AMLO el conservador; entre el Ejército y el culto. Autor: Iván Uranga

La lealtad a quien te gobierna, es la fe ciega que encadena la dignidad, integridad e inteligencia, pero es fundamental para que el Ejército y el culto funcionen.
Iván Uranga

Es Benito Juárez tras la victoria de la Revolución de Ayutla quien en 1855 quitó el fuero a los militares y su posibilidad de tener negocios civiles y es Andrés Manuel López Obrador en 2021 quien de facto les regresa el fuero y los negocios civiles a los militares, regalándoles el Tren Maya, los 321 mil millones que costará su construcción del dinero de escuelas, salud y alimentación del pueblo y los 52 mil millones de pesos que estiman mínimamente dejará de ganancia su operación cada año, convirtiendo al Ejercito Mexicano en un Estado independiente y soberano dentro del territorio mexicano, porque tiene población, territorio, poder, sus propias normas y economía propia.

  • Nunca el Ejército había tenido tanto poder y dinero como ahora.

El primer ejército del México independiente estuvo formado en su mayoría por militares del antiguo ejército virreinal y sustentado en las leyes españolas. Las milicias y combatientes que lograron la Independencia fueron relegados. Por su origen colonial, el Ejército mantuvo su estructura de privilegios hasta el triunfo de la Reforma (considerada hoy como la 2da. Transformación), hoy todos esos privilegios son regresados por la autoproclamada 4ta. Transformación.

Si algo ha significado históricamente a los conservadores, es usar al culto religioso y al Ejército como pilares del Estado. Desde su llegada al poder López Obrador ha construido un discurso religioso en su sentido más puro. La palabra “religión” significa “volver a juntar” re- ligar, y se ha usado en la práctica de los cultos como “volver al creador”. AMLO ha logrado en su discurso una amalgama de credos, es un tipo de new age, un coctel de varias religiones para promover el culto a su persona negándolo. Cada vez que dice que no quiere ningún culto a su persona, siembra la idea y fortalece la necesidad entre sus fieles de serle fieles. Él mismo en su liturgia mañanera pidió públicamente a sus colaboradores “lealtad a ciegas”, el problema es que la lealtad a ciegas atenta contra la verdad, la ciencia y elimina todos los principios humanos, anteponiendo una creencia a todo lo demás y eso es la definición más pura de “fe”, porque la fe es la seguridad o confianza en una persona, cosa, deidad, opinión, doctrinas o enseñanzas de una religión, sin ninguna evidencia que demuestren que sea verdad.

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Aunado a esto, el Presidente ha otorgado poder y recursos a los militares como nunca antes desde La Reforma; desapareció la Policía Federal y formó la Guardia Nacional, una nueva corporación con disciplina castrense que el Congreso aprobó para tener un mando civil, pero que de facto está dirigida por militares. Legalizó la presencia del 100% de los militares en las calles, haciéndolos responsables de la seguridad civil. En contraste con lo que decía cuando era candidato presidencial y se ponía como meta desmovilizar a las fuerzas armadas en seis meses: “Tenemos que ir sacando al Ejército de las calles”, decía.

“El Ejército no está preparado para esta función, es otro su encargo, es defender la soberanía nacional y no debe de seguirse exponiendo al Ejército, es una institución que debemos de cuidar todos, no socavar al Ejército”, afirmaba (https://n9.cl/goes3) y ahora lo socava hasta el hartazgo:

Porque además de lo anterior, en dos años les ha dado:

  1. El cuidado y distribución de los hidrocarburos y las 600 pipas que opera actualmente Sedena.
  2. Frenar el flujo migratorio en la frontera sur, e ilegalmente contener migrantes para que no ingresen a territorio estadunidense.
  3. La construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
  4. La construcción del Tren Maya.
  5. La construcción de 2700 sucursales del Banco del Bienestar.
  6. La construcción de 266 cuarteles para la nueva Guardia Nacional.
  7. La construcción y administración del Aeropuerto de Tulum.
  8. La construcción y administración de Aeropuerto de Chetumal.
  9. La construcción y administración del Aeropuerto de Palenque.
  10. La construcción del Parque Ecológico de Texcoco (antes Aeropuerto de Santa Lucía).
  11. Remodelación de 32 hospitales.
  12. Construcción de 4,442 viviendas para el personal de Guardia Nacional en Santa Fe.
  13. Canal Centenario y zonas de riego en Nayarit.
  14. Construcción de viveros y control de la reforestación del programa “Sembrando Vida”.
  15. Responsables del programa de vacunación contra Covid-19.
  16. Implementó y opera 33 centros de capacitación para atender a más 5 mil becados del programa “Jóvenes Construyendo el Futuro”.
  17. 2 mil efectivos militares vigilan día y noche la construcción de la refinería de Dos Bocas.
  18. Vigilan la entrega de las Becas de Bienestar y del programa de Pensiones para Adultos Mayores.
  19. Conforman un grupo especial y transporte blindado para el traslado de valores a los Bancos del Bienestar.
  20. Se encargan de la entrega de libros gratuitos a todas las escuelas.
  21. Operan el programa de entrega de fertilizantes para los más de 230 mil productores de Guerrero.
  22. También los vimos salvando a Evo Morales, repatriando la mitad de José José y vendiendo cachitos de la falsa rifa del avión presidencial, que por cierto también custodian y dan mantenimiento a un costo millonario, sin que lo use nadie.
  23. Les dieron la operación de nuevo aeropuerto internacional que ahora lleva el nombre del militar Felipe Ángeles”.
  24. Les incrementó el presupuesto anual, que pasó de 81 mil en 2018 a 112 mil 557 millones de pesos, lo que significa el presupuesto total del Ejército que tenía antes de la estúpida guerra de Felipe Calderón más el presupuesto que tenía asignado antes de irse el ratero de EPN sin que hasta hoy, disminuya la cantidad de muertos diarios.

Paralelamente los militares de la Marina y del Ejército pasaron de ser los responsables de la seguridad de fronteras, puertos mercantiles, aduanas marítimas y terrestres, a también ser los administradores, dándoles a los militares el control total de lo que sale y entra al territorio nacional.

Y ahora el gobierno de AMLO, no conforme con darles el control del territorio a los militares, les da un proyecto que desde antes de su administración ha repetido mil veces (o más) que el Tren Maya es del pueblo de México, incluso en su liturgia mañanera del 17 de septiembre de 2020 ante pregunta expresa afirmó que: “El Tren Maya es propiedad del pueblo de México”, pero al dar en propiedad el Tren Maya al Ejército Nacional lo está privatizando de facto, porque los beneficios serán para un grupo minoritario que no le rinde cuentas a nadie.

Miles de vidas costó a México el quitar el poder a los militares sobre la sociedad y los intereses civiles. Todo este poder se lo están dando al mismo Ejército responsable de miles de secuestros, torturas, violaciones, desapariciones forzadas y asesinatos en los últimos años.

La misma naturaleza neoliberal del Tren Maya, para un gobierno no conservador, debiera ser suficiente para evitar que el proyecto violentara los derechos de los pueblos originarios, pero no sólo pasa por encima de estos derechos, ahora les pone enfrente a la bota militar a sabiendas que quien se oponga se enfrenta directamente a los interés del Ejército.

Pero López Obrador no sólo es “profundamente conservador, reaccionario, más cercano a la derecha que a la izquierda. En todo lo que se refiere a diversidad sexual, derechos de minorías, es un personaje que demostradamente, una y otra vez, ha actuado de una manera conservadora. Todo lo que se refiere a esos temas le provoca suspicacia y le provoca una reacción adversa porque en esos terrenos es un hombre de pensamiento conservador.” Como advierte el escritor y periodista Julio Hernández López conocido como Julio Astillero, en el reciente libro que coordinó “El México que se avecina” (HarperCollins 2021).

Yo afirmó que Andrés Manuel López Obrador es un conservador en toda la expresión de la palabra, que el segmento revolucionario de su pensamiento es el sustentado en los principios del PRI antes de Salinas de Gortari e intentó crear un nuevo partido político, enmascarado de movimiento social para seguir siendo el protagonista de la transformación de México en el siglo XXI, manteniendo vigentes los valores de libertad, democracia, justicia social y soberanía signados en los estatutos del partido en donde comenzó su carrera política y en donde intentó gobernar y no lo dejaron. La visión de gobierno que construyó y que ejerce es la que aprendió en esos primeros años. Concibió durante toda su larga campaña un gobierno, que no se actualizó con el pasar del tiempo.

  • Si pusiéramos el gobierno de Andrés Manuel López Obrador justo después del gobierno de Luis Echeverría o José López Portillo las acciones de su gobierno corresponderían a la realidad del México de hace 50 años.

El problema es que nuestro presidente se quedó estancado en la historia, tal vez por eso sus principales ideólogos sean historiadores y teólogos, y él tenga la obsesión de citar pasajes de su visión de la historia, como versículos todas las mañanas.

La Revolución Mexicana se hizo en tren. La locomotora es la protagonista principal de la revolución. Pancho Villa volaba trenes para ganar batallas y destruía los rieles. Todos tenemos en nuestra memoria histórica la imagen de los encalzonados soldados revolucionarios del ejército del general Emiliano Zapata copando cada uno de los rincones de los trenes. Y es innegable que el tren está ligado al destino, a la finalidad del hombre, al descubrimiento de horizontes nuevos. La lucha de los ferrocarrileros en los años cincuenta, le costó la vida a muchos compañeros y la cárcel a Demetrio Vallejo y Valentín Campa entre muchos otros, su libertad fue parte de las demandas de la lucha estudiantil de 1968; miles de ferrocarrileros fueron despedidos, sin que hasta la fecha exista justicia. Poco a poco fueron privatizando los ferrocarriles.

En 1996 fue Ernesto Zedillo Ponce de León quien terminó de privatizar el sistema ferroviario mexicano. Otorgando concesiones por entre 20 y 50 años al Grupo Ferroviario Mexicano (Ferromex), Grupo Acerero del Norte (Peñoles), Medios de Comunicación y Transporte de Tijuana, Grupo Triturados Basálticos (Tribasa) y por mil 400 millones de dólares a Transportación Ferroviaria Mexicana (TFM), asociada con la estadunidense Kansas City Southern Industries.

Cínicamente, al término de su gobierno, Zedillo Ponce de León fue contratado por la misma empresa a la que benefició; formó parte del Consejo de Administración de Union Pacific, miembro del Grupo Ferroviario Mexicano (GFM) formado también por Grupo México e Ingenieros Civiles Asociados (ICA), a quien le dio una concesión en 1997 para operar el Ferrocarril Pacífico Norte.

Hoy llega López Obrador vistiendo un discurso libertario, en donde plantea que lo poco que no fue privatizado se convertirá en un gran proyecto para el pueblo, pero en la realidad termina entregándolo en propiedad privada a los militares, a eso se le llama privatizar. Es criminal que se le arrebate al pueblo lo ganado con la sangre.

En lo personal no estoy en desacuerdo con el Tren, lo que es injusto es que se simule la aprobación de los pueblos, y la no afectación al medio ambiente. Si realmente les preocuparan las comunidades afectadas, se habría priorizado el trabajo de difusión y convencimiento y no la imposición. Y si de verdad les preocupara el medio ambiente, existen formas constructivas y de operación que garantizarían el respeto a todas y cada una de las especies de la zona. Pero lo que se plantea es un vil y descarado negocio para las élites castrenses, que resolverá las necesidades del neoliberalismo y que ahora ponen ante los pueblos opositores al muro del ejército para evitarse dificultades, bajo el pretexto de que así se garantizaría que no sea privatizado. Lo privatizan para que no lo privaticen, en lugar de dejarlo bajo el resguardo de las comunidades y los trabajadores ferrocarrileros, que son verdadero pueblo.

Hasta ahora esta administración lo único que ha demostrado es su capacidad para implementar programas improvisados, apresurados e impuestos, aprovechando su popularidad garantizada por los programas asistencialistas que sustentan su gobierno; en todo caso mientras tengamos un sistema presidencialista que elige a sus gobernantes mediante el voto, para que sean ellos los que decidan a su limitado entendimiento, lo que es “mejor” para los ciudadanos, tendremos que apechugar las ocurrencias del presidente en turno. Así que mientras logramos autogobiernos, será necesario pasar mínimo a un sistema que se acerque más a la democracia, en donde sean los ciudadanos los que decidan las acciones del gobierno, que ahora con la tecnología no suena tan descabellado contar con una aplicación para tener en cada uno de 100 millones de teléfonos celulares que funcionan en México, en donde se consulte de forma instantánea cada decisión de quien nos gobierna.

Así es como AMLO sustenta peligrosamente su gobierno en el Ejército y el culto y pasará a la historia como uno de los presidentes más conservadores de México, directamente contrario a los principios emanados del principal prócer liberal por derecho histórico en México: Benito Juárez.

La vida es una construcción consciente.

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