Aprender a matar o aprender a vivir; futuro de la juventud. Autor: Iván Uranga

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Servicio comunitario, requisito para ser ciudadano, bajar la edad para votar y eliminar el servicio militar.

“En momentos de crisis, sólo la imaginación
es más importante que el conocimiento”
Albert Einstein

El México de la Segunda Guerra Mundial no es el México de ahora, ningún joven debe aprender a matar en una sociedad que pretende ser humana, la desaparición del servicio militar obligatorio e incluir a los más jóvenes a la toma de decisiones y al trabajo comunitario debe ser una prioridad para la transformación del país que tenemos, al país que queremos.

Fue a raíz del inicio de la Segunda Guerra Mundial que se pensó en aumentar al Ejército Mexicano con base en el reclutamiento masivo de civiles, por lo que el presidente y general del Ejército Manuel Ávila Camacho decretó el 3 de agosto de 1942, el servicio militar obligatorio para todos los hombres mayores de 18 años.

Muchas cosas han cambiado durante estos 76 años; las guerras mundiales ya no se juegan con soldaditos de carne y hueso, ahora son máquinas y químicos los que se encargan de exterminar a las personas, el nacionalismo ramplón militar no sustenta el mexicanismo, se ha descubierto que la lealtad es un valor canino y no humano y la inocencia de los jóvenes de 18 años de 1942,  actualmente sería comparada con la de los niños menores de 8 años (y quién sabe). Pero nuestra principal preocupación es la abrumadora violencia que nos envuelve en todos y cada uno de los espacios y territorios del país.

La intención del gobierno es crear la Guardia Nacional con 50 mil de nuestros muchachos que serán entrenados por militares, para hacerlos violentos, al extremo de que tengan que matar a otros miles de nuestros muchachos que el crimen organizado se ha llevado para obligarlos a ser criminales. Este no es el sendero justo y noble por el que deben transitar nuestros hijos para convertirse en los grandes mexicanos que requiere nuestra Nación. Muchos de ellos han optado voluntariamente por incorporarse al crimen organizado por hambre, misma razón por la que muchos se han incorporado al crimen oficial dentro de las fuerzas armadas y seguro que por esta misma razón el gobierno tendrá a sus 50 mil pedazos de carne de cañón, para su violenta cruzada contra la violencia.

Hay por lo menos 30 millones de jóvenes más que merecen un futuro diferente. Pensemos por un momento en estas mexicanas y mexicanos nacidos después del milenio, en todos aquellos que ahora tienen 18 años o menos. Pregúntese o pregúntenles a los posmilenios ¿qué sienten, qué piensan, qué han vivido, qué quieren? lo más seguro es que les sorprenderían sus respuestas, muchos de ellos son  más maduros que los adultos que votan y alegan en las redes sociales sin fundamento. No podemos seguir decidiendo sobre el futuro de ellos sin ellos. En España actualmente se debate si se reduce la edad para votar a 16 años y existen voces científicas que incluso piden que pueda votar todo aquel mayor de 6 años, cosa que no sé si sería correcta, pero sí mucho más entretenida.

La orientación vocacional se da por sistema (a veces) a los jóvenes entre la terminación de la educación secundaria y el principio de la educación preparatoria, en donde se debe seleccionar por lo menos el área de las ciencias a la que dedicarán su vida. Todos estos programas son arcaicos y deficientes, bastaría con preguntar a qué te dedicas y a qué te querías dedicar, para descubrir que somos un pequeña minoría los que hacemos lo que queríamos hacer y lo que nos gusta, situación que se debe no a la orientación vocacional sino a la terquedad liberadora.

Lo que planteamos aquí son básicamente dos cosas: reducir por lo menos un año la edad para votar y establecer un año de servicio comunitario (tequio) a todos los mayores de 16 años. El que se reduzca la edad para votar es sólo reconocer que hemos cambiado como sociedad y reconocer el derecho que se han ganado los nuevos jóvenes de decidir formalmente sobre su futuro. -Si desean más argumentos les recomiendo lean un poco del debate sobre el tema en España.-

Por otro lado, el Senado de la República aprobó esta semana incorporar la figura del trabajador social al sistema educativo que servirán como enlace entre la comunidad y las escuelas, reconociendo el papel fundamental que tiene la comunidad en la educación. Creemos que es el tiempo de cambiar las reglas; es increíble que sigan pretendiendo amedrentar a los estudiantes con la famosa “Carta de Buena Conducta” (que afortunadamente nunca me solicitaron en ningún lado).

Si todas, todos y cada uno de nuestro millones de jóvenes se comprometen en proyectos comunitarios al salir de la educación secundaria, podrían tener una visión más precisa de sus capacidades, de sus intereses y de las necesidades del país, para poder decidir a qué quieren dedicar su vida. Ya no tendrían que hacer un servicio militar que lo único que hace es aportar más a la violencia estructural. Aportarían a la transformación sana de la Nación y si complementamos su servicio comunitario con talleres de formación ética, podríamos aspirar a un futuro diferente. Esta iniciativa ya fue presentada (muy mal hecha) a legislaturas anteriores, iniciativa que bien podrían retomar, actualizar y aprobar los constituyentes de la 4ta. Transformación. Se trata de sensibilizar a los jóvenes a través del trabajo comunitario, de construirles habilidades como el uso de herramientas básicas, de que tengan actividad fisca, de despegarlos de los teléfonos, de las computadoras, los videojuegos y de formarlos en valores.

La idea es que esta Ley General de Servicio Comunitario no sea obligatoria, pero que sí signifique beneficios a todo aquel joven que haga su servicio comunitario, y que quien lo cumpla tenga privilegios especiales, como por ejemplo: que sea respetada su primera opción de escuela, carrera o profesión. Pero lo más importante es que estos jóvenes sean los únicos que tengan derecho a votar antes de los 18 años, en tanto haber demostrado compromiso y responsabilidad para con su Nación. Si cumplen sería lo justo asignarles derechos ciudadanos.  

Este programa podría ser coordinado por las y los nuevos trabajadores sociales desde las escuelas, con la ayuda de la Secretaría de la Defensa, para aprovechar la experiencia adquirida durante más de 70 años de trabajar con jóvenes de esta edad. Cada joven tendría la oportunidad de presentar un proyecto propio para trabajarlo los fines de semana durante un año y los que no presenten proyecto, se pueden sumar a los proyectos de los otros y a las tareas propias de la comunidad como sembrar, reforestar, remozar, limpiar o de aprendiz de algún oficio.

Ahora se festeja la eliminación de la reforma educativa de Peña como si antes de él la educación en México sirviera. La contra-reforma educativa presentada el 12 de diciembre por el Ejecutivo contempla reinsertar civismo, artes y valores cómo nuevo remiendo a la educación, que si le va bien, será aprobada para incluirse en el ciclo escolar que comenzaría a finales de 2019, es decir, se aplicaría a los nacidos de 2013 en adelante, mismos que podrían votar hasta las elecciones de 2030. Necesitamos un cambio ahora. Si queremos un verdadera reforma educativa acá les dejamos las propuestas que se requieren implementar.

Decía el presidente Mandela que lo más difícil de cambiar en una sociedad es cambiar uno mismo. Debemos entender que toda transformación comienza y termina en nosotros.

La vida y la matria, son y deben ser una construcción consciente.

Iván Uranga

@CompaRevolución

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