MEXICO, 15 abr (Xinhua) — El consumidor de Estados Unidos es el que recibe el impacto negativo más directo con la imposición de aranceles a productos procedentes de México, aseguró hoy el socio especialista en comercio exterior de la firma contable Salles Sainz Grant Thornton (SSGT), Mario Echagaray.
En el caso de las tarifas que Estados Unidos mantiene al acero y al aluminio mexicanos, el gravamen tienen “un efecto dominó”, pues además de encarecer los insumos, el comprador estadounidense también enfrenta un mayor precio, dijo.
“Lo anterior, eventualmente ocasionará que disminuyan las exportaciones de acero a Estados Unidos, país que, aunque es un importante productor de acero, no logra cubrir su demanda nacional de acero y por ello recurre a la importación”, indicó Echagaray en una nota de prensa.
Desde junio de 2018 la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, impone un arancel del 25 por ciento a las importaciones de acero y de un 10 por ciento a las de aluminio de México y Canadá, sus socios en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), además de otros países.
Echagaray dijo que está previsto que en abril la Comisión de Comercio estadounidense emita su informe sobre las implicaciones económicas del renovado TLCAN, que aunque fue firmado el pasado 30 de noviembre aún está a la espera de ser ratificado en los legislativos de los tres países.
“Sin embargo, considero sumamente importante entender el efecto de todo lo que implica la imposición de aranceles”, explicó el experto de Salles Sainz Grant Thornton, que forma parte del consorcio global británico del mismo nombre.
“El hecho que Estados Unidos imponga aranceles a productos mexicanos por su importación a Estados Unidos, los primeros afectados serán los estadounidenses”, agregó.
La medida también ha afectado el comercio de México con Estados Unidos en esos metales, ya que de acuerdo con la Cámara Nacional de la Industria del Hierro y del Acero desde la imposición del gravamen, las exportaciones mexicanas de acero a Estados Unidos bajaron 37 por ciento, dijo el experto.
La industria siderúrgica mexicana representa el 10,6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) manufacturero, el 6,2 por ciento del industrial y el 1,9 por ciento del nacional, explicó Echagaray.
El viernes pasado, la secretaria (ministra) mexicana de Economía, Graciela Márquez, pidió a EEUU poner fin a los aranceles a las importaciones de acero y aluminio durante la reunión que sostuvo con el secretario de Comercio de ese país, Wilbur Ross, en la ciudad mexicana de Mérida, en el estado de Yucatán (sureste).
El gobierno estadounidense utiliza la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 para imponer aranceles a los productos de acero y aluminio importados aludiendo el tema de la seguridad nacional.

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