“Lo femenino en el patriarcado no sería lo que las mujeres
son, sino lo que los hombres han construido para ellas”
Luce Iragaray
Durante la última semana tuvimos en las tendencias de las redes sociodigitales en México dos hechos, que parecieran distintos pero son hijos (o hijas) de un mismo patriarcado:
Por un lado la inusual exposición mediática de Claudia Sheinbaum defendiendo a la nueva gobernadora Evelyn Salgado, cuando acudió a su asunción al poder político en el estado de Guerrero, al publicar en su twitter que “no hay nada más machista que referirse a una mujer como la hija de, la esposa de, etc; como si las mujeres fuéramos pertenencia de alguien” en referencia a los comentarios y publicaciones de ese día que hicieron en torno a que la nueva gobernadora era hija de Félix Salgado Macedonio; suponemos que dicha crítica fue para el partido político de Morena, porque fueron ellos los que en la encuesta que le dio la candidatura, pusieron junto al nombre de Evelyn Salgado, la referencia de ser hija de su patriarca Salgado Macedonio, porque la actual gobernadora no tiene ningún antecedente político que justifique su designación más allá de ser hija del candidato original, que le heredó la candidatura al más puro estilo monárquico y para todos es muy claro que si no hubieran sustentando su campaña política como la “la hija de”, nunca hubiera sido gobernadora; así que en este caso, el título de gobernadora está ligado inevitablemente al de ser hija de Félix. También valdría decirle a mi estimada Claudia que hay muchas cosas más machistas que referirse a una mujer como “hija de”, los feminicidios, por ejemplo.
Por otro lado está Mariana Rodríguez, esposa del gobernador de Nuevo León, presumiendo su disfraz de Cenicienta, en el Palacio de Gobierno del estado, grabada por su príncipe Encantador, el gobernador Samuel García y publicado en las redes sociodigitales. Desde hace más de 50 años The Walt Disney Company se ha encargado de dejar impregnada en el inconsciente colectivo la imagen de princesas; niñas cuya única habilidad es: ser lindas; con un objetivo: esperar al príncipe valiente que las rescate para casarse, reservando esas cualidades de la valentía y aventura al personaje masculino. Además, observamos en numerosas escenas la rivalidad existente entre mujeres por envidia debido a la apariencia; agregándole que, los malvados eran personificados mediante rasgos físicos que no correspondían con los estereotipos de belleza blanca y patriarcal. Fue así como, durante décadas, las personas fuimos aprendiendo y adquiriendo estos valores, moldeando nuestra forma de ser, sentir, pensar y actuar a su imagen y semejanza. De este modo, construimos toda una realidad social organizada con base en la superioridad de unos y la subordinación de otros.
Esas figuras de princesas débiles y tontas como Mariana, sin proyectos más que conseguir un hombre que las ame, compitiendo entre ellas por su única habilidad: la belleza; demostraba la forma en que el género femenino debía ser: cariñosa, dulce, sensible, linda y delgada. Por lo que hasta la fecha la mayoría de las mujeres, desde niñas, aspiran a ser (sentirse) princesas y a que un príncipe (o pudiente) azul, se quiera casar con ellas y puedan ser felices para siempre.
Estos dos hechos tienen el mismo origen: el patriarcado.
La vergonzosa forma en la que Félix Salgado y Samuel García han usado a estas mujeres para acceder al poder, en el caso de Félix todos sabemos que quien trabajó por largos años para conseguir ser gobernador de su estado fue él y que la oposición utilizó su machismo para derrotarlo, acusándolo de violador, sin que hasta la fecha le haya sido probada ninguna acusación, pero tuvo que usar a su hija como reemplazo y sabemos que será muy difícil que no sea él, el que tome las decisiones en Guerrero, por la sabida inexperiencia de Evelyn.
En el caso de Nuevo León, Samuel García usó la popular y carismática estupidez de Mariana Rodríguez para conseguir votos, a tal grado que el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) determinó, el 22 de julio de 2021, multar a Samuel García, por el apoyo recibido de parte de su esposa Mariana Rodríguez en su condición de influencer, multa que ya estando en el poder consiguió evadir.
Pudiéramos afirmar que tanto Evelyn como Mariana son mujeres empoderadas, porque lo son, pero fueron usadas y empoderadas por sus patriarcas, al igual que miles de mujeres que ahora ostentan un coto de poder en la política en México y el mundo. Pensemos por un momento, qué sería de la misma Claudia Sheinbaum en la política sin el patriarcado de AMLO, por supuesto que no comparo las capacidades entre estas mujeres, porque Claudia tiene una sólida formación como científica y en ese ámbito sí es por derecho propio. Son muy pocas aquellas mujeres que han ganado su espacio en el gobierno, por méritos propios, y son muy visibles, porque para poder llegar al poder se han tenido que convertir en patriarcas, con todos los rasgos machistas que esto implica, porque el poder político es patriarcal, hasta ahora. Porque urge cambiar esto por el bien del planeta, si no feminizamos la vida pública y política de la sociedad, desde mi punto de vista, no existe forma de salvar la existencia de nuestra especie y esto debe pasar necesariamente por el fin del patriarcado.
Por supuesto esta actitud no es privativa de estas personas o de este país, estamos tan atrasados en nuestra organización política como especie, que podemos ver todavía a millones de personas creyendo en monarquías y reyes. No existe nada más arcaico y conservador que la realeza, la estupidez infinita a la que hacía alusión Albert Einstein se ve reflejada en los seres humanos que creen que existe el derecho divino: el que todavía existan reinados y monarquía en el mundo y personas que creen que tienen derechos superiores por sus genes, por su herencia o por designio de un dios, demuestra lo poco que ha evolucionado la inteligencia humana.
Es contradictorio que mientras todas las naciones del mundo reivindican la justicia, la igualdad y la libertad como principios fundamentales de la humanidad se siga reconociendo a gobiernos monárquicos, resulta totalmente absurdo que en el Siglo XXI, la humanidad le reconozca derechos y poder a cualquier persona sólo porque en algún momento de la historia sus ancestros, engañaron a otros más ignorantes, haciéndoles creer que un dios les había dado el derecho de gobernar.
Ese derecho divino es al que apelan pseudo-humanos como la ultraderecha de VOX en España. La visita de Abascal a México tiene la misma idea conquistadora de Cristóbal Colón, que creía que el mundo debía ser descubierto para adueñarse de él, por el derecho divino otorgado por su dios; Recordé que hace años unos turistas se quedaron atrapados en lo alto del majestuoso monumento a Colón en la plaza del Portal de la Paz de Barcelona, España, con más de 50 metros de altura, eran tres parejas heterosexuales, dos parejas españolas y una japonesa; después de más de 6 horas de intentar hasta con un helicóptero para bajarlos, los rescatistas optaron por una vulgar grúa, como la mejor forma de rescate, esta grúa contaba con una canastilla, hizo dos viajes a lo alto, porque en la canastilla sólo cabían 3 personas y el rescatista; mucha fue mi sorpresa al ver que dentro de la canastilla en el primer viaje venían las tres mujeres, hecho que fue aplaudido por todos los mirones, que para esas horas nos contábamos por cientos. ¿Se imaginan cómo fue la selección de quiénes tenían que ser rescatados primero? No creo que hubiera incidido en la decisión, el grado de importancia en la actividad que realizaba cada uno de los atrapados. Lo que sucedió es que aplicaron el criterio patriarcal de “niños y mujeres primero” en el que se les considera una especie menor de humanos inválidos, que deben ser protegidos por el poderoso brazo patriarcal, que como pudimos comprobar, lo mismo aplica en la cultura occidental, como en la oriental.
Independientemente de que existan pueblos que son gobernados por monarcas, porque así lo quieren, el problema para la humanidad es la cultura universal que existe alrededor de las monarquías, todo el enfermizo negocio de Walt Disney en torno de las princesas ha generado más daño a la autonomía y libertad de las mujeres que el propio patriarcado.
La liberación de esta condición de esclavas-princesas sólo puede venir de las propias mujeres, porque por más feminista que me sienta, mi labor no puede ser más que la de un camarada que las acompaña en su lucha hasta la muerte, que escribirá las palabras e impartirá todos los talleres que sean necesarios para intentar concientizar a las personas de esta condición de discapacidad humana llamada patriarcado, pero ni yo, ni ningún hombre podríamos ganar su libertad. Afirmaba el maestro Paulo Freire que la liberación del oprimido pasaba necesariamente por la liberación del opresor, así, que es a ustedes a las que les corresponde liberarnos de nuestra condición de opresor, liberándose de su condición de oprimidas, porque como bien diría Silvio Rodríguez, la libertad sólo es visible para quien la labra.
Tres años con Astillero.
Estoy cumpliendo 3 años de escribir ininterrumpidamente, cada semana en el portal de Julio Hernández López “Astillero” por lo que quiero agradecer a todas, todos y a cada uno de los lectores que me han acompañado a lo largo de 200 artículos en esta extraordinaria plataforma y en especial a Julio Astillero y a su extraordinario equipo, por respetar cada una de las palabras que he publicado en su página sin ninguna censura, a pesar de que como es con todo en la vida, no coincidimos el 100% de lo que pensamos y escribimos y que a veces mi estilo y forma de expresar lo que siento, no sea del todo ortodoxa. Escribo en medios desde hace 40 años, siempre con seudónimo por la persecución política que viví por más de 40 años en México y que le costó la vida a mi familia, por eso festejo hoy 3 años en los que publico con mi nombre, sin censura y sin persecución, más que la de los miserables caciques locales de siempre y de los grandes capitalistas, a los que he aprendido a sortear, y las agresiones de los pocos ignorantes de la opinocracia de las redes sociodigitales, seguidores de Felipe Calderón y de López Obrador, que en un mismo artículo me acusan de chairo y de fifí. Pero puedo afirmar, que independientemente de que mi crítica al gobierno es dura, -como siempre lo ha sido y porque siempre querré un mejor gobierno, hasta que no exista ninguno-, en estos 3 años con Astillero no he recibido ninguna amenaza o censura por parte del gobierno de López Obrador.
Agradezco el apoyo económico a mi labor independiente y como espero que se vuelva costumbre les dejo la liga para quien quiera hacer un donativo para seguir apoyando esta y todas las tareas que emprendemos. https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=K75F4XD4XY2JQ.
La vida es una construcción consciente.





