la UNAM, esta es la primera instancia que deben ganar sus seguidores.

Desde su fundación la UNAM ha estado vinculada al poder político nacional y en un Estado presidencialista como el mexicano, el presidente en turno siempre ha incidido (o designado) en la elección de su rector. Lo primero que habría que agradecerle en todo caso a López Obrador, es que lo haga públicamente y no en lo oscurito como acostumbraron sus antecesores, y lo segundo es que lo haga tan moderadamente.

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Es necesario decir que el actual director de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz  hoy bajo el mando de López Obrador, en 1984 era secretario de Gobernación, bajo el mando de Miguel de la Madrid intentó imponer la reelección de Octavio Rivero Serrano, como rector de la UNAM , al que le habían puesto un veto un grupo de poder con quien Soberón ya había pactado, Bartlett perdió en su intención, por lo que llamó públicamente a Guillermo Soberón “cacique de la UNAM”, finalmente quedó Jorge Carpizo del grupo de Soberón que hizo mancuerna con Salinas de Gortari quien extendió su influencia dentro de la universidad con José Sarukhán hasta 1996, ya con su marioneta Ernesto Zedillo en la presidencia de México. Desde la llegada de Guillermo Soberón a la rectoría de la UNAM en enero de 1973, substituyendo al mejor rector que ha tenido nuestra máxima casa de estudios: el compa Pablo González Casanova. Es el grupo de Soberón incondicional del PRI, el que ha predominado dentro de la UNAM.

Con la llegada de Vicente Fox a la presidencia, fue precisamente este grupo el que se acomodó con los panistas. El discípulo de Soberón, José Narro Robles ya controlaba a los porros y llegó a tener en una nómina alterna, nómina que quien escribe pudo ver, a más de dos mil doscientos porros pagados, el mismo Juan Ramón de la Fuente, actual representante de México ante la ONU, llegó a rectoría gracias al apoyo de este grupo, pues Enrique Graue, Juan Ramón de la Fuente y José Narro se conocieron desde la preparatoria Núm. 4 en la década de los sesenta; después Ramón de la Fuente se fue desmarcando creando un grupo propio hasta la ruptura en 2006 cuando se adhiere a la lucha electoral de López Obrador.

El caprichoso e impredecible Enrique Graue, actual rector de la UNAM, llega con la venia de Narro con el apoyo del grupo de Ramón de la Fuente y de Peña Nieto. La principal razón por la que se reelige, es por el acercamiento de Juan Ramón a AMLO y al grupo priista que está en el gobierno de López Obrador, es el mismo grupo con el que pactó la impunidad para Peña Nieto, encabezado por el mismo Manuel Bartlett que ha intentado desde hace casi 40 años, sacar al grupo del finado Soberón de la UNAM, y porque AMLO no tenía a un candidato claramente alineado a su  proyecto.

En 1999 los grupos de choque controlados por José Narro enfrentaron al CEU y hoy muchos de los miembros del Consejo Estudiantil están en puestos de gobierno fuera y dentro de la UNAM, y parece clara su alianza con el grupo de Ramón de la Fuente para intentar controlar al grupo ahora de Narro (antes de Soberón), para que no regresen a la rectoría de la UNAM, pero es muy clara la lucha interna por el poder que se da entre los viejos priistas que siguen en el PRI y los viejos priistas que ahora están en la autoproclamada Cuarta Transformación aliados con algunos dirigentes del CEU de 1999, para que en la elección del 2023, donde se elige rector, sea alguien que comparta el proyecto político de AMLO, pero para eso primero deben ganar la elección de consejeros universitarios en dos semanas y después apropiarse de la Junta de Gobierno, tarea nada fácil en una universidad que de origen es antidemocrática.

Si se quiere trasformar realmente a la UNAM, debe transformarse su sistema de gobierno, porque la Ley Orgánica que la rige, no ha sufrido modificación alguna desde 1945, porque es lo que justifica la meritocracia, con la presencia de un rey (rector), de una aristocracia (Junta de Gobierno) y del parlamento (Consejo Universitario).

Cuando Alfonso Caso escribió los fundamentos filosóficos de la Ley Orgánica de 1945, afirmó erróneamente que “una universidad no puede gobernarse igual que una República, pues su espíritu no es la política, sino el conocimiento, por lo que debe ser un gobierno técnico, que exilie la política”. Olvidando que la política es la parte del quehacer humano que gobierna sobre todo lo demás, y si la academia y la investigación dentro de la UNAM se hace con dinero del pueblo, todo lo que se produzca y se impulse, debe ser a favor del pueblo, porque para hacer investigación privada o para generar beneficios personales, están las universidades de paga. Si se establecieran estos candados no existirían actualmente, los grupos neoliberales, ni sus investigaciones dentro de la UNAM. Hoy la Junta de Gobierno fue secuestrada por los grupos políticos, que pueden estar en pugna, pero comparten el interés de mantener los privilegios aristocráticos conseguidos desde su origen.

Si la UNAM quiere ser una institución más cercana a la democracia, debe modificar su sistema de gobierno fundamentado en su Ley Orgánica, y esto sólo puede hacerse a través del Poder Legislativo. Por lo que vemos que la insulsa crítica de López Obrador a la UNAM, no tiene la verdadera intención de transformarla en un proyecto del pueblo, sólo quiere incidir en la correlación de fuerzas internas para ganar más consejeros universitarios afines a su proyecto, porque si de verdad le interesa democratizarla o por lo menos alejarla del proyecto neoliberal, le bastaría enviar una iniciativa preferente, en su carácter de Presidente de la República al Congreso de la Unión, con una propuesta de Ley Orgánica que cambie radicalmente la reglas del juego político dentro de la UNAM, para que se priorice verdaderamente a la educación, la investigación y la academia en favor del pueblo de México, antes que a los grandes beneficios que tienen todos los grupos de poder y las investigaciones que sólo benefician al capital privado.

Como eso es algo que vemos no va a pasar, por lo menos que se presione lo suficiente para desterrar de una vez por todas a José Narro, su grupo político y sus porros, que siguen haciendo daño, recordemos los hechos recientes en octubre de 2018, en donde dirigidos por Licona, un lugarteniente de Narro que igual controla a la vigilancia de la UNAM, golpearon a estudiantes de bachillerato que protestaban contra la violencia en Rectoría enviando a varios al hospital.

Los cinco principios que dan origen a la UNAM es que sea pública, laica, gratuita, de masas y de calidad. Estos de origen son contrarios a todo principio neoliberal, la gratuidad y la masificación de la enseñanza superior, debe mantenerse y para eso la universidad necesita un gran presupuesto de nuestros impuestos, pero debe garantizarse que ni un solo peso sea destinado para los lujos del rey-rector o de la aristocrática Junta de Gobierno, y si una lucha deben dar los universitarios, debe ser por un Congreso Universitario Constituyente que refunde a la UNAM con una nueva Ley Orgánica, y si AMLO no quiere enviar la iniciativa, convencer al Congreso de la Unión o hacer una Consulta Ciudadana vinculante que los obligue a cambiarla, pero para eso faltan muchas barricadas. El principal problema es que todo movimiento estudiantil dura una generación, mientras algunos académicos, sindicatos y autoridades permanecen anquilosados acumulando poder. Hasta aquí dejamos esto y vamos con lo importante.

Calaveras Literarias 2021 Iván Uranga

A Julio Astillero y Los Periodistas

Esta temporada de muertos, todo parece distinto,
La Calavera chilanga decidió a Julio esperar,
para que invite la cena con todo y el vino tinto,
porque escuchó la noticia de que le gusta invitar.

Es principal seguidora de su famosa columna,
de su Video Charla Astillada y del Astillero Informa,
de ese buen periodismo ella quiere ser su alumna,
no quiere ser como ese que hoy escribe en Reforma.

La Catrina se cansó de a los muertos andar cargando,
quiere cambiar de chamba y Julio le dio la pista,
comentar las noticias y siempre estar informando,
aprovechar su guadaña y convertirse en periodista.

La cena con entusiasmada Parca, Astillero no aceptó,
es más joven que La Muerte y pagar le tocaría,
bien comida y periodista La Huesuda ya se sentía,
triste, sola y decepcionada La Pelona se agüitó.

Fue en busca de los gorrones que no quisieron pagar,
los canijos periodistas que contaron su hazaña,

los que publicaron que al Astillero le gustaba invitar,
los que la hicieron ilusionar presumiendo su maña.

Álvaro y Alejandro ahora están en el panteón,
entrevistando a los muertos para saber de sus penas,
felices y sin vergüenza siguen de pachangón,
mientras comen y beben de las ofrendas ajenas.

A Manuel Bartlett

La Muerte está hasta la madre,
de a Manuel Bartlett escuchar,
queriéndose siempre exculpar,
de vergonzoso e histórico fraude.

Manuel el sistema tiró,
y hoy sale que desdenantes,
el muy cínico declaró,
“el PAN y Salinas eran amantes”.

Mandamás en la Guerra Sucia,
a muchos él nos chingó,
con Salinas Gortari brilló,
y hoy AMLO usa su argucia.

La Catrina se lo quebró,
hoy festeja la democracia,
la justicia lo castigó,
y el pueblo baila con gracia.

En fraudes y huesos es experto,
y llegó prendiendo el carbón,
a La Catrina engañó el nuevo muerto,
y ahora es director del panteón.

A AMLO y sus derechos de derecha

AMLO no tiene filtro e insiste en prender la mecha,
salió con su nueva puntada de derechos de derecha,
las feministas y ecologistas ahora son neoliberales,
defienden Derechos Humanos y también a los animales.

Con todo lo que ha declarado, ya desapareció a la izquierda,
si no te alineas y a él le besas la mano eres un conservador,
son neoliberales todos, desde los zapatistas, hasta este rimador,
el que no le adora no es de izquierda, porque con él no concuerda.

La realidad es que AMLO, nunca ha sido de izquierda,
el se formó en el priismo, en el centro de la mierda,
su lucha de tantos años fue para alcanzar el poder,
hoy quiere ayudar a los pobres, y a los ricos defender.

Lo que impulsa es el capitalismo, pero no tan criminal,
como el que se vivió tantos años, en el México neoliberal,
La Catrina es de izquierda y ya le escuchó su alusión,
de ella no hay quien se pierda y ya se lo lleva al panteón.

Ni la izquierda, ni la derecha, al nuevo muerto querían,
La Parca se puso en apuros de a Obrador dónde metían,
Con su llegada al camposanto llego la transformación,
Y para el capitalismo humano, se abrió una nueva sección.

A José Narro Robles y Padilla

Hace bastantes años, desde antes de Soberón,
las mafias se agandallaron y la UNAM fue secuestrada,
y de todos los gandallas José Narro fue el más cabrón,
no escatimó en esfuerzos, para tenerla controlada.

A 2 mil doscientos porros pagaba, para tener control,
corrompió la educación y a toda la juventud,
después se hizo Rector y secretario de Salud,
hoy quiere seguir mandando no quiere perder su rol.

La Parca se lo lleva por ratero y sinvergüenza,
a ella no hay mafias, porros, ni partido que la venza,
porque con La Muerte, no hay impunidad que cuente,
a menos que te acomodes como Ramón de la Fuente.

Desde el camposanto Narro quiere seguir mandando,
quiere salir del panteón y a la UNAM seguir chingando,
regresar de la muerte y de la Universidad ser ladilla,
mafiosos universitarios, como en la UAG el Padilla.

Despedida

Mejor aquí le paramos, no me quiero enemistar,
no vaya a ser que la muerte, a mí me quiera llevar,
por andarla mezclando con tan lindos personajes,
me agarre mucho cariño y me programe en sus viajes.

Aquí les dejo la liga para el que quiera continuar,
con esta linda costumbre de a mi trabajo apoyar,
porque no pararemos hasta que al pobre se encumbre,
o mínimo que logremos, que la dignidad se haga costumbre:
https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=K75F4XD4XY2JQ

La vida es una construcción consciente.

Iván Uranga
Iván Uranga

Especialista en Ciencias Sociales, promotor de comunidades autónomas autogestivas, investigador social, docente de Permacultura, escritor de
ensayos, novelas, cuentos, teatro y poesía.

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