El despertar – Cuento. Autor: Iván Uranga

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Es 28 de diciembre de 2039. El Lic. Barrera esperaba delante del mostrador de facturación de un hospital. Dos semanas atrás había despertado de un coma causado por un accidente de tráfico ocurrido durante las revueltas del año 2024, cuando se dirigía a su hotel. Nada recordaba desde entonces y esa misma mañana le habían dado el alta. Esperó pacientemente para que le devolvieran sus efectos personales (cartera, documentación, 15000 pesos y poco más) y al finalizar la administración le aconsejó regularizar su documentación, y tramitara su DIU ya que era preciso para cualquier gestión, el Lic. Barrera sonrió y le dijo: –señorita ¿cómo pretende que me ponga un dispositivo para no embarazarme?– la encargada de la administración no le hizo caso y el indicó que el DIU era el Dispositivo de Identidad Universal y le señaló que todas las gestiones administrativas se centralizaban en una única ventanilla e incluso le informó de que existía otra posibilidad, –por cierto ya en desuso–, concretamente era la utilización del chip craneal. La administradora le explicó que al inicio era lo más “cool”, el ciudadano podía interactuar con la Administración a través del pensamiento sin necesidad de moverse de casa y de modo mucho más completo y rápido que a través de internet, recibía notificaciones por medio de hologramas que se proyectaban en la retina. Al principio había un universo de posibilidades, pero en la segunda remesa de chips hubo fallos, generando problemas de ceguera al proyectar imágenes de colores imposibles y/o sordera, ya que emitía impulsos al nervio auditivo superiores a los 150db. Pero lo peor estaba por venir, y es que desde el año 2032 el Estado vendía los datos de sus ciudadanos al mejor postor, incluyendo la frecuencia telepática de cada chip craneal, siendo éste un capítulo importante de los ingresos en la guerra contra el déficit (que iba ya por el onceavo año). De este modo, algunas compañías, especialmente en el sector de las telecomunicaciones, enviaban a través de robots cientos de mensajes a los pobres ciudadanos que no tenían forma de desconectar el chip. Hubo un caso de un señor que recibió 20,160 mensajes durante 7 días, cada 30 segundos, de la compañía Telecom. Finalmente optó por sacarse el chip con una cucharilla de postre a través del oído. Lo consiguió, pero a un costo horroroso. A partir de entonces se prohibió enviar mensajes con una cadencia inferior a los 6 minutos para garantizar la supervivencia del sujeto.

Después de todas estas explicaciones el Lic. Barrera se dirigió a la Dirección General de Asuntos Varios, que tenía una sede cruzando la acera a escasos metros del hospital. Se cargó de valor y pensó “malo será que siendo abogado y Magistrado del Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación no pueda resolver cuestiones tan nimias como un poco de papeleo” y encaró la puerta de la Dirección General con total decisión. Una vez dentro se vislumbraban dos puntos de atención, con dos epígrafes diferenciados: “Asuntos que pueden generar un beneficio económico al Estado” y “Otros”. El Lic. Barrera entendió que su cuestión era normal y, por tanto, optó por dirigirse a “Otros”. Allí, casi sin esperas, pudo ser atendido en el puesto 27, donde un hombre alto de gafas llamado Marcelo, que le era extrañamente familiar le señaló “¿Qué puedo hacer por usted?”. Pues mire –relató el Lic. Barrera–, he pasado por una difícil situación y quiero regularizar mi documentación, empezando por mi documento de identidad, sabe, cuando me accidente fungía como Magistrado. Marcelo comenzó a teclear en el ordenador y dijo: “Veo que ha estado quince años en coma y le han dado el alta hace diez minutos”. Oiga, ¿cómo accede usted a esos datos personales? –preguntó sorprendido el Lic. Barrera–. No se preocupe. Es que, por el bien del ciudadano y la agilidad en los trámites, ahora la Administración puede acceder en tiempo real a todos sus datos, rentas, análisis de sangre, amigos en redes sociales, compras realizadas en internet… –le aclaró el Administrativo–. En todo caso, si quiere que le renueve su identidad y le extienda su nuevo DIU únicamente tiene que abonar aquí mismo una tasa de 30.000 neopesos. ¿Y eso de los neopesos qué es? Las neopesos son las monedas de curso legal desde el 1 de diciembre de 2027, fecha en la que nos desintegramos como país, ahí a través de un acuerdo, las naciones del norte enviamos a todos los chairos fuera de nuestro territorio; quedando el noroeste administrado una parte por los narcotraficantes que ahora son una democracia llamada Mary Juana eligen a su presidente cada 4 años y se dedican únicamente a la producción de todas las drogas existentes para exportación y en donde está prohibido el consumo de cualquiera de ellas y otra pequeña parte del noroeste quedó en manos de militares que se quedaron después de varios intentos de golpe de Estado, desde la primera advertencia del expresidente Sobrador, en donde ahora viven en dictadura y son de los principales consumidores de sus vecinos.

Al principio hubo una migración de millones intentando vivir dentro del gobierno de su preferencia; recuerdo que se dieron discusiones fuertes de algunos que no sabía si eran chairos o fifís pero ante la duda les fue prohibido entrar al noreste para garantizar la pureza de nuestro pensamiento, así que los más desafortunados se quedaron al sur del Trópico de Cáncer y construyeron un solo gobierno autónomo viviendo en diferentes naciones y comunidades y el desarrollo tecnológico les permite que todos decidan cada acción del gobierno federal por una Asamblea Nacional, que inoperantes ¿no lo cree usted? y ahora su moneda es el Tumin, jaja que nombre para una moneda. El Lic. Barrera se absortó pensando y sólo alcanzo a exclamar –Es que sólo tengo pesos… No se preocupe, hombre, estamos aquí para ayudar –le indicó Marcelo–. El peso ahora tiene cierto valor numismático, pero no de curso legal. Sin embargo, veo en el ordenador que tiene usted una importante cartera en la bolsa de valores. Concretamente tiene unas acciones de Soros Company, que se han revalorizado un 5,000% –el Lic. Barrera quedó estupefacto–. Yo aquí mismo desde el ordenador le ejecuto una orden de venta, e ingreso el monto en nuestra cuenta. Aunque no se olvide que Hacienda recauda actualmente el 85% de todos sus ingresos. No me parece muy lógico que venda usted mis acciones, pero como es un caso de fuerza mayor venda lo estrictamente necesario. Marcelo asintió, invitándole a que volviera en diez minutos, mientras realizaba las gestiones oportunas.

El Lic. Barrera se dirigió a uno de los asientos azules situados a escasos metros de los ventanales, esperando junto a otro ciudadano que también le era extrañamente familiar de nombre Ricardo, al que se dirigió informándole de su accidente y preguntando qué novedades habían surgido en los últimos años. Ricardo, muy atento, le hizo un completo relato de lo que había ocurrido: “Pues mire, se acuerda que no hubo forma de que Morena se pusiera de acuerdo para postular un candidato a la presidencia después de López Sobrador” –“Si lo recuerdo, pues fue precisamente durante las esas revueltas populares que me accidenté andando de paseo en el norte”– interrumpió el Lic. Barrera. “Como los morenistas se dieron con todo entre ellos se auto-aniquilaron y para ese entonces ya no existía ningún partido de oposición, sólo eran pequeños grupúsculos sin ninguna representación, y los expresidentes que querían ser de nuevo presidentes, uno acabó en el manicomio y el otro con su alcoholismo la cirrosis lo mató. El vacío de representatividad lo aprovechó la iniciativa privada y postuló como candidato independiente a su empresario más famoso y fue que ganó la presidencia como candidato único Carloto Slim, así que hace ya algunos años con la llegada de Slim al gobierno, se determinó que la impresión de billetes era tan absurda por que llegó un momento en que poco o nada valían y hubo que buscar un nuevo patrón. Como no quedaba oro ni plata (China e India lo habían comprado todo, y los dólares de la reserva se los llevaron entre diciembre de 2024 y febrero de 2027), tuvimos que buscar nuestro propio patrón. Se habló de las fresas, naranjas, vacuno, etc…, pero eran perecederos, así que optamos por algo que nadie quería y aún quedaba, las telenovelas y las telenovelas es lo que respalda ahora a nuestra moneda que es solo virtual, ya nadie tiene que preocuparse por la molestia de cargar bolsa, cartera o identificaciones, todos se hace a través de su DIU. Pero el tema no finaliza aquí, y es que en el año 2027 aquí nos convertimos en Monarquía, porque decidieron por mayoría que eso de votar era cosa de los chairos del pasado así que se optó por un reinado plenipotenciario por economía y se desaparecieron todos los demás poderes obsoletos y el reinado se obtendría mediante puja pública, y ahí la mayor empresa del país, “Slim & Salinas Co” obtuvo el Poder.

La cuestión es que lo primero que hacen al llegar al poder es crear una nueva tipología de empresa denominada “Sociedad Inimputable S.I”., de tal modo que no puede ser perseguida ni penal ni administrativamente, pero ellos son sabios y llevan bien al país “Slim & Salinas S.I” y rigurosamente cada 6 años como lo marca la ley se establece una nueva puja pública por el reinado y bueno ellos son los únicos que tienen dinero suficiente para participar en la subasta así que siempre ganan. Pero, bueno, qué le vamos a hacer”, concluyó Ricardo. El Lic. Barrera, un tanto aturdido, le agradeció la información, volvió al mostrador once minutos después de su marcha, y le preguntó a Marcelo si disponía ya de su DIU. –Lo siento mucho–respondió Marcelo-, pero su expediente ha caducado hace un minuto. Tendrá que abonar nuevas tasas y comprar nuevo tiempo de procedimiento en fracciones de 15 minutos. –¿Desde cuándo los procedimientos caducan en minutos y no meses?

¿Y cómo sé el tiempo que necesito si depende de usted?

–¡Buena observación caballero! Pero no se enfade, hombre, que bien puede pagarlo. En todo caso, debe saber que los procedimientos favorables a la Administración no caducan jamás, y respecto a los “otros” tenemos una circular de 20 de noviembre de 2030 que fija en 15 minutos el tiempo máximo tras el abono de la tasa inicial. Luego caduca. Si lo desea, le puedo vender ahora mismo un bono por 3 procedimientos de 15 minutos con un 20% de descuento. –Está bien –indicó Lic. Barrera–, no quiero discutir más, que me va a sentar mal. Venda otras acciones y compre 20 minutos, que malo será. –Hecho. Aquí su nuevo DIU está activado–. –¡¿Pero cómo que ya está activado?!–.–“Su DIU es usted, su información biométrica, sus retina, sus huellas digítales, su ADN y hasta su aliento es su identificación, no se podrá quejar de nuestra eficiencia”–.–¡Es decir que ya lo tenía expedido! –exclamó el Lic. Barrera visiblemente enfadado–. –Sí, pero la entrega estaba fuera de plazo y si se lo hubiera dicho no habría abonado el suplemento –le explicó el administrativo–. Además, dentro de ese nuevo periodo temporal comprado por usted, he de indicarle que se ha acordado el embargo de todas sus acciones, depósitos, cuentas y cualesquiera otro valor de su propiedad por no haber ingresado su parte a la obligada campaña de Lucha Contra el Déficit en los últimos diez años, plazo máximo de prescripción, todo ello sin perjuicio de que en su momento haremos los cálculos oportunos y se le reembolsará lo que proceda. –Pero, ¿no le he dicho que estuve en coma? –preguntó sorprendido el abogado–. –Sí, cierto, pero ello no es excusa para colaborar en la guerra contra el déficit, del que también es culpable en cierta medida–. –¿Síííí? Pues, dígame, ¿cómo he colaborado desde la cama de un hospital, intubado y sin conocimiento? Por un momento Marcelo pareció dubitativo, pero finalmente afirmó: –¿Acaso usted no estuvo conectado a distintos aparatos, que obviamente consumen energía eléctrica?, ¿y acaso –continuó Marcelo con una sonrisa que le abarcaba todo el semblante–, ese consumo eléctrico no ha coadyuvado a aumentar el déficit tarifario eléctrico? –Esto es de locos. ¿Me habla en serio o hay una cámara oculta? Además, ¿me puede decir cómo es posible que un procedimiento iniciado a instancia de parte para asignación de un DIU pueda acabar en el embargo de todo mi patrimonio por unas deudas que ni usted sabe si existen, ni conoce su importe, y cobrarme además por todo ello dos veces? –No sabré su importe –replicó el administrativo–, pero sí sé que existen. Y si nos ponemos con tecnicismos le diré que aunque el artículo 89.2. de la Ley 30/1992 (conozco de derecho) y el 11 de la Ley Fundamental 10/2020 del EM-BU-DO y demás derechos civiles me dan la razón. Y omite usted citar el artículo 1º de la Ley 10/2030, que establece como fuente primera del derecho la costumbre, inclusive y especialmente en el derecho administrativo, de tal modo que si la Administración realiza una actuación de modo reiterado en al menos 10 ocasiones sin revocación judicial, dicha costumbre tiene mayor valor que cualquier precepto legal –concluyó Marcelo–. –¿Y qué pasa con el derecho internacional y sus tratados? Y, además, dígame, ¿cuántas veces han embargado las cuentas de un ciudadano al pedir un DIU? –Replicó el Lic. Barrera –En cuanto al derecho internacional –contestó Marcelo–, ya no importa porque nos echaron de la ONU. Y del resto de pactos internacionales también, que por lo del auto- reinado. Respecto a cuántas veces hemos embargado por un motivo igual a éste, déjeme comprobar en el ordenador… pues la verdad es que esta es la primera, pero lo cierto es que estamos creando el precedente y tiene validez mientras un juez no diga lo contrario. –¡Hasta aquí hemos llegado! –Contestó airado el Lic. Barrera–. ¡Estoy cansado de tantas sandeces! ¡Quiero acudir a un tribunal de justicia y denunciar este atropello! –Cómo usted quiera, pero deberá abonar 300.000 neopesos. Además le tengo que decir que en el día de hoy tenemos una oferta de la empresa encargada del turno de oficio, “SLIM&SALINAS S.I.” y aunque usted excede de los límites para tener letrado sin costo, se le puede asignar por 50.000 neopesos un letrado clase C, es decir un estudiante que ha iniciado al menos el curso de tercero de Derecho y sus oportunas prácticas. Y para el supuesto de que tratáramos de un asunto en el que se discutiera la pena de muerte, que no es el caso, el letrado tendría que haber iniciado los cursos de cuarto curso de Derecho. –¡Déjeme en paz y dígame adonde ir! –gritó el Lic. Barrer–. –Coja el ascensor azul del fondo y vaya al cuarto piso. Allí presto se dirigió el Lic. Barrera y salió en la cuarta planta, donde cinco minutos después aparecía Marcelo con toga y peluca. ¿Pero esto qué es? ¡Exijo ver a un juez imparcial e independiente! ¡Haga el favor de desaparecer de mi vista! ¡Habrase visto!¡no se da cuenta que trata usted con un Magistrado de México¡ No se enoje, hombre, primero le informo que México quedó al sur de nuestra frontera aquí es el reinado de Fifiland y tenemos un nuevo sistema legal. Tengo que decirle que nuestro bien amado Rey “Compró Televisa&TvAzteca S.I.”, preocupado por mejorar la calidad de la Justicia escribió el Libro Negro de la Justicia, donde nos hizo ver que la Justicia no es tal si no es ágil, pronta y efectiva, y que no hay mejor conocimiento del caso del que tiene el propio funcionario que conoció del asunto en toda su amplitud, que a su vez puede dar respuesta en cuestión de minutos, siendo eso lo realmente importante, y se escogió, como en mi caso a los que habíamos demostrado que éramos más multifuncionales, para polifuncionarios y ahora tenemos el sistema de resolución de conflictos más avanzado del mundo. Pero… ¿dónde están los jueces? –preguntó alarmado el Lic. Barrera. ¡Ah! ¡Eso yo no lo sé! En el Libro Negro se señalaba que nadie se había quejado cuando se hicieron desaparecer las apelaciones y la casación, tampoco cuando se endureció el acceso a la primera instancia, y entonces el Rey, en base a datos con certeros contenidos en el Libro Negro, pensó que a lo mejor no hacen falta los tribunales y vendió los inmuebles a “SLIM&SALINAS S.I.” pero no sé qué nuevas funciones se le asignaron a los magistrados, aunque eso es lo de menos porque yo voy a impartir justicia de modo absolutamente imparcial mencionando las palabras sabias de nuestra prócer justiciera ¡Que pase el desgraciado! Fuera de sí y desbordado por la realidad que le acababa de mostrar Marcelo, el Lic. Barrera no pudo más. “¡A la mierda! –exclamó–.

¡Váyanse a la mierda y déjenme en paz! ¡Me voy a la chingada, no quiero saber más de ustedes! “Qué carácter, señor, que carácter…”, masculló Marcelo mientras se quitaba la toga. El Lic. Barrera se dio la vuelta y cuando estaba punto de salir le gritó el administrativo: “¡Oíga! ¡No se vaya! Usted no se puede ir a La Chingada, que se ha creído, ese es el rancho de retiro del expresidente Sobrador y está en México y no tenemos relaciones diplomáticas con ellos, y no existe forma de cruzar el muro que colocaron entre todas las naciones del sur, dizque para asilarnos en nuestro orgullos reinado de Fifiland, así que va escogiendo otro lugar, pero antes tengo que autorizar el traslado de localidad y… ¡son 150,000 neopesos!”.

Fin.

La vida (y los cuentos) son una construcción consciente.
Iván Uranga
@CompaRevolucion
iuranga@cnpm.mx

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