Hace unos días, el ex presidente Felipe Calderón dio una clase magistral: “Democracia y populismo en América Latina”. ¿Clase magistral? Al menos así venía anunciada por los organizadores, pero de magistral nada.
El foro en el que participó Calderón fue organizado por el Instituto Atlántico de Gobierno y por la Universidad Francisco de Vitoria, de Madrid. El Instituto Atlántico de Estudios (que a su vez se divide en la escuela de Gobierno y la escuela de Negocios) es una institución educativa de la derecha en España y actualmente está encabezado por José María Aznar, ex presidente del gobierno español por el PP y entusiasta falangista –o sea, fascista– en sus mocedades; la Universidad Francisco de Vitoria es una institución de los Legionarios de Cristo. En otras palabras, este foro en el que intervino Calderón como gran invitado, es la crema y nata de la ultraderecha y el conservadurismo en España. El PP (Partido Popular) sería el equivalente español del PAN mexicano. El PP está haciendo alianza con VOX, que es el partido fascista de España, partido por el que un sector del PAN siente especial admiración y atracción, tanto, que el coordinador de los senadores panistas, Julen Rementería, tuvo a bien invitar a los impresentables de VOX al senado de nuestra república hace no mucho.
Pero volvamos con Calderón. En su participación dijo muchas cosas. Algunas de ellas constituyen acusaciones muy graves contra el actual gobierno. Y dijo algunas cosas francamente ridículas. Veamos.
Según Calderón, México, que era una democracia, con el actual gobierno ha caído a la categoría de No-Democracia. En América Latina hay una batalla entre la democracia y el populismo, y va ganando el populismo en varios países, entre ellos el nuestro. López Obrador es –prosigue Calderón– un autócrata populista que llegó al poder por la vía democrática, y ya en él está desmantelando los contrapesos y las instituciones democráticas para tener el control absoluto y perpetuarse para siempre.
Bueno, hay gente que cree este discurso. En lo personal pienso que López Obrador, como ser humano que es, ha tenido aciertos y errores. Es muy temprano para hacer un juicio global de su gestión. No creo que sea un súper presidente ni un dios, como muchos de sus seguidores sostienen, pero tampoco es el demonio de la autocracia. Yo le recordaría a Calderón que él llegó a la presidencia porque Fox usó todo su poder y usó las instituciones del Estado mexicano para evitar que López Obrador ganara la elección de 2006. Y no lo digo yo, lo ha dicho Fox en innumerables ocasiones. Ha dicho que hizo todo lo posible para evitar que AMLO ganara y que con ello le hizo un gran servicio a México. Hace unas semanas dijo que debió “terminar la faena”. Por más que se diga que le jugaron limpio a López Obrador en 2006, el propio presidente, panista, en funciones en aquel momento, Vicente Fox, lo desmiente. Aquella elección fue una infamia.
Mucha gente piensa que López Obrador está destruyendo el país. Pues tomemos provisionalmente por cierta esa suposición. A esa misma gente yo le diría que si López Obrador hubiera ganado en 2006, ahora mismo sería cosa del pasado. En 2006 el PAN y el PRI habrían tenido toda la fuerza para impedir que el hipotético presidente López Obrador realizara todo lo que está haciendo hoy. El PAN y el PRI tenían en 2006 prácticamente todas la gubernaturas y el control total del Congreso y de los congresos locales. López Obrador hubiera estado de adorno y habría perdido las elecciones de 2012. No hubiera supuesto su figura ningún peligro para México, como hoy muchos creen (yo no creo que sea o haya sido un peligro para México; es un presidente cuyos resultados han sido hasta ahora limitados; no es ningún prócer ni ningún ser divino, como una buena parte de sus simpatizantes cree). López Obrador sería hoy cosa del pasado, y si no es así es por las trampas de Fox y Calderón, y por la obsesión de Calderón de ser presidente a toda costa. A López Obrador le convino llegar a la presidencia doce años después, en 2018, con unas condiciones mucho más favorables para gobernar, y en ese sentido parece, por paradójico que suene, que Fox y Calderón le hicieron un gran favor.
Calderón habló del populismo, de la posverdad y de la polarización que se vive en México, y en eso tiene cierta razón. Pero exagera cuando acusa al actual presidente mexicano de fomentar y tolerar la violencia. Es una acusación grave. Según él, los regímenes autoritarios crean a propósito un clima de violencia generalizado, que no solo se tolera, sino que activamente se fomenta. Y como prueba, dice que en las elecciones de 2021 hubo más de 80 candidatos asesinados (¿está veladamente acusando a AMLO de fomentar esos asesinatos?). Compara Calderón la violencia que hay en México con la violencia que ejercen las guardias bolivarianas en Venezuela: grupos de ciudadanos fomentados y armados por el gobierno, para causar desorden y terror en las calles, de manera que la oposición ciudadana sea nula. López Obrador estaría haciendo algo así al permitir y fomentar que los cárteles impongan el terror en casi todo el territorio nacional.
Para mí es evidente que el actual gobierno ha fracasado frente al problema de la seguridad. El combate al crimen ha sido romo, ineficaz y hasta contraproducente. Aunque este gobierno diga que no, cualquier mexicano se da cuenta que el país es un caos y que los cárteles señorean sobre buena parte del territorio nacional con escandalosa impunidad, frente a las narices del ejército, la marina, la guardia nacional y el propio presidente. Esa es la dura realidad y esa será una asignatura reprobada por este gobierno. Pero de ahí a acusar al gobierno de López Obrador de fomentar deliberadamente la violencia y apoyar a los cárteles, hay una infinita distancia.
Todos sabemos que la escalada de violencia comenzó con la “guerra” de Felipe Calderón. Se sentía tan ilegítimo que tuvo que hacer algo muy grande para legitimarse. Sus asesores le recomendaron dar un golpe tremendo a los narcotraficantes, y así empezó esta funesta historia. Dice que el gobierno de López Obrador promueve la violencia de los cárteles, pero yo le recuerdo al señor Calderón que su secretario de seguridad pública, Genaro García Luna, está en prisión en Estados Unidos, encontrado culpable de apoyar al cártel de Sinaloa mientras era secretario, y que si en México ha habido un narcogobierno, ese ha sido precisamente el de Felipe Calderón. Si los panistas siguen sin expiarse y depurarse, y siguen defendiendo el sexenio de Calderón y haciendo la vista gorda con García Luna, en esa medida tendrán menos posibilidades electorales. Ya es tiempo de que dejen de defender lo indefendible. ¡Vaya, hasta por beneficio propio! El PRI se fue a la mierda por falta de autocrítica; lo mismo le pasó al PAN y eventualmente también le pasará a Morena. La falta de autocrítica es la madre de la estupidez y de la soberbia.
Calderón dijo algo ridículo que hará reír a usted y a muchas personas. Dijo que México Libre, el partido que intentó crear, fue bloqueado a la mala por Morena, porque los gobiernos populistas se comportan como cárteles del crimen: destruyen toda competencia. Calderón acusó a López Obrador y a Morena de ser un cártel. Y aquí viene lo ridículo: dijo que si México Libre hubiera seguido adelante y hoy existiera como partido, las posibilidades de reinstaurar la democracia en México en 2024 serían mucho mayores. Permítame la risa: ja, ja, ja. Claro, con Margarita Zavala como candidata a la presidencia. Por favor. México Libre se quedó en el camino porque no reunió los requisitos legales; así lo determinó el INE y así lo determinó el Tribunal Electoral. Morena no tuvo nada que ver.
Y para terminar, lo más triste que dijo Calderón en esa “clase magistral” fue esto: según él, López Obrador prepara un gran fraude en 2024 para perpetuarse en el poder, a través de la figura de Claudia Sheinbaum y de Morena; que toda la maquinaria del Estado mexicano está ya puesta en marcha para que Morena gane a como dé lugar. Por esta razón, hay que llamar la atención del gobierno de los Estados Unidos para que ellos estén pendientes de nuestras elecciones el próximo año. Según Calderón, Estados Unidos está muy preocupado con la guerra en Ucrania –y ahora hay que agregar la guerra en Israel–, y por eso no se han dado cuenta de la magnitud del problema que se les viene con la aniquilación de la democracia mexicana (¿de verdad cree Calderón que los americanos son tan inocentes como para no saber nada de México al estar “distraídos” en Ucrania?). Así lo dijo: “no están viendo la magnitud del trancazo que se viene contra la democracia en América Latina, que ya está operando, y que va a acabar carcomiendo los intereses vitales de Estados Unidos… Estados Unidos tiene que ponerse la pilas.” También dice que hay que hablar con el ejército mexicano para evitar que López Obrador se salga con la suya.
Con el debido respeto, Claudia Sheinbaum aparece con 20 y hasta 30 puntos de ventaja sobre Xóchitl Gálvez en casi todas las encuestas serias. ¿Llamar la atención de los americanos? ¿Hablar con el ejército? ¡Por favor! Ya está desvariando el señor Calderón. Claro que aún faltan muchos meses y la distancia podría cerrarse (si yo fuera militante de Morena no me confiaría), pero hoy por hoy se ve difícil una victoria de la oposición.
Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Morelos, fue plenipotenciario del gobierno de México en Francia y pidió a Napoleón III que interviniera nuestro país y que instaurara a un emperador europeo. Almonte mismo viajó de regreso a México con las tropas invasoras francesas. Al apelar a los Estados Unidos para que vigile la elección de 2024, Calderón se está comportando cual Juan Nepomuceno Almonte.




