López Obrador ha sostenido que la reforma energética de Peña Nieto es un nido de corrupción y que en virtud de ella se otorgaron contratos leoninos en el sector eléctrico a empresas extranjeras, con la complicidad criminal del gobierno: un tremendo desfalco al pueblo de México, insiste.
Ha acusado que legisladores del PRI y del PAN aprobaron la reforma de Peña Nieto porque recibieron sobornos millonarios. En 2014 presentó una denuncia ante la PGR contra Peña Nieto por “traición a la patria”. Según informó a sus seguidores a las afueras de la PGR el día que presentó la denuncia (febrero de 2014; el discurso puede verse en el sitio web del presidente), la reforma fue pactada en Washington y Peña Nieto obedeció a intereses extranjeros, traicionando así al país.
El pasado viernes, López Obrador criticó a empresarios mexicanos y españoles, sin mencionar nombres, que apelan al gobierno de Estados Unidos para proteger los intereses que tienen en el sector eléctrico con base en la reforma de Peña Nieto. Dijo que en vez de buscar la protección del gobierno de Biden, “les debería dar vergüenza, {porque} son unos reverendos ladrones”, pero se abstuvo de incluir en su acusación a empresarios estadunidenses (¿será por la visita de la secretaria de Energía de Estados Unidos, Jennifer Granholm?), a pesar de que en 2014 sí les atribuía la confección de la reforma energética (“se pactó en Washington”, dijo) y sí acusaba concretamente a empresas americanas como Exxon y Chevron de ser autoras de un gran desfalco en perjuicio del Estado mexicano.
López Obrador señaló en la conferencia matutina del viernes pasado que el gobierno de Biden es sensible, que sabe que nuestro principal problema “era” la corrupción (¿“era”? ¿ya no lo es?), y que no escucharán a estos empresarios ladrones, mexicanos y españoles, pues eso sería tanto como defender la corrupción; nuestro presidente no cree que Biden pudiera llegar a tanto. Añadió que sí se revisarán los casos de empresas estadunidenses y canadienses que pudieran sufrir una injusticia con la cancelación de contratos y con la nueva reforma eléctrica, y que ya tienen una lista.
Todo gira en torno a la corrupción en aquella abominada reforma energética de Peña Nieto. Sin embargo, no hay nadie en prisión por hechos de corrupción a propósito de inversiones y contratos en el sector eléctrico. Nadie. Solo Emilio Lozoya, ex director de Pemex, y José Luis Lavalle, ex senador panista, están en prisión por el caso Obedrecht, que se relaciona con la reforma energética de Peña Nieto, pero no directamente con la asignación fraudulenta y abusiva de contratos en el sector eléctrico a empresarios españoles y mexicanos (Lozoya también se encuentra en prisión por el penoso asunto de Agronitrogenados; pero ese es otro tema). Y en cuanto a Peña Nieto, no ha habido aún una acusación formal en su contra, y él se pasea placenteramente con gran lujo en capitales como Madrid o Roma con su novia.
Yo sí quisiera saber a qué empresarios españoles y mexicanos se refiere en concreto López Obrador cuando los acusa de “reverendos ladrones” y de haber obtenido, de manera corrupta, contratos leoninos en perjuicio del pueblo de México. Creo, como dijo López Obrador en el caso de Pedro Salmerón (recién nombrado embajador en Panamá, y señalado por algunas de sus ex alumnas del ITAM como acosador sexual), que si no hay denuncias formales ni pruebas, entonces es pura habladuría.





