Dos años con López Obrador. Autor: Venus Rey Jr.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador. Foto: Cuartoscuro.

Hoy se cumplen dos años del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Para muchos de sus seguidores, ha sido el mejor gobierno, no sólo de México, sino del mundo. Para muchos de sus opositores, ha sido el peor gobierno, no sólo de México sino del mundo. Desde luego, exageran unos y otros. Como todo gobierno, hay claroscuros, aciertos y errores. Quienes sostengan que no hay mejor gobierno en la galaxia que el de López Obrador, permítanme decirles que da risa su inocencia; lo mismo digo para quienes creen que no hay peor gobierno.

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Como suele suceder cuando dos posiciones son diametralmente opuestas, la verdad se encuentra en algún punto cercano al centro. Sin hacer un análisis de las acciones del gobierno en estos dos años, sólo quiero referirme a los niveles de aprobación del presidente: siguen siendo considerablemente altos. Casi todas las encuestas –sin importar si provienen de medios muy críticos– reportan una alta aprobación:

El Financiero: 64% de aprobación

Reforma: 62% de aprobación

Poll of Polls (Oraculus): 60% de aprobación

Mitofsky (El Economista): 58.4% de aprobación

El fenómeno López Obrador sigue causando sorpresa. Y lo digo porque si uno analiza las encuestas, la persona del presidente goza de gran aprobación, pero su gestión está reprobada en áreas como seguridad pública, economía, salud, combate a la corrupción y combate a la pobreza. Es tan grande el rechazo y hartazgo de millones de mexicanos a la corrupción y abuso de gobiernos pasados, que han creído y siguen creyendo el discurso anticorrupción del actual gobierno y el discurso ya manido de atribuir todos los males al neoliberalismo rampante. Y sí, hay que decirlo y admitirlo con todas sus letras: los anteriores gobiernos fueron de Horror, con hache mayúscula.

Dos años han pasado, lo que significa un tercio del tiempo total. Si fuera un juego de beisbol, estaríamos empezando la cuarta entrada –confío en que nadie pretenderá que haya extrainnings–. El tiempo marcha rápido y en un abrir y cerrar de ojos este gobierno habrá llegado a su fin. Entonces nos preguntaremos y tendremos más elementos para valorar si fue exitoso y si valió la pena.

Empero, y sin caer en pesimismos ni tremendismos, sino siendo acremente realista, pienso que las cosas continuarán más o menos con la inercia que tienen ahora, no sé si durante los cuatro años que quedan de esta administración, aunque lo más probable es que así sea: violencia a la alza, economía a la baja, desabasto en el sector salud, persistencia de la corrupción, mayor número de pobres.

Las personas –y los políticos particularmente– suelen mentir, pero los números no. Ahí están los datos oficiales del propio gobierno de AMLO: homicidio doloso y feminicidio romperán todos los records en 2020, y probablemente esa tendencia persista en 2021: la economía no podrá recuperar el nivel que tenía en diciembre de 2018, y probablemente no lo logre ni siquiera hacia una fecha tan tardía como finales de 2024; la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha manifestado recientemente su preocupación por el manejo de la pandemia en México, y si bien parece que aquí las críticas en ese rubro son ignoradas por la autoridad sanitaria federal, una voz que viene de fuera y que en ocasiones reconoció mérito en el manejo de la pandemia por parte del gobierno mexicano, no debería ser desoída, pues no se vale que los oídos estén abiertos a los elogios, pero estén cerrados a la crítica; el número de pobres está aumentando y la pobreza en general se está recrudeciendo. Este es el panorama. Qué más quisiera uno que fuera otro muy distinto y que México fuera un país sin violencia, o al menos que ésta estuviera disminuyendo rápidamente; que México tuviera una economía pujante, sin pobreza extrema; qué más quisiera uno que en lugar de más de 100 mil muertos por Covid, fueran unos 2 mil, como en algunos países con una población similar a la nuestra. Claro que los gobiernos pasados tienen responsabilidad en estos cuatro temas (seguridad, economía, pobreza, salud), pero es este gobierno el que prometió soluciones, y es a este gobierno a quien compete solucionarlos.

No hay gobierno, por malo que sea, que no tenga algo bueno, ni gobierno, por bueno que sea, que no tenga algo malo. Mi dignidad me impide ser un aplaudidor incondicional de este o de cualquier otro gobierno; y también mi dignidad me impide ser un lapidario detractor. Obrador no es dios, como creen muchos de sus seguidores; pero tampoco es satanás, como aseguran sus enemigos. La razón debe prevalecer sobre las emociones.

En la antigüedad persa, si un heraldo entregaba un mensaje al sátrapa y a éste no le gustaba, solía asesinar al mensajero. Espero que no me pase lo mismo.

Venus Rey Jr.
Venus Rey Jr.

Compositor de música sinfónica, escritor, ensayista y académico. Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana y Maestro en Filosofía por la Universidad Anáhuac. Su obra musical ha sido presentada en Estados Unidos, Rusia, Alemania, Reino Unido, Italia, Polonia, Ucrania, Austria, Argentina, Perú y México. Ha grabado diez discos de sus composiciones y publicado dos libros de narrativa, tres volúmenes de poesía y diversos ensayos jurídicos y filosóficos en revistas especializadas de la Universidad Iberoamericana, el ITAM y la Universidad Anáhuac. Es colaborador de Grupo Fórmula. Escribe en el diario El Economista y en las plataformas digitales de los periodistas Eduardo Ruiz Healy y Julio Hernández “Astillero”.

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