Si hacemos un análisis con la cabeza fría y basados en hechos y estadísticas arribaríamos a la conclusión de que todos los presidentes mexicanos del siglo en curso –es decir, de Fox a López Obrador– han sido malos, y algunos terribles. Pero en mi opinión, quien más daño ha causado a México ha sido Felipe Calderón Hinojosa. Y no se trata aquí de simpatías o antipatías. Se trata de hechos verificables.
Con Felipe Calderón tuvimos un narcogobierno. Ya no podemos especular si eso fue cierto o no, porque quien fuera secretario de Seguridad Pública durante los seis años de Calderón, quien fuera la persona encargada de combatir al narcotráfico ha sido encontrada culpable de narcotráfico por una corte federal en Estados Unidos.
No entiendo –y si usted lo entiende, explíquemelo– por qué muchos panistas y opositores al actual régimen de algún modo y en cierta medida defienden a García Luna descalificando el juicio en Nueva York, como si García Luna hubiera sido procesado en un sucio juzgado de alguna corrupta dictadura latinoamericana. No, señoras y señores. El secretario de seguridad pública de Calderón fue procesado en una corte federal de los Estados Unidos. He oído incluso a periodistas que desacreditan el procedimiento y deslegitiman las pruebas ahí presentadas, como si hubieran estado presentes y tuvieran conocimiento profundo del derecho penal federal de Estados Unidos. Y no solo eso: esta gente que intenta defender a García Luna desacreditando las pruebas, es la misma gente piensa que Felipe Calderón fue un buen presidente y que no sabía de lo que hacía su secretario de seguridad pública. Oponerse al actual régimen –que también ha sido malo– con la estrategia de defender, e incluso exaltar cualquiera de los tres sexenios anteriores, pero particularmente el de Calderón, es un desatino, una necedad, una torpeza, y por eso la oposición no termina de articularse.
Calderón insiste en que no sabía nada sobre las actividades criminales de García Luna. ¿Usted le cree? Si usted es morenista, claro que no le creerá, pero no porque tenga usted argumentos, sino porque odia a Calderón. Aquí no se trata de odiar a nadie, sino de dar razones y descubrir la verdad. Le voy a dar tres razones por las cuales es imposible sostener que Calderón no supiera nada sobre García Luna.
Primera razón. El emblema de Calderón, la razón de ser de su gobierno, su estrategia legitimadora tras una elección impugnada, su bandera, su acción más importante… fue el combate al crimen organizado, a los narcotraficantes. El hombre que tendría asignada esta misión fundamental tenía que ser alguien de su completa confianza y de inquebrantable lealtad. Ese hombre fue Genaro García Luna, que ya había completado seis años al frente de la AFI durante el sexenio de Fox. Es decir, no era un improvisado que no supiera de la materia. Y siendo el combate al crimen organizado el corazón fundamental de ese gobierno, es imposible que el presidente no haya estado supervisando personalmente y no hubiera estado al tanto de todo. Así que resulta imposible que Calderón no supiera, así como es imposible que Juan Pablo II o el entonces cardenal Ratzinger no supieran de la horrenda pederastia que cometían cientos y cientos de sacerdotes en todo el mundo. Perdón que utilice este símil, pero ayuda a subrayar el punto. Si le molesta el símil, lo ofrezco este otro: es como si resultara, al terminar este sexenio, que las obras insignia de López Obrador (tren maya, AIFA, Dos Bocas, etcétera) estuvieron llenas de corrupción y que López Obrador dijera que no sabía nada. Estaría mintiendo, igual que ahora miente Calderón.
Segunda razón. Calderón fue advertido por el general subsecretario de la Sedena, Tomás Ángeles Dauahare, el 9 de mayo de 2007. El secretario de Gobernación, en aquel entonces Juan Camilo Mouriño, estuvo presente, de modo que no solo Calderón lo sabía, sino también Mouriño. Calderón pidió a Dauahare que le pusiera todo por escrito, cosa que el general hizo unos días después. Calderón no fue advertido por un soldado raso, sino por un general subsecretario de la Defensa Nacional. Así que mire usted: Calderón lo sabía, Mouriño lo sabía y en la Sedena lo sabían. ¿Y qué hizo el régimen de Calderón? Reprimir brutalmente al general, primero cesándolo y luego acusándolo falsamente para recluirlo en una prisión de máxima seguridad, Almoloya de Juárez. Pero como no había ninguna prueba, el general fue exonerado por un juez en abril de 2013.
Tercera razón. Javier Herrera, coordinador de seguridad regional de la Policía Federal Preventiva también advirtió a Calderón sobre las actividades delictivas de García Luna. Y lo hizo dos veces, por escrito: en febrero y en mayo de 2008. La segunda carta iba con copia a Eduardo Medina Mora, entonces Procurador General de la República. De modo que no solo Calderón lo sabía: también lo sabían en la PGR, con Medina Mora, y lo sabían en la Policía Federal Preventiva. ¿Y qué hizo el régimen de Calderón? Lo mismo: reprimir brutalmente a Javier Herrera, cesándolo, acusándolo falsamente de delitos y encarcelándolo en noviembre de 2008. Pero igual que con Dauahare, un juez lo exoneró porque no había ninguna prueba en su contra.
Además de las advertencias claras, precisas y por escrito del general Dauahare y de Javier Herrera, se sabe que la Conferencia del Episcopado también tenía mucha preocupación por lo que estaba sucediendo y un grupo de obispos, encabezados por Carlos Aguiar, acudió a Los Pinos e informó a Calderón. También Manuel Espino, entonces presidente del PAN, refiere haber advertido a Calderón después de una reunión de ex jefes de Estado en Colombia, sobre seguridad. En esa reunión internacional, refiere Espino, se sabía de lo que estaba haciendo García Luna en México y había preocupación por la pasividad del presidente mexicano.
En suma, no solo Calderón lo sabía. Lo sabían en la Defensa Nacional, lo sabían en Gobernación, lo sabían en la PGR, empezando por Eduardo Medina Mora, que era el procurador; lo sabían en la Policía Federal Preventiva; lo sabían en la iglesia y lo sabían en Acción Nacional. Es más, era de conocimiento público: lo denunció Anabel Hernández en dos libros que causaron escándalo y malestar al gobierno, uno publicado en 2008, Los cómplices del presidente, en el que la periodista da cuenta de todo lo que estaba haciendo García Luna; otro de 2010, Los señores del narco, en el que profundiza el tema; y uno más, de 2012, México en llamas. El legado de Calderón, en el cual resume la brutal y desastrosa administración de este mal presidente. Suponiendo, sin conceder, que Calderón no hubiera sabido nada, ¿usted cree que después de estos tremendos escándalos editoriales no iba el presidente a investigar y a ponerle un hasta-aquí a García Luna? Y no lo hizo. ¿Sabe usted por qué? La respuesta es obvia.
Queda claro ahora que durante la administración de Felipe Calderón México tuvo un narcogobierno. Ese solo hecho convierte a Calderón en el peor y más nocivo presidente en todo lo que va del siglo. El presidente sabía lo que estaba sucediendo, y muchos de sus funcionarios también, pero nadie hizo absolutamente nada. Hicieron creer a México que estaban en una cruzada contra el crimen, desataron una guerra cuyos efectos aún hoy los sufrimos, bañaron de sangre al país, pero lo que en realidad hicieron fue apoyar a un grupo criminal; no fue la guerra contra el narco, sino la exaltación y la apoteosis del Cártel de Sinaloa.
No sólo Calderón tiene que dar explicaciones. García Luna tuvo el control desde el sexenio de Fox, y Fox también tiene mucho qué explicar. Los integrantes de los gabinetes de seguridad de Fox y de Calderón tienen que dar también muchas explicaciones: los generales Vega García y Galván Galván; los almirantes Peyrot y Saynez; los secretarios de Seguridad Pública Gertz Manero y Eduardo Medina Mora; los procuradores Macedo de la Concha, Cabeza de Vaca, Medina Mora y Chávez Chávez. Lo que logró García Luna no fue obra de un solo hombre, sino de toda una estructura dispuesta y diseñada para servir al crimen, una estructura en la que estuvieron involucrados funcionarios de primer nivel.
Yo no entiendo por qué el PAN no se deslinda tajantemente de Calderón y hace un ejercicio de autocrítica. Ningún partido hace autocrítica, y por eso todas las administraciones terminan dañando y destruyendo el país. Calderón lastimó profundamente a México, y también estuvo a punto de destruir al PAN. Calderón le ha hecho más daño al PAN que ninguna otra persona o entidad. No sé qué tanto amor sienten por él muchos panistas. Muy bien harían el PAN y los panistas desligándose completamente de este personaje que pasará a la historia como uno de los peores presidentes.
Decían en 2006, en plena campaña presidencial, que López Obrador era un peligro para México. Pues ya se vio que el verdadero peligro era Calderón.






