“Claudia Sheinbaum, ¿superando al maestro?” Autora: Ivonne Acuña Murillo

Fotografía: Milton Martínez / Secretaría de Cultura de la Ciudad de México

En los últimos meses, el manejo y comunicación de dos fenómenos por parte de la gobernante de la Ciudad de México (CDMX), Claudia Sheinbaum Pardo, a saber: la pandemia provocada por la enfermedad de Covid-19 y el intento de asesinato del secretario de Seguridad Ciudadana Omar García Harfuch, permiten afirmar que podría estar superando a su maestro el actual presidente de la República Andrés Manuel López Obrador (AMLO), en materia de comunicación política.

Muy al inicio de su administración, las medidas tomadas, así como algunas de sus frases la situaban como la copia, “en chiquito”, del primer mandatario. Desde la campaña para acceder al puesto que ahora ocupa hasta hace algunos meses, pasando por su toma de protesta, parecía sólo estar emulando lo hecho y dicho por López Obrador. 

En su toma de protesta como jefa del gobierno capitalino, el 5 de diciembre de 2018, refirió algunas frases con las cuales ratificó la relación de su programa de gobierno con lo propuesto por el primer mandatario, en temas como: el gobierno puesto al servicio de los ciudadanos, el uso de la fuerza pública y su negativa a reprimir a la población, la conformación de un gobierno austero y por supuesto, la lucha en contra de la corrupción política.

Siguiendo la estrategia utilizada para ganar la elección a la jefatura del gobierno de la CDMX, durante su toma de posesión volvió a mostrar su vínculo con AMLO afirmando “Es un honor haber caminado junto con millones de capitalinos estas décadas, al lado de quien hoy es presidente de la República” y al comprometerse de la misma manera que el primer mandatario en su propia toma de protesta  y repetir la promesa hecha por él: “Vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos, nuestros corazones y nuestras voluntades para estar a la altura de este pueblo. No les vamos a fallar”.  Claro, para no parecer una simple repetidora del discurso presidencial en algún momento de su discurso dejó ver que: “Coincidimos por convicción…”.

En un hecho que, el ejemplo del jefe del Estado mexicano impone normas, reglas, acciones y ejemplos a seguir. Como buena alumna Sheinbaum se cuidó de emularlo en casi todo, haciendo las adaptaciones pertinentes: reunión los lunes a las 6 de la mañana con el gabinete de Seguridad Nacional; de martes a viernes, de 6 a 7 de la mañana audiencia pública con la ciudadanía; Gabinete de Seguridad capitalino, de 7 a 8 de la mañana; de 9 a 10, todos los días, reunión con el director del Sistema de Aguas; sábados y domingos, de 8 a 9, Gabinete de Seguridad y todos los sábados Tequio (trabajo colectivo), entre funcionarios y ciudadanos.

Pero, a pesar del bajo perfil y de su discreto desempeño, la jefa de gobierno ha ido, poco a poco, construyendo su propio estilo de gobierno, superando los errores de los primeros meses e imprimiendo un toque, se diría, más científico que político a sus acciones.

En primer lugar, destaca el abandono de la “victimización” y la “personalización” como una manera de enfrentar las protestas ciudadanas. Fue el caso de su respuesta a las protestas de grupos de mujeres por la supuesta violación de una menor de edad por cuatro policías de la CDMX, el 12 de agosto de 2019, cuando algunas manifestantes lanzaron diamantina morada en contra del entonces secretario de Seguridad Ciudadana, Jesús Orta, y después de la histórica marcha del viernes 16 de agosto, en que mujeres indignadas pintaron, rayaron, rompieron, patearon, gritaron.

A pesar de la historia de lucha de las mujeres por una vida libre de violencia, la mandataria asumió que se trataba de una provocación para obligar a su gobierno a dar una respuesta violenta, emulando la respuesta dada por el propio presidente a protestas públicas como el bloqueo de las vías del tren, llevado a cabo por profesores del sector disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), la Confederación Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), en Michoacán, en el mes de enero de 2019. Por mencionar sólo un ejemplo.

En este caso, como en muchos otros, el presidente aclaró que no utilizaría la fuerza pública para volver a los manifestantes al orden y que no había de caer en provocaciones, anteponiendo a la opinión pública como el juez que había de decidir quién tiene la razón.

La respuesta de Sheinbaum se quedó a la altura de una manifestación visceral, misma que anteriormente ya había aplicado en el caso de un bloqueo de taxistas, el 3 de junio del mismo año.

Hasta aquí, la jefa de gobierno seguía repitiendo “pie juntillas” las frases de “su jefe” político, en contextos diferentes y sin el nivel de sofisticación teórico-pragmática de López Obrador. ¿En qué momento, entonces, comenzó a marcar la diferencia, pero, sobre todo, a construir su propia manera de gobernar?

Primero, cuando tomando nota de su error de comunicación, el cual bien se podría relacionar con la enorme y exaltada marcha del 16 de agosto, se reunió con algunos de los grupos de mujeres y anunció una serie de medidas para responder a su exigencia de seguridad.

Igualmente, ante la falta de resultados no dudó en separar de su gobierno a Jesús Orta, para nombrar en su lugar, precisamente, a Omar García Harfuch. Medida no tomada por el presidente de la República con su propio equipo de Seguridad en eventos fallidos como el intento de captura de Ovidio, hijo del Chapo Guzmán.

Pero, se sostiene, el momento cumbre en que se separa de AMLO, para dar rostro a un estilo propio, paradójicamente siguiendo sus enseñanzas, es cuando se dirige a la población justo cuando la pandemia de Covid-19 comenzó a hacer presencia en la CDMX.

El mensaje textual, fue: “Hoy 17 de marzo a las 5 de la tarde, les informo que tenemos registrados en la Ciudad de México 21 casos de Covid-19. Todos los casos están perfectamente identificados y sabemos que su contagio proviene de lugares fuera del país. Las personas que estuvieron en contacto con estas 21 también están identificadas y aisladas y son a las que llamamos casos sospechosos. Quiero repetir el número, la ciudad tiene cerca de 9 millones de habitantes, 5 millones de población flotante todos los días y hoy hasta el momento son 21 casos, todos identificados y atendidos. Además, les informo que la Secretaría de Salud realiza pruebas aleatorias en hospitales y centros de salud de la ciudad y hasta ahora no se ha encontrado ningún otro caso. La postura del gobierno de la ciudad que he consultado con expertos nacionales e internacionales la puedo resumir en la siguiente frase: ‘Todo a su tiempo’. El anticiparnos a medidas drásticas también tiene un gran impacto negativo en la economía familiar de millones de capitalinos. Tengan la certeza de que en el momento en que sean necesarias medidas más drásticas las voy a tomar y estamos preparados para ellas. Como jefa de gobierno mi responsabilidad es la salud pública, pero también la seguridad y la economía, el bienestar de la población. Ahora, no parar la ciudad en este momento no significa no cuidarnos, por eso hemos suspendido los eventos de gobierno y los privados mayores a mil personas y a partir del viernes 20 la Secretaría de Educación Pública anunció la suspensión de clases, que recordemos no son vacaciones, se trata de cuidarnos. El momento en que nos encontramos requiere de absoluta responsabilidad, de todas y de todos, por eso les hago un llamado a que tomemos las medidas preventivas con toda responsabilidad. El reto mayor es no contagiar y no ser contagiado. Por eso, si tenemos los síntomas de enfermedad respiratoria grave es mejor quedarnos en casa y contactar a nuestro médico o llamar a Locatel o mandar un mensaje SMS al 51 51 5, que ha puesto el gobierno de la ciudad a tu disposición. En particular, tenemos que cuidar a nuestros adultos mayores, que se ha demostrado en otros países que son los más vulnerables frente al Covid-19. Repito, ‘todo a su tiempo’ y ayúdanos a no contagiarse y a no contagiar. Muchas gracias a todos y voy a seguir informando”.

La necesidad de una cita tan extensa permite afirmar que este discurso marca la diferencia con su jefe y maestro, de quien se esperaba un discurso semejante, dado en cadena nacional.

Si se revisa con cuidado el texto del discurso se puede ver claramente la metodología seguida: 1. Marcar día y hora, por eso de que en algún momento se le acusara de no haber actuado cuando debía de hacerlo. En este punto, destaca que tan sólo unos días después, el domingo 22 de marzo a la misma hora, en un segundo mensaje de iguales características, la jefa de gobierno dictó la restricción de actividades al duplicarse el número de personas contagiadas, pasando de 21 a 45, además de explicar puntualmente los síntomas de la enfermedad, entre otras cosas. 2. La contundencia de los números reportados no sólo en relación con las personas infectadas, sino en comparación con el número de habitantes y población flotante. 3. El señalamiento en torno a la trazabilidad del contagio y a la aplicación de pruebas. 4. La afirmación de su responsabilidad como gobernante y el plan a seguir. 5. El llamado directo a la gente a participar y tomar las medidas necesarias. 6. Los datos de contacto en caso de comenzar con los síntomas. 7. Y, la repetición de una sencilla frase ‘todo a su tiempo’ resumiendo los consejos de los expertos.

Los mensajes de este tipo han continuado, por ejemplo, cuando hubo que responder ante un audio que circulaba en WhatsApp, en el que un supuesto empleado de compras de la CDMX contradecía a la jefa de gobierno, diciendo que había muchos más muertos que los por ella reportados.

En este punto, los mensajes de Sheinbaum marcan una diferencia con los mensajes enviados por el presidente de la República en torno a la misma materia.

Por supuesto, la comunicación de un gobierno no lo es todo, las acciones implementadas son la otra parte del binomio “gestionar y comunicar” que, de acuerdo con el estudioso de la comunicación política, Rafael Yáñez, debe cumplir todo gobernante. Esto es, “hacer” y “comunicar” lo hecho.

En este punto, se deben tener en cuenta las acciones del gobierno capitalino para atender la propagación de la enfermedad de Covid-19 y las consecuencias económicas que el confinamiento forzoso ha provocado. En el primer caso, destacan los sistemas implementados para atender telefónicamente a quienes tengan dudas sobre si ya han contraído la enfermedad o no, el cuestionario que permite recoger información a distancia, la llamada respondida en media hora para informar a quien llamó si está contagiado o no y si debe acudir a un hospital, y el envío de una ambulancia en caso necesario y una aplicación para saber, vía el celular, qué hospitales cuentan con camas en caso de síntomas graves, etc.

En las últimas semanas destaca igualmente, la implementación y clara explicación del semáforo sanitario, además de las medidas relacionadas con la reapertura gradual de las actividades económicas. La sistemática distribución de espacios y días para el reinicio de actividades comerciales en el centro de la CDMX es una muestra clara de la orientación científica de la mandataria y su equipo de asesores.

La segunda oportunidad para mostrar la conformación de ese estilo personal de gobernar se dio en ocasión del intento de asesinato en contra del secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, quien a las 6:38 de la mañana del viernes 26 de junio fue interceptado por un comando fuertemente armado. En el lugar, murieron dos de sus escoltas y una mujer que transitaba por ahí de camino a su trabajo. El secretario fue llevado herido a un hospital del sur de la ciudad, donde se recupera.

Resalta la pronta respuesta, cosa de minutos, de la policía capitalina para responder a la llamada de auxilio del mismo secretario y su nivel de organización, así como la inmediata captura de 12 personas involucradas en el evento y 7 más en las siguientes horas, producto del trabajo coordinado con la Procuradora General de Justicia de la CDMX, Ernestina Godoy Ramos.

En términos de comunicación, es de resaltar que Sheinbaum dio, dos horas y media después, a las nueve de la mañana, una conferencia de prensa para informar de lo sucedido hasta ese momento, a diferencia del presidente, cuando decidió posponer la rueda de prensa hasta la mañana siguiente, después de su acostumbrada “mañanera” en el caso de la captura fallida de Ovidio Guzmán.

La mandataria se mostró rápida, precisa y contundente en sus respuestas, sorteando la presión de reporteros y reporteras que querían lograr la nota sacándole información que no estuvo dispuesta a brindar, para no entorpecer las investigaciones, pero sin mostrarse confundida o rebasada. Resalta también su postura frente a lo sucedido y su afirmación de que “Aquí no hay marcha atrás”.

Finalmente, en términos comunicativos, la mandataria no descuidó la parte simbólica, primero al dar la conferencia de prensa acompañada por el general Martín Salvador Morfín, comandante de la primera zona militar y coordinador de la Guardia Nacional en la Ciudad de México, y después al visitar en su cuarto de hospital a García Harfuch y tomarse la foto con cubrebocas y todo, mientras él sonreía. Una diferencia más, pues el primer mandatario no acostumbra ese tipo de fotos.

Por supuesto, las enseñanzas, apoyo y porras del actual presidente ayudan a Sheinbaum para imponer su sello a la administración que encabeza.


IVONNE ACUÑA MURILLO

ARTICULISTA

Prensa Ibero y Revista Zócalo

ARTÍCULOS PUBLICADOS

25 académicos y más de 250 periodísticos

COLUMNISTA INVITADA 

El Economista, El Universal, Milenio Diario, Excélsior, The Huffington Post México y La Silla Rota.

Twitter: @ivonneam

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