Anthony Bourdain: la inteligencia al servicio de la cocina. Autor: Carlos F. Diez Sánchez

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Obama y Bourdain
Obama y Bourdain

El viernes pasado supimos la noticia de que el cocinero estadunidense Anthony Bourdain se había suicidado. Sucedió en un poblado de Alsacia, en Francia, cerca de la frontera con Alemania. Estaba ahí para grabar uno de los episodios de su programa Parts Unknown (Lugares desconocidos), que desde 2013 se transmite en CNN.

Los que siguieron su carrera en alguno de los programas que tuvo, no necesitan muchas más palabras. Baste decir que fue una de esas figuras mediáticas con quien sientes que tienes una historia compartida, sin haberlo conocido siquiera. Personalmente, debo a mi hermano (que siempre ha sabido escoger los programas de televisión mucho mejor que yo) el que me lo presentara. Fueron muchos episodios los que vimos juntos… cuando todavía veía la televisión. En estos días, he escuchado varias historias conmovedoras de cómo la gente llegó a relacionarse con este personaje.

A los que no han tenido la oportunidad de verlo, la recomendación, sin duda, es que busquen alguno de los episodios de su programa más importante, Sin reservas (de 2005-2012), que grabó en varias de las cocinas, casas y restaurantes de gente común y corriente, en todos los entrañables rincones del planeta.

Difícilmente se puede decir que fue un personaje intachable, aunque la honestidad y valentía de algunas de sus posturas, más cercanas a la irreverencia que al lenguaje políticamente correcto, fueron más que notables en ciertos momentos. Con ese cariño será recordado, por ejemplo, en Gaza, Cisjordania y Camboya, entre muchos otros sitios.

En la última parte de su vida, Bourdain se pronunció abiertamente en favor del movimiento #MeToo, en contra del acoso y abuso sexual a las mujeres, como queda registrado en su artículo On Reacting to Bad News (‘Sobre nuestras reacciones ante las malas noticias), en el sitio web Medium.

Recordemos que su pareja, la actriz italiana Asia Argento, fue víctima en múltiples ocasiones del productor estadunidense Harvey Weinstein, y cuando se atrevió a denunciarlo fue atacada con fiereza por los medios italianos.

“No voy a malgastar el tiempo de nadie con expresiones de conmoción, sorpresa o enojo, sólo diré que estoy avergonzado, porque evidentemente no fui el tipo de persona con el cual mis amigas se sintieron confiadas para hablar y vaya que tenían historias que contar.

“En estas circunstancias, uno no puede permanecer neutral. Estoy del lado de las mujeres, sin titubear y con firmeza. No por virtud, integridad o gran indignación moral (por mucho que me gustaría decirlo), sino porque en la última parte de mi vida, conocí a una mujer extraordinaria con una historia horrible que contar, quien me presentó a otras mujeres extraordinarias con historias igualmente horribles. Estoy muy agradecido con ellas. Su valor me inspira. Eso no me hace mejor que cualquier otro hombre que haya comenzado a escuchar y a prestarle atención a las mujeres. Sólo me hace, espero, un poco menos estúpido”, escribía en diciembre del año pasado.

Horas antes de la muerte de Bourdain, Argento publicó desde Roma en su cuenta de Instagram una foto en la que se leía: “Váyanse a la mierda todos (Fuck everyone). Ustedes saben quiénes son”. Por el momento no se conocen más detalles.

El año pasado, Bourdain produjo el documental Wasted! The Story of Food Waste, sobre el desperdicio masivo de comida y la contaminación que esto provoca en el mundo.

Respecto de la elección de Donald Trump, dijo en una entrevista para la revista Reason: “A pesar de lo triste y sorprendido que estoy con el resultado, siento empatía por las fuerzas que empujan a las personas hacia lo que veo como un acto, al fin y al cabo, autodestructivo. […] El mundo está lleno de malas elecciones, hechas en tiempos difíciles”.

Finalmente, Bourdain fue un verdadero amante de México, de los mexicanos, en ambos lados de la frontera, y por supuesto, un amante de la cocina mexicana. “Nunca tengo una agenda en particular en los programas, pero sobre el tema de los cocineros y los trabajadores mexicanos y centroamericanos, y por ende, en materia de inmigración, definitivamente tengo algo que decir sobre eso”, le dijo al periodista Jorge Ramos, en una entrevista para Fusion en 2014. Por eso, me permito reproducir un extenso fragmento del texto que con el título Bajo el volcán nos dedicó ese mismo año.

Te vamos a extrañar. Descansa en paz.

“Los estadunidenses aman la comida mexicana. Consumimos en grandes cantidades nachos, tacos, burritos, tortas, enchiladas, tamales y cualquier otra cosa que parezca mexicana. Nos encantan las bebidas mexicanas y estamos encantados tomándonos grandes cantidades de tequila, mezcal y cerveza mexicana cada año. Amamos al pueblo mexicano… así debe ser, dada la cantidad de trabajadores mexicanos que tenemos.

“A pesar de nuestras actitudes ridículamente hipócritas hacia la inmigración, exigimos que los mexicanos cocinen en un gran porcentaje los alimentos que comemos, que cultiven los ingredientes que necesitamos para hacer esa comida, que limpien nuestras casas, que corten el césped, que laven los platos, que cuiden de nuestros hijos.

“Como cualquier chef les dirá, toda nuestra economía de servicios, el negocio de los restaurantes tal como lo conocemos, se vendría abajo de la noche a la mañana en la mayoría de las ciudades estadunidenses sin los trabajadores mexicanos.

“A algunos, por supuesto, les gusta decir que los mexicanos están ‘robándose los empleos estadunidenses’. Sin embargo, en dos décadas como chef y empleador, nunca he tenido a NI UN SOLO chico estadunidense que entrara solicitando trabajar como lavaplatos, portero o incluso como ayudante de cocinero. Los mexicanos hacen gran parte del trabajo que probablemente nunca harán los estadunidenses en este país.

“Amamos las drogas mexicanas. […] Nos encanta la música mexicana, las playas, la arquitectura, su diseño y las películas. Entonces, ¿por qué no amamos a México? […]

“Mírenlo. Es hermoso. Tiene algunas de las playas más deslumbrantes de la tierra. Montañas, desierto, selva. Hermosa arquitectura colonial. Una trágica, elegante, violenta, absurda, heroica, lamentable y desgarradora historia. […] Sus sitios arqueológicos, las ruinas de los grandes imperios, no hay nada parecido en ningún lugar. Y por mucho que pensemos que conocemos y amamos la cocina mexicana, apenas hemos arañado la superficie de lo que realmente es su comida. NO ES solamente queso derretido sobre un pedazo de tortilla. No es ni simple ni fácil de hacer. […] De hecho, es muy antigua, más antigua incluso que las grandes cocinas de Europa y, a menudo, profundamente compleja, refinada, sutil y sofisticada. […]

“Es un país por el que me siento particularmente apegado y agradecido. […] La creencia popular es que México nunca va a cambiar. Que es irremediablemente corrupto, de arriba a abajo. Que es inútil resistirse, que no nos debe de importar, ni debemos tener la esperanza de un futuro más feliz. Pero [en México] hay héroes que se niegan a aceptarlo. En el cuarto episodio de la tercera temporada de Parts Unknown, conocimos a algunos de ellos. Personas que se enfrentan a las circunstancias, que exigen que haya rendición de cuentas, que haya un cambio. Lo hacen muchas veces a un costo personal aterrador. Este show es para ellos”.

De norte a sur:

Durante el 68o Congreso de la FIFA, en la víspera de la inauguración en Rusia de la Copa Mundial de Futbol 2018, se supo que México recibirá nuevamente este evento en 2026, la primera vez que lo organizan tres países y la primera vez que un país es por tercera vez el anfitrión.

De lo mucho que se dirá, más allá de los temas deportivos, resalto dos cosas. Primero, la integración cultural de Norteamérica es un fenómeno irreversible y cada vez veremos más y más expresiones de esta entidad cultural unificada, le pese a quien le pese. Segundo, el Mundial es un buen pretexto para recordar el legado de un gobierno autoritario y represor que también en su momento celebró un evento deportivo internacional, un gobierno que no ha sido juzgado todavía como corresponde por sus crímenes de lesa humanidad.

Ojalá que este aniversario y este periodo de ocho años sirva para dimensionar el papel de la población que desde entonces y hasta la fecha ha sido víctima de la larga guerra que mantiene este gobierno contra su gente. Sólo honrándolos como corresponde podremos llegar a la paz algún día. Será también, incidentalmente, el mejor homenaje que le podremos hacer al futbol.

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