Fuga de Cerebros | El Entendimiento Bicentenario no es un cambio de estrategia. Autores: Cris Fernández, Alecxaí Yllades de la Fuente y Nadia Cruz

Foto: Fuga de Cerebros

Por:  Cris Fernández (@CrisFOrtiz), Alecxaí Yllades de la Fuente (@AlecxaiY) y Nadia Cruz (@NadiaAligh).[1]

En octubre de 2021 se dio a conocer el Entendimiento Bicentenario, llamado así en conmemoración a los 200 años de relación diplomática entre México y Estados Unidos. El resumen del plan de acción fue publicado apenas este año, en teoría busca reemplazar a la Iniciativa Mérida en el combate contra el crímen organizado.

El anterior plan surgió en 2008 como una iniciativa de cooperación internacional entre México y Estados Unidos. Doce años después, esa iniciativa se consideraba desgastada e ineficaz. Su principal perspectiva era enfrentar directamente al crímen organizado mediante el uso de las Fuerzas Armadas. Esto tuvo como consecuencia un agudo incremento en la violencia nacional, pero sin un descenso claro en el narcotráfico. El Plan Bicentenario se presenta por esta nueva administración como una nueva forma de resolver este problema.

Contenido del Acuerdo

Se divide en tres metas: proteger a la población, prevenir la criminalidad transfronteriza y perseguir a las redes criminales. Aunque este Plan se presenta como una ruptura con los métodos anteriores, podemos ver que hay muchos puntos que hacen eco de la Iniciativa Mérida. Por ejemplo, se habla de fortalecer las fronteras para evitar el paso de criminales, drogas y armas de fuego. También se sigue enfatizando el uso de fuerzas de seguridad para desmantelar las redes criminales y de producción de estupefacientes.

En cuanto a cambios vemos pocos. El más importante sin duda es el mayor énfasis en reducir las causas que originan el narcotráfico, como la pobreza y la drogadicción. De esto habló la Secretaria de Relaciones Exteriores cuando se presentó el Plan por primera vez: “Con esta nueva visión se recuperan dos aspectos centrales de la política de seguridad mexicana: por un lado, la idea de que deben atenderse las causas estructurales de la violencia; por otro lado, el diagnóstico de que la actual política de drogas, basada en el prohibicionismo y la criminalización del usuario, no ha sido efectiva”.[2]

Otros nuevos elementos que se agregan son la ciberseguridad y la importancia del tráfico de armas. Este último parece ir de la mano con una posibilidad de mayor responsabilidad por parte de las instituciones estadounidenses. Contrario a como era antes, donde estos se imponían a las autoridades mexicanas.

Valoración

Encontramos contradicciones entre los mismos puntos que plantea el Plan Bicentenario. Por un lado se postula una mayor igualdad entre ambos países, pero al mismo tiempo la autoridad jurídica sobre la frontera se mantiene en el poder de EUA. En tanto que se busca mayor cooperación en las extradiciones sobre miembros del crímen organizado. Lo cual conlleva el riesgo de que sea un proceso unilateral de extradición de los “principales capos” de México a Estados Unidos.

Aunque en la narrativa gubernamental sobre el Plan Bicentenario dice que busca atender las causas de salud, en el resúmen del plan de acción se sigue manteniendo un énfasis en el uso de la fuerza para combatir al narcotráfico. También se ha criticado el prohibicionismo, la criminalización del usuario y no atender las causas estructurales, pero no se plantea la posibilidad de legalizar las drogas, regular la producción de armas o reducir el control fronterizo. Aún cuando estas medidas, en otros países, se han demostrado como los pasos más directos y eficaces para mejorar la calidad de vida de la población.


[1] Cris Fernández, Alecxaí Yllades y Nadia Cruz son historiadores integrantes del curso “Narcotráfico y Crimen Organizado en México” de la UNAM. Twitter @NCO_FFyL

[2] https://www.gob.mx/sre/documentos/hoja-informativa-entendimiento-bicentenario

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