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¿Derrocar al presidente para poner a…? Por: Ivonne Acuña Murillo

Imagen ilustrativa. Foto: Antonio Meléndez/OEM-Informex.

Por: Ivonne Acuña Murillo.


En las últimas semanas se han intensificado los esfuerzos por “sacar” de la presidencia de la República a Andrés Manuel López Obrador (AMLO). A través de redes sociales circulan una serie de iniciativas con este propósito. Sin embargo, en la mayoría de los casos no se mencionan las razones por las que habría que derrocar al primer mandatario, el método para hacerlo o para elegir a quien debería de sustituirlo, ni mucho menos el nombre o nombres de los posibles candidatos a convertirse en “los salvadores de la Patria” en tiempos de coronavirus.

Dado lo anterior, se presentan aquí a algunos personajes de la vida pública que bien podrían estar en la cabeza de quienes buscan un cambio en la silla presidencial por métodos poco ortodoxos y no democráticos, antes de lo cual habrá que decir que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos contempla ya la posibilidad de que un presidente no termine su encargo, así como los métodos legales para sustituirlo.

En el caso de que el presidente abandonará su cargo por cuestiones legales, como por ejemplo la revocación de mandato, habría que atender a lo dispuesto en el Artículo 84 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para nombrar a un presidente interino, esto es:

En caso de falta absoluta del Presidente de la República, en tanto el Congreso nombra al
presidente interino o substituto, lo que deberá ocurrir en un término no mayor a sesenta días, el Secretario de Gobernación asumirá provisionalmente la titularidad del Poder Ejecutivo. En este caso no será aplicable lo establecido en las fracciones II, III y VI del artículo 82 de esta Constitución (…)

Cuando la falta absoluta del Presidente ocurriese en los dos primeros años del período respectivo, si el Congreso de la Unión se encontrase en sesiones y concurriendo, cuando menos, las dos terceras partes del número total de los miembros de cada Cámara, se constituirá inmediatamente en Colegio Electoral y nombrará en escrutinio secreto y por mayoría absoluta de votos, un presidente interino, en los términos que disponga la Ley del Congreso. El mismo Congreso expedirá, dentro de los diez días siguientes a dicho nombramiento, la convocatoria para la elección del Presidente que deba concluir el 
período respectivo, debiendo mediar entre la fecha de la convocatoria y la que se señale para la realización de la jornada electoral, un plazo no menor de siete meses ni mayor de nueve. El así electo iniciará su encargo y rendirá protesta ante el Congreso siete días después de concluido el proceso electoral.

Si el Congreso no estuviere en sesiones, la Comisión Permanente lo convocará inmediatamente a sesiones extraordinarias para que se constituya en Colegio Electoral, nombre un presidente interino y expida la convocatoria a elecciones presidenciales en los términos del párrafo anterior.

Las fracciones mencionadas al inicio del artículo indican que deben obviarse los siguientes condicionantes: el político debe tener 35 años cumplidos al tiempo de la elección (Fracción II); haber residido en el país durante todo el año anterior al día de la elección (Fracción III); y no ser Secretario o subsecretario de Estado, Fiscal General de la República, ni titular del poder ejecutivo de alguna entidad federativa, a menos de que se separe de su puesto seis meses antes del día de la elección (Fracción VI).

La Revocación de Mandato, aprobada por el Congreso de la Unión y por lo menos 17 congresos locales, hacia finales de noviembre de 2019, y cuyo decreto fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, el 20 de diciembre del mismo año, e incluida en el Artículo 35 Constitucional, que en su Fracción IX indica que el proceso de revocación será convocado por el Instituto Nacional Electoral (INE) a petición del tres por ciento de los ciudadanos y ciudadanas inscritos en la lista nominal de electores, distribuidos en al menos diecisiete entidades federativas, cuidando que por cada estado se cumpla el requisito del tres por ciento de la lista nominal. Dicha revocación se podría solicitar, por única ocasión, durante los tres meses posteriores a la conclusión del tercer año de gobierno, mediante firmas recabadas en los formatos proporcionados por el INE.

Ahhh, pero claro, olviden lo dicho arriba, pues no es el caso. Aquí de lo que se trata es de hacer caer al presidente de la República por otros métodos y sin esperar a que legalmente proceda la revocación de mandato.

Esos otros métodos incluyen una bien orquestada campaña de fake news, rumores, datos imprecisos, exageraciones, supuestos análisis y guerras de cifras que corren por las principales redes sociales como WhatsApp, Twitter, Facebook y YouTube, como advirtiera la senadora Blanca Piña, el 28 de abril, al hablar de “’intentos golpistas y desestabilizadores’ hacia la Cuarta Transformación durante la pandemia de coronavirus.”

Asimismo, la preparación de foros como el organizado el 7 de mayo por el grupo “Pensando en México”, en el cual el ex secretario de Salud y ex rector de la UNAM, José Narro Robles, afirmara que el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López Gatell, subestimaba el número de personas contagiadas y muertas por Covid-19.

En los últimos días, han aparecido convocatorias para sumarse a movimientos que buscan que López Obrador deje la silla presidencial en diciembre de este año o en noviembre de ser posible. Un ejemplo preciso lo ofrecen el FRENAAA, Frente Nacional AntiAMLO, Frente Nacional Ciudadano y el Congreso Nacional Ciudadano, que en redes sociales invitan a la gente a unirse y formar sus propios grupos para obligar al presidente a dejar su cargo.

A los abiertos intentos golpistas se suman las columnas periodísticas y mensajes en Twitter y YouTube de un conjunto de analistas, comentaristas, políticos e ideólogos de la derecha que día tras día golpean al presidente de la República desvirtuando en muchas de las ocasiones lo dicho por él, como en el caso de Javier Lozano, aquel que no fue admitido como vocero por el grueso de empresarios de la Coparmex, quien en un tuit sacó de contexto lo dicho por López Obrador en el video grabado por Epigmenio Ibarra haciéndolo sostener que: “Nosotros manejamos la opinión general porque nosotros somos los que controlamos a los principales periódicos del país”, cuando era una clara referencia histórica a la época de Antonio López de Santa Anna y una idea insostenible hoy en que el mismo presidente se ve enfrentado a diversos medios impresos. Lozano fue desmentido y forzado a rectificar por el académico y analista político Hernán Gómez y la escritora y dramaturga Sabida Bergman.

Por si acaso no alcanzara, a los medios nacionales se sumaron artículos publicados en medios internacionales como los diarios The Wall Street Journal y The New York Times, de Estados Unidos, y El País, de España, que el jueves 8 de mayo, pusieron en duda las cifras oficiales de muertos y casos positivos de Covid-19 en México, apoyando con ello la guerra de cifras desatada en contra del gobierno federal y su principal vocero en materia de Covid-19, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud Hugo López-Gatell.

Pero, como los ataques directos en medios impresos, radio, televisión o redes sociales pudieran no tener el impacto deseado, emulando la protesta convocada por el partido Vox en España, el 23 de mayo, en contra de la gestión del jefe de gobierno Pedro Sánchez en torno a la crisis del coronavirus, cientos de manifestantes con cubrebocas formaron largas filas de coches, en varias ciudades a lo largo de México, para pedir la renuncia del presidente López Obrador a través de claxonazos, pancartas, mantas y consignas escritas en los cristales de los autos en los que se podía leer “Fuera AMLO”, “AMLO vete ya”, “AMLO traidor fuera”, “Reconoce que no puedes. Renuncia AMLO”, “Fuera Morena, la desgracia de México”, etc.

Al mismo tiempo, se está buscando construir una narrativa que justifique las airadas y excesivas peticiones de quienes pretenden hacer a un lado 30 millones de votos, a partir de imprecisiones ideológicas que no se corresponden con la realidad del gobierno lopezobradorista, al acusarlo de “dictador comunista”.

Imputación algo ridícula, extemporánea y falta de sustento práctico, pues ninguna de las medidas tomadas por la actual administración federal apunta a la expropiación de la propiedad privada, a la socialización de los medios de producción, a la desaparición de las clases sociales como dicta la filosofía marxista en relación con la última etapa histórica de la humanidad. Por el contrario, se puede sostener que la de López Obrador es una visión de capitalismo atenuado que busca reducir los efectos negativos del mercado, elevar el nivel de vida de las grandes mayorías y devolver al país la sustentabilidad en materia alimentaria y energética, más al estilo del Estado de Bienestar, modelo económico que buscó hacer frente precisamente a la amenaza que significaba el socialismo soviético.

Por otra parte, a pesar del estilo personal confrontacionista de López Obrador y de cierta tendencia suya a centralizar el poder y la toma de decisiones, calificarlo como “dictador” es un exceso que no se sostiene en los hechos.

Así que, llamar al presidente de la República “dictador comunista” es una arenga de las élites política y económica dirigida primero, a un sector temeroso de perder los privilegios que sexenio tras sexenio ha incrementado y poco formado en ciencia política para entender las grandes diferencias entre un político con tendencia izquierda y un comunista al estilo de los años 70. Segundo, a grupos desinformados de las clases medias que se han creído eso de que AMLO es un peligro para México, un Hugo Chávez en potencia, incapaces de comprender el papel que desempeñan, como clase, en la estrategia de enriquecimiento de la cada vez más reducida élite económica.

Es así como el Frente Nacional AntiAMLO (FRENAAA), Frente Nacional Ciudadano y el Congreso Nacional Ciudadano, organizadores de la manifestación denominada “López Vete Ya” o “Claxonazo contra el Gobierno Federal”, pretenden reunir a millones de mexicanos para obligar a renunciar al presidente.

Las caravanas de autos, de gente de clase media que cree que ya forma parte de la punta de la pirámide económica, y las demandas de sus ocupantes provocaron una airada respuesta en redes sociales, especialmente en Twitter donde a partir de los hashtags #AMLOLujoDePresidente y #AMLOSeQueda se leyeron mensajes en los que se decía que cuando los privilegiados de este país son los que salen a ‘protestar’ es justo cuando te das cuenta que Andrés Manuel está haciendo las cosas bien. Igualmente, en un cartón publicado en Politburo-digital.com se podía leer “Ahora diles que el dinero que se gastaron en gasolina para sus coches con los que se manifestaron será para la construcción de la refinería de Dos Bocas”. Otro usuario reconocido como Pedro Enfierrado (Parodia), en clara alusión a Pedro Ferriz de Con, tuiteó “No están ustedes para saberlo ni yo para contarlo. ¿Ya vieron el éxito de FRENAA? Pues ahora si tiemblen, porque a más tardar mañana renuncia ANLO”. En otro meme se comparó a los carros de los manifestantes con carritos infantiles, de la película Cars, que se alquilan en una plaza pública. En un tuit más, de Junne, se podía leer: “Si te sientes pendejo en la vida, recuerda que hay gente haciendo Caravanas AntiAMLO en auto”.

La intentona golpista de las últimas semanas lleva a preguntarse por quién podría ocupar la silla presidencial en caso de que los malquerientes de AMLO tuvieran éxito. Vayan aquí algunas de las propuestas que deben rondar las cabezas de los avezados opositores.

El presidente de la Coparmex, Gustavo de Hoyos Walther, quién a pesar de que no pudo imponer como vocero de la corporación que preside al insigne Javier Lozano se sabe con la capacidad suficiente para gobernar un país tan complejo como México, al fin y al cabo, qué se puede perder al dejarlo gobernar, aunque no concite ni el apoyo de la gente de su propio gremio.

Enrique Alfaro Ramírez, gobernador de Jalisco por Movimiento Ciudadano, quien en las últimas semanas se ha enfrentado al presidente de la República y que siendo presidente cuidaría mejor de la población en tiempos de pandemia, a partir de medidas antidemocráticas y quien además, a diferencia de López Obrador, si tiene mucha voluntad para endrogar a su estado o, por mejor decir, contratar deuda en beneficio de la población, como ha hecho en el año y medio de su administración en que ha, por lo menos, duplicado la deuda pública de su entidad.

Jaime Bonilla Valdez, gobernador de Baja California por Morena, que bien podría cubrir el interinato al frente de la presidencia de la República y darnos la feliz noticia de que su tiempo en el cargo se ampliaría de unos meses a varios años, ¿cuántos? No se sabe, dependerá de lo que haya que pagar a miembros del Congreso Federal para que voten a favor de semejante decisión.

Si de gobernadores se trata, bien se podría pensar en Miguel Barbosa Huerta, de Puebla quien a pesar de decirse morenista le ha reclamado al gobierno federal en materia de salud. Como presidente podría proteger a los ricos en contra del coronavirus, pues como él mismo dice a los pobres no les da. Podría también hacer feliz al pueblo con dichos populares como aquel del castigo divino.

Otro candidato ya conocido que bien podría ocupar el lugar de López Obrador es Ricardo Anaya Cortés, quien además de gobernar haría las delicias de la población grabando covers con Juan Zepeda Hernández o con Yuawi, tocando la guitarra, el teclado o yendo a la escuela por Mateo, que sus otros hijo e hija se regresan solos.

Una persona idónea más, para los golpistas, es el actual presidente del PAN, Marko Cortés Mendoza, cuyo carisma, experiencia, conocimiento del sistema político y preclara inteligencia, a decir de sus amigos, alcanzarían para resolver en poco tiempo los principales problemas del país y llevarlo a un mejor rumbo que López Obrador.

Para no dejar fuera a quienes trabajan en los medios, quienes pretender sacar a AMLO podrían proponer a Pedro Ferriz de Con, quien ya intentó ser candidato a la presidencia de la República y quien se encuentra muy ocupado tratando de “quitar” a López Obrador. No tendría desperdicio un presidente que a la menor provocación “pendejeara” a un reportero o a uno de sus gobernados al momento de pedirle cuentas, pues ya tiene experiencia en estos menesteres y además busca certificarse en sedición y golpes de Estado.

Margarita Zavala Gómez del Campo, quien, en su aventura como candidata independiente a la presidencia de la República, fue cuestionada por las dudosas firmas recabadas. Pero no se piense mal, de lograr fundar su nuevo partido México Libre, ya no tendrá que acudir a trampitas para gobernar a México. Mejor aún, si los golpistas quitan a AMLO y la ponen a ella tendrá la oportunidad sin igual para limpiar la oscura memoria de su marido y su daños colaterales.

Bueno, ya si no se puede poner a Margarita, por eso de que se baje de la intentona antes de llegar, bien se podría optar por una especie de reelección y traer de nuevo a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, total ¿qué son unos cientos de miles de efectos colaterales más? Ya ni aguantan nada, todo por ganarle la guerra al narco y a la delincuencia organizada.

O, ya muy desesperados, quienes buscan apasionadamente dar un golpe blando en contra del actual presidente de la República, bien podrían proponer a Javier Lozano, Adela Micha, Carlos Loret de Mola, Javier Alatorre, Pati Chapoy, Hilario Ramírez, mejor conocido como Layín, pues al fin sólo roba poquito y hace feliz al pueblo al levantarle la falda a una adolescente, o mejor aún a Laura Bozzo para que haga pasar a los desgraciados. Total, de lo que se trata es de quitar a AMLO, quien llegue en su lugar es al final, la última de sus preocupaciones.

En fin, sugiera usted que son tiempos de canallas. De lo que se trata aquí es de quitar al presidente electo democráticamente para poner a cualquiera que acceda a restaurar los privilegios perdidos o por perder.

IVONNE ACUÑA MURILLO

ARTICULISTA

Prensa Ibero y Revista Zócalo

ARTÍCULOS PUBLICADOS

25 académicos y más de 250 periodísticos

COLUMNISTA INVITADA 

El Economista, El Universal, Milenio Diario, Excélsior, The Huffington Post México y La Silla Rota.

Twitter: @ivonneam

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