El domingo 10 de julio, todas las misas en el país se harán para pedir por la paz ante los asesinatos y desapariciones que diariamente se cometen
Rafael Ramírez | OEM-Informex
El presidente Andrés Manuel López Obrador celebró el llamado de la Iglesia católica para la Jornada de Oración por la Paz que se realizará el domingo 10 de julio ante los asesinatos y desapariciones que diariamente se cometen en el país, aunque consideró que “no basta rezar para construir la paz, pero ayuda”.
Ayer, de manera histórica, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México (CIRM) y la Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús lanzaron una convocatoria al pueblo de México para adherirse a una Jornada de Oración por la Paz.
“Necesitamos estar unidos en este momento en que la indignación de nuestro pueblo, ante la barbarie de la violencia, nos está abriendo una puerta para la paz”, señalaron en el comunicado titulado “Tejer en Cristo nuevas relaciones: de la fragmentación a la unidad”.
Este martes en su conferencia mañanera, el mandatario federal expresó que celebraba el llamado de la Iglesia católica y los jesuitas, “porque están hablando en su comunicado de ayudar para que entre todos construyamos la paz y ese es otro tono”.
No basta rezar para construir la paz, pero ayuda
INCLUIR A NARCOS, TAMBIÉN
Al cuestionarle sobre si en este llamado se deben incluir a narcotraficantes, respondió: “Sí, estoy de acuerdo, también, porque son seres humanos”, aunque recalcó que “ese es otro asunto”.
Dijo que la Iglesia plantea que “se debe de tratar aun a estas personas (narcotraficantes) como seres humanos y convocarlos a deponer su actitud, esto es muy importante, porque es el perdón”.
En ese sentido, se refirió al obispo de Zacatecas, Sigifredo Noriega, quien lo llamó a tender puentes de comunicación con los líderes del crimen organizado y realizar un pacto social para que haya paz. A lo que dijo: “Ya es otro asunto, yo no estoy diciendo de la negociación y nosotros no tenemos ninguna negociación, eso es otra cosa, lo que me importa es el humanismo, que es la esencia del cristianismo”.
El presidente agregó que todos los seres humanos nacen buenos y no son malos por naturaleza.
Recalcó que “son las circunstancias que llevan a unos a las conductas antisociales y la paz es fruto de la justicia, no es el exterminio ni la guerra, me gustó mucho ese planteamiento”.
El mandatario recordó que las declaraciones de los jesuitas decían “que no eran suficientes los abrazos; yo también puedo decir, claro que hacen falta muchas cosas, pero lo esencial es no enfrentar la violencia con la violencia”.
Finalmente, recalcó que la construcción de la paz “requiere de muchas acciones, tiene que ver con lograr una sociedad mejor, el combate a la pobreza, el combate a la desigualdad, a la corrupción, a la impunidad, muchas cosas”.




