Efecto secundario de la Covid, el mundo en depresión. Autor: Iván Uranga

Ninguna de tus emociones cambia al mundo, pero te transforman,
la realidad es inevitable, el sufrimiento es opcional.
I.Uranga

La depresión total de la economía mundial es uno de los efectos que nos está dejando la pandemia, pero es mucho más preocupante la depresión emocional en la que ha sumergido a todos los seres humanos del planeta, que necesitarán de sus mejores ánimos para superar esta crisis.

Aunque no lo reconozcamos la buena o mala gestión de nuestras emociones, gobierna nuestra vida cotidiana. El 90% de nuestras decisiones cotidianas son en función de nuestro estado emocional y el resultado de nuestras acciones dependerá de si estamos contentos, enojados, tristes, aburridos, enamorados, frustrados o deprimidos.

¿Qué es una emoción?

Lo primero que debemos entender es que gracias a las emociones podemos sobrevivir, porque son nuestras señales de alerta ante el medio. Una emoción es un estado psicológico complejo que implica tres componentes distintos: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica, y una respuesta conductual o expresiva.

La experiencia subjetiva

Aunque los expertos creen que hay una serie de emociones básicas universales que son experimentadas por personas de todo el mundo independientemente de su origen o de su cultura, los investigadores también creen que la experiencia de la emoción puede ser muy subjetiva.

Además, no siempre experimentamos formas «puras» de cada emoción, ni las mismas emociones se manifiestan ante acontecimientos o situaciones de la vida similares.

La respuesta fisiológica

Si alguna vez has sentido un nudo en el estómago, o fuertes palpitaciones en el corazón debido a la ansiedad o el miedo, entonces sabrás que las emociones también pueden causar reacciones fisiológicas importantes.

Muchas de las reacciones físicas que se experimentan durante una emoción, como la sudoración de las manos, el ritmo cardiaco acelerado, la respiración rápida, son controladas por el sistema nervioso simpático, una rama del sistema nervioso autónomo que controla las respuestas involuntarias del cuerpo.

Mientras que los primeros estudios sobre la fisiología de las emociones tienden a centrarse en estas respuestas autónomas, la investigación más reciente se ha centrado en el papel del cerebro en las emociones.

Los escáneres cerebrales han demostrado que la amígdala, parte del sistema límbico, juega un papel importante en la respuesta fisiológica emocional, y en particular en el miedo.

La respuesta conductual

El componente final es tal vez con el que estamos más familiarizados, por ser la expresión real de la emoción. Gastamos una cantidad significativa de tiempo en interpretar las expresiones emocionales de las personas que nos rodean.

Nuestra capacidad de comprender con precisión estas expresiones está ligada a lo que llamamos inteligencia emocional y estas expresiones juegan un papel importante en nuestro lenguaje corporal en general.

Los investigadores creen que muchas expresiones son universales, como la sonrisa para indicar felicidad o placer, o el ceño fruncido para expresar tristeza o disgusto.

Pero las normas culturales también juegan un papel importante en la forma de expresar e interpretar emociones. En Japón, por ejemplo, las personas tienden a ocultar las manifestaciones de miedo o disgusto cuando se encuentran en presencia de una figura de autoridad.

Mapa corporal de las emociones

Estudios recientes realizados por la Universidad de Tampere de Finlandia permitieron por primera vez crear el “mapa corporal de emociones” publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences. Participaron más de 700 personas de diversas nacionalidades para saber qué zonas del cuerpo se activaban al sentir determinado estado emocional y en qué zonas sentían menos activación; utilizando un código de colores (colores cálidos = activación, fríos = desactivación). Fueron miles de palabras, historias, películas y expresiones faciales que representaban 6 emociones básicas o primarias (enojo, miedo, asco, felicidad, tristeza y sorpresa) y 7 secundarias o complejas (ansiedad, amor, depresión, desprecio, orgullo, vergüenza y envidia).

Los resultados obtenidos en este experimento confirmaron que somos capaces de ubicar en diferentes áreas de la anatomía corporal las variaciones en el estado emocional, independientemente de la nacionalidad.

La mayoría de las emociones básicas están asociadas con sensaciones de alta actividad en la zona alta del pecho, que corresponde a cambios en la respiración y ritmo cardiaco.

De igual modo, casi todas las emociones generaron cambios en el área de la cabeza, lo que sugiere la importancia de la zona de la cara; activación de la musculatura facial, cambios en la sonrisa, lacrimación, o la temperatura de la piel.

Las sensaciones en el aparato digestivo y alrededor de la garganta estaban presentes en el asco. En contraste con las demás emociones, la felicidad activa prácticamente todo el cuerpo, dando la sensación de “plenitud”. En contrapartida, en la depresión el cuerpo parece desactivado y sugiere un “vacío” que se concentra en el tórax.

En el amor y el enojo se ven reflejadas las extremidades, tal vez porque en ese momento se está listo para abrazar o golpear. En la ansiedad, la energía está concentrada desde el tronco hasta la cabeza, mientras que las extremidades permanecen inactivas.

Los autores del estudio sugieren que la evidencia del papel que juega el cuerpo en el proceso emocional, nos puede ayudar a entender los cambios en los estados de ánimo, así como servirnos de biomarcadores de los trastornos emocionales, para entender los trastornos físicos.

Emociones constantes y enfermedades

Ahora que sabemos qué zona del cuerpo afecta cada emoción, imagine qué le hace a su cuerpo y a cada órgano el tener estas emociones de forma recurrente, constante o permanente. Piense por un momento en qué parte del cuerpo siente molestia y cómo se siente emocionalmente.

Ese dolor de cabeza, ese malestar en el estómago, esa dificultad para respirar o el simple dolor de garganta pueden estar siendo generados por sus emociones y si son constantes pueden provocar disfunciones y patologías más complicadas; el enojo, la ansiedad, el miedo, la tristeza, la depresión, el orgullo y hasta la envidia pueden ser el origen de todos sus males.

Uno de los principales problemas que enfrentamos durante la pandemia es la depresión, porque el confinamiento y la “nueva realidad” trastorna nuestros estados de ánimo, la enfermedad y el contacto con la muerte, crea un sentimiento constante de tristeza, de ánimo decaído, sumado a la falta de motivación por realizar aquellas actividades en las que antes disfrutabas. Estos sentimientos afectan a todo el conjunto de nuestros sentimientos, pensamientos y comportamientos, lo cual produce una interferencia en todos los ámbitos de nuestras vidas, como el personal, laboral y/o relacional.

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales conocido como DSM-V por sus siglas en inglés, la depresión mayor no es considerada simplemente una tristeza temporal, que pueda mejorarse de un día para otro, en la gran mayoría de ocasiones requiere un tratamiento a largo plazo, no obstante, no te preocupes, en la mayoría de los casos es reversible.

Para poder determinar la aparición de un trastorno de depresión mayor, cinco (o más) de los siguientes síntomas deben aparecer al mismo tiempo durante dos semanas, representando un cambio en el modo de funcionar que tenía la persona que se aprecie en el estado de ánimo deprimido, o bien, en la pérdida de interés en las cosas, de motivación o placer:

  1. Debe apreciarse un estado de ánimo deprimido gran parte del día, en casi todos los días.
  2. Se aprecia una disminución del interés por las actividades que solían generar dicha emoción, durante casi todo el día, la mayor parte de los días.
  3. Se produce una pérdida o aumento de peso.
  4. Alteraciones en los hábitos del sueño, como insomnio o hipersomnia, casi todos los días.
  5. Uno mismo y su entorno observan una mayor agitación o disminución psicomotora, casi todos los días.
  6. La persona se siente fatigada y/o con falta de energía, casi todos los días.
  7. Aparecen sentimientos de culpabilidad y de inutilidad excesivos.
  8. Dificultad para mantener la concentración o para tomar decisiones.
  9. Aparecen pensamientos relacionados a la muerte de forma recurrente, que pueden ser ideaciones suicidas sin un plan determinado por llevarlo a cabo, intentos de suicidio o meditaciones previas para llevar a cabo el suicidio.

También se deben cumplir los siguientes criterios:

A. La aparición de los síntomas generan un elevado malestar que genera un deterioro en las diferentes áreas en las que se encuentra la persona, como laboral o social.

B. Los síntomas no pueden estar relacionados al consumo de una sustancia, a un efecto fisiológico o a una enfermedad médica.

Síntomas de la depresión mayor

Psicológicos: la persona experimenta un sentimiento constante de tristeza, acompañado de sentimientos excesivos de culpabilidad o inutilidad. Aparecen pensamientos vinculados a la muerte, que se manifiestan con ideaciones suicidas recurrentes, con o sin plan de consecución y pueden darse intentos de suicidios o suicidios consensuados.

Físicos: es habitual en una persona que sufra una depresión mayor que tenga alteraciones en la higiene del sueño, los cuales pueden cursar con insomnio o hipersomnia, así como alteraciones en la alimentación, produciendo pérdidas o aumento de peso. La motricidad también puede verse afectada, con la presencia de lentitud de movimiento y una sensación constante de fatiga y falta de energía.

Conductuales: aparece un desinterés hacia las actividades que previamente generaban satisfacción, junto a una falta de motivación.

Intelectuales o cognitivos: puede aparecer una disminución de la capacidad de concentración, de la toma de decisiones y del pensamiento en general.

Sociales: la sintomatología presentada en el trastorno depresivo, puede comportar un aislamiento de la persona, produciendo con ello un deterioro en las relaciones sociales.

La pandemia nos reprimió y limitó nuestras actividades, haciendo que nuestro comportamiento fuera similar a los síntomas de la depresión; después de más de 100 días de confinamiento estos síntomas se han incrustando en nuestra psique. Si no existe un manejo adecuado de nuestras emociones nos pueden llevar a un estado de depresión psicológica, haciendo que nuestra salud quede propensa a enfermedades crónicas y/o mortales, que nada tienen que ver con la Covid.

La sugestión

El poder de la mente humana es hasta ahora infinito y desconocido, cuando estudié psicología me tocó leer un estudio realizado por los nazis para determinar el poder de la sugestión,  y ahí narraban cómo a un preso se le explicó que harían un experimento para saber cuánta sangre podía perder un ser humano antes de morir; le vendaron los ojos, lo amarraron acostado y le insertaron una aguja, junto a él colocaron un balde al que le dejaban caer una gota de agua de forma constante, al preso nunca le sacaron sangre y murió desangrado.

Los seres humanos somos altamente sugestionables. Podemos llegar a comer sin tener apetito, solamente por la decoración del plato, podemos enfermar sin estar enfermos, o tener un orgasmo con que apenas nos toquen.

¿Sabes que se pueden comprar las verrugas? A algunos niños se les dice que comprarás su verruga y desaparecerá en el plazo de una semana, si el niño se lo cree, es muy posible que la verruga desaparezca. En un trabajo publicado en Annales de Dermatologie et de Venéréologie, se analiza el efecto de la sugestión en la curación espontánea de las verrugas originadas por virus. Aunque existe polémica al respecto, la mayoría de los investigadores afirman que entre un 20% y un 40% de las verrugas desaparecen bajo el efecto de tratamientos con placebo.

La ignorancia te puede enfermar o te puede curar. En lo personal creo que si una persona se convence de que se enfermará o se curará así sucede, pero el “truco” es convencer a tu parte lógica y racional de que es posible, el ejercicio de creencias de cada persona puede llevarlos a estos estados de enfermedad o de sanación. Por ejemplo el que le hagan “mal de ojo” o un “trabajito” de una venerable bruja o brujo, funcionará siempre y cuando a quien va dirigido crea que funcionará, en lo personal cuando estuve en Haití, una enamorada me hizo todo tipo de embrujos para que no me fuera de aquel paradisiaco lugar y salí de ahí sin una cabeza extra, lo mismo pasa cuando las personas ponen su salud en su creencias religiosas, si realmente pueden convencer a su razón de que tal santo o virgen lo sanará, así será.

Existe tanta información sobre la Covid-19 que si las personas se sugestionan lo suficiente, seguro que tendrán los síntomas y hasta podrían morir por ello sin tener el virus, así que además de comer sano y fortalecer el sistema inmunológico debemos trabajar todos los días para fortalecer nuestro buen ánimo. Por eso es que los médicos reconocen que las llamadas entre enfermos de Covid-19 y la familia son una cura más poderosa que los fármacos.

Por lo que les recomiendo que se sugestionen positivamente todo lo que puedan, a través de mantras, mandatos, o simples frases motivacionales porque podrían salvarles la vida. Piense cuándo fue la última vez que se dijo cosas buenas frente al espejo.

Sé consciente de que en este momento estás creando. Estás creando tu próximo momento basado en lo que sientes y piensas. Eso es lo único que es real.

La vida es una construcción consciente.
Iván Uranga
@CompaRevolución
iuranga@cnpm.mx



Linkografía:

Bodily maps of emotions. https://www.pnas.org/content/pnas/111/2/646.full.pdf

The Purpose of Our Emotions: https://www.verywellmind.com/the-purpose-of-emotions-2795181

DSM-V: https://docs.google.com/file/d/0B08c1LEUictRN2dVUGNKTHNxaXc/edit

How Our Emotions Work: https://www.spring.org.uk/2013/05/how-our-emotions-work-10-psychological-insights.php

Emotions and Types of Emotional Responses: https://www.verywellmind.com/what-are-emotions-2795178

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